El viejo costal | Sony, yo contigo

Estoy hasta el moño de los senequistas cordobeses que atan y desatan opiniones como si fuesen ristras de ajos, mal olientes, en las redes sociales, y en los mentideros, siempre desde el anonimato y ocultos detrás de una pantalla, esa cobardía electrónica, solo justificada por una buena dosis de aburrimiento, y mucho desconocimiento, emborrizada de esa bilis endémica de España que se llama envidia.

Esto viene a los comentarios derramados en redes y mentideros, sobre D. Francisco Luis Castaño (Sony), por contar en su equipo con la colaboración especial de un reconocido compañero en el martillo y amigo personal: D. Juan Manuel Martín Núñez.

Y es que el senequista tiende a ser como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer, la experiencia de D. Francisco no puede ser puesta en duda, y menos aún preguntarse si es que necesita lecciones de D. Juan Manuel, ambos son, según mi parecer elementos de una acreditada valía, y con una sobrada experiencia en diversidad de estilos y de pasos, no vamos a desglosar las salidas de uno o del otro, ambos cuentan con un dilatado expediente, y con una aceptación más que notable por las cuadrillas que por sus manos han pasado, por no hablar del agradecimiento de aquellas hermandades que han procesionado bajo su tutela y mando.

La diferencia sustancial entre un Sevillano y un Cordobés, está en cómo cada uno vende lo suyo, el primero engrandece con su mirada y opinión, y la hace pública, y bendice cualquier cosa que sea de su tierra, en cambio en el otro extremo el segundo, aun disponiendo de la joya más preciosa y grande existente, la llamaría «peñasco» y con un gesto de desprecio se iría despacito mirando a ver a qué otra cosa va a criticar a continuación.

En lugar de elogiar que sean dos señalados capataces, elogiar la amistad de ambos, elogiar que mano a mano dirijan la cuadrilla que porta la bendita imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, pues nada, siempre hay alguien con una pega, manchando con su opinión y disminuyendo lo que debería de ser un momento grande, de nuestras cuadrillas en las calles.

Sony, yo voy contigo. ¡Contigo a hierro!  Y con Juan Manuel, igual que si fueses tú, será porque yo no soy de Córdoba, ni senequista, ni os tengo envidia. Además, sabes que conmigo siempre puedes contar, yo sí entiendo la importancia de la incorporación de Juan Manuel a tu equipo, y todo lo que sea a mayor gloria de Dios, bienvenido sea.

Un abrazo para los dos, mucha suerte, que no os hace falta, porque estáis ambos sobrados de oficio, y continuad haciendo grande Córdoba, para callar esas irreverentes bocas que no creen en Córdoba, ni en ellos mismos.