Elogio a Don José Robles, rector y vecino de San Esteban durante 50 años

Los vecinos y amigos del barrio quieren felicitar el cumpleaños al querido párroco, que dejó el pasado mes de agosto pero continúa perenne en los corazones de todos los que han disfrutado de su ministerio.

Los feligreses de Don José a través de D. Antonio Lebrero le escriben la siguiente carta por su cunpleaños, celebrado ayer 13 de mayo:

Hablar de don José Robles es hablar de la Judería y su entorno. El barrio no se entiende sin él, ni don José se encuentra sin su barrio.

Señor de la Salud y Buen Viaje. Foto: Alejandro Sigüenza.

Don José Robles Gómez nació en el Puerto de Santa María en 1934. A los once años de edad ingresó en el Seminario Menor de Sanlúcar de Barrameda. Cursó estudios de Filosofía y Teología en el Seminario de Sevilla (San Telmo) y fue ordenado sacerdote en junio de 1959.

Sus primeros destinos pastorales los realizó en las parroquias de Ntra. Sra. de Guía (La Pañoleta), Cerro del Águila y del Sagrario. Fue brillante su labor realizada para la Archidiócesis de Sevilla como Delegado diocesano de Pastoral Social y en la Fundación Cardenal Spínola de lucha contra el paro.

En marzo de 1970 fue nombrado rector del templo de San Esteban, cargo que ha desempañado hasta agosto de 2020. Desde entonces y hasta ahora, siempre ha vivido y formado parte de la Judería, siendo aún director espiritual de sus hermandades y pilar insustituible de sus vidas cristianas.

Virgen de los Desamparados. Foto: Alejandro Sigüenza.

La voz de don José es especial. Tal vez porque está ausente de toda retórica. Dice lo que piensa y siente lo que dice. Y tú lo sientes también. Un secreto sencillo pero difícil de dominar, pero que a menudo separa claramente a la vocación de la simple profesionalidad.

Don José tiene siempre la respuesta justa para cada problema que se le plantea. Es hombre de paz. Se puede decir que encarna a la perfección la bienaventuranza: “Dichosos los que trabajan por la paz”. Y desde luego don José ha trabajado y trabaja duramente. Y siempre con palabras de paz.

Monja Clarisa del Convento de Santa María de Jesús. Calle Águilas. Foto: ArchiSevilla.

Las palabras de don José siempre han sido luz para los vecinos. Toda persona, independientemente de su cultura o conocimientos, es capaz de percibir la sinceridad y la calidez. Por eso, las peticiones de ayuda o de consejo, además de útiles, han ido extendiendo por su barrio una corriente de confianza paternal en su pastor.

Ahora, don José cumple ochenta y siete. Pero su luz sigue brillando con igual fuerza que siempre. Sigue residiendo en su barrio, que es donde quiere estar. Y su barrio lo sigue necesitando.

Porque los faros no caducan. Simplemente, iluminan.