El viejo costal, Opinión

San Rafael, Arcángel protector de Córdoba

Las religiones monoteístas coinciden todas en su teología o mejor dicho en su angelología, que los ángeles son intermediarios entre los hombres y Dios, o que son los transmisores de los mensajes de Dios, ¿recordáis la aparición a Abraham?, en la que le comunicaron tres ángeles que su esposa quedaría embarazada, la destrucción de Sodoma y la sanación del él mismo. Tres mensajes de Dios a un hombre.

Nuestra Biblia deja ciertamente afirmado la existencia de ángeles, al igual que la de los demonios, señalando la misma que los ángeles son los guerreros de Dios, así que además de mensajeros, y adoradores, también pueden ser destructores, e incluso actuar de psicopompos, que son los encargados de llevar a las almas al cielo o al infierno.

Así entre las tres jerarquías celestiales, que ocupan a: Serafines, Querubines, Tronos, Dominaciones, Virtudes, Potestades, Principados, Arcángeles, y Ángeles, el protector de Córdoba ocupa un puesto, en la tercera de estas.

San Rafael Arcángel tiene asignados poderes sanadores, curó a Tobías su ceguera, aleja a los demonios, como hizo dando instrucciones a Tobías para que usando las vísceras de un pez, alejar al demonio Asmodeo, y al mismo tiempo curar la ceguera de su padre.

Es protector de noviazgos y novios, es también patrón de viajeros, peregrinos, de los enfermeros y sanitarios, de los físicos, de las reuniones felices, de casamenteros, de los matrimonios cristianos. Protector de marineros, pueden ver una imagen del arcángel en el palacio ducal de Venecia con la leyenda “Efficia fretum quietum” , y pueden verlo en el museo de la marina de Lisboa donde una figura pequeña de San Rafael se exhibe por compañera de Vasco de Gama en muchos de sus viajes.

Es prolífica la relación de comunicaciones, favores y protecciones de San Rafael, y la mejor de todas, la más cercana a nuestra ciudad la realizada ante el Padre Roelas: “Yo te juro, por Jesucristo crucificado, que soy Rafael, ángel a quien Dios tiene puesto por guarda de esta ciudad”.

Ya solo me resta desearles a todos los Rafaeles que hayan tenido un feliz día de su santo y un buen perol, aunque sea un día tarde, y pedirle en plegaria a San Rafael que siga custodiando y guardando esta nuestra vieja ciudad, nos libre de la ceguera, de los demonios, y mantengan tranquilo el mar de nuestras vidas.