Ni te cases ni te embarques, así reza la máxima de aquellas personas que son supersticiosos, a pesar de ser un concepto muy distante a nuestra religión. Hoy es martes y trece, mal día salvo que seas de origen anglosajón que entonces sería el viernes trece, pero claro de ese origen en Córdoba estamos pocos.
Me he parado a pesar las cosas que en casa de mis padres eran claramente origen de mala o buena suerte, tengo la seguridad de que algunas de ellas te suenan de algo: romper un espejo, cruzarse con un gato negro, pasar debajo de una escalera, derramar la sal, derramar el aceite, nombrar a un gafe, comer trece personas juntas, levantarse con el pie izquierdo y un largo etc.
Contra toda superstición otra más, para evitar las desgracias que estas pueden acarrear, se ha de tocar madera, ¿Te suenan?, claro en todas las civilizaciones desde el origen de los tiempos han existido, y han sido transmitidas de padres a hijos, aceptadas por todos, incluso por los cristianos a pesar de que las mismas son extrañas a la religión y contrarias a la razón.
Ser supersticioso no sé si será bueno o malo, en el nuevo testamento en Hechos (25 – 19) los judíos acusan a Pablo de ser supersticioso, por creer que Jesús está vivo, y es que la superstición a pesar de ser extraña a la religión se abre hueco entre nuestro cotidiano vivir.
En estas fechas en casa nunca se montará el Portal de Belén hasta llegado el día de la Inmaculada Concepción, y solo se pondrá el Niño Jesús en el pesebre la noche del veinticuatro, ¿Por superstición o por falta de formación teológica?, no, más bien por costumbre, por arraigada costumbre familiar, ¿o será por superstición popular?
La realidad es que los cofrades junto con los cristianos no deberíamos de tener ningún tipo de superstición, nuestra fe ha de ser superior a todo este tipo de cosas, nuestra formación teológica debería de superar con creces estas costumbres infieles, y allá se las compongan los que en el día de hoy, martes y trece, no se hayan acercado a San Lorenzo a depositar ante la Santísima Virgen de los Remedios sus tres deseos de los que al menos uno le será concedido.
Cosas de la religión, cosas de las supersticiones, al fin y al cabo, cosas de las nuestras.





