La ciudad vive el 22 de junio uno de los momentos culminantes del calendario litúrgico, con la participación de hermandades, sacerdotes y fieles en una celebración que une fe, arte efímero y compromiso solidario
La capital cordobesa se prepara para celebrar, con toda la solemnidad que le es tradicional, la festividad del Corpus Christi, una de las citas más significativas del calendario litúrgico local. Este año, la conmemoración tendrá lugar el domingo 22 de junio, y contará con un completo programa de actos que conjuga la devoción eucarística, la proyección pública de la fe y el empeño artístico de las hermandades en la instalación de altares efímeros en el itinerario procesional.
Triduo preparatorio en la Catedral
Como es habitual, la preparación espiritual de la solemnidad se iniciará con la celebración del Triduo Eucarístico, que tendrá lugar los días 19, 20 y 21 de junio a las 9:30 horas en la Santa Iglesia Catedral. Estas jornadas de oración y adoración pretenden avivar entre los fieles el sentido profundo del misterio eucarístico.
Misa estacional y procesión solemne
La Solemne Eucaristía del Corpus Christi será oficiada el domingo 22 de junio a las 18:30 horas en la Catedral cordobesa, presidida por el obispo de la diócesis, monseñor Jesús Fernández González, y concelebrada por el Cabildo Catedralicio y numerosos presbíteros de la ciudad. La parte musical correrá a cargo del organista titular Clemente Mata, así como de los coros del Seminario Mayor San Pelagio y del Seminario Redemptoris Mater, que aportarán la dignidad litúrgica propia de esta gran solemnidad.
Finalizada la celebración litúrgica, a las 19:30 horas, dará comienzo desde la Puerta del Perdón la procesión del Santísimo Sacramento, que recorrerá el corazón histórico de la ciudad con el siguiente itinerario: Cardenal Herrero, Magistral González Francés, Cardenal González, San Fernando, Diario de Córdoba, Claudio Marcelo, Plaza de las Tendillas, Jesús y María, Ángel de Saavedra, Blanco Belmonte, Conde y Luque, Deanes, Judería y regreso por Cardenal Herrero.
Once altares eucarísticos jalonarán el recorrido
Con motivo del paso del Señor Sacramentado, once hermandades y agrupaciones cofrades levantarán sendos altares efímeros en distintos puntos del itinerario procesional, fieles a una tradición centenaria que convierte el centro histórico en un auténtico tapiz de devoción y arte popular:
- Hermandad de la Pasión, en calle Cardenal Herrero, junto a la Virgen de los Faroles.
- Hermandad del Remedio de Ánimas, en Magistral González Francés nº 15, frente al Hotel Conquistador.
- Hermandad del Amor, en el número 7 de la misma calle.
- Hermandad de las Penas de Santiago, en la esquina de San Fernando con Lucano.
- Hermandad del Huerto, también en San Fernando, a la altura del número 63.
- Hermandad de la Misericordia, en San Fernando, junto a calle Luján.
- Hermandad del Carmen de Puerta Nueva, en Ángel de Saavedra, frente al Conservatorio.
- Hermandad del Carmen de San Cayetano, en Ángel de Saavedra, ante el convento de Santa Ana.
- Hermandades del Vía Crucis, Santa Faz y Perdón, que comparten altar en la esquina de Blanco Belmonte con Barroso.
- Hermandad de la Soledad, en Cardenal González, junto a la calle Amparo.
- Hermandad de la Presentación al Pueblo, en la Plaza de las Tendillas, a la altura de Telefónica.
Estas efímeras expresiones de fe popular, levantadas con esmero, son auténticos signos de adoración pública al Señor presente en la Eucaristía. Como ha expresado la organización:
«En la custodia resplandece el Amor que no pasa, el Pan que nos hace uno. Que al paso del Santísimo Sacramento por las calles de Córdoba, nuestros altares sean testimonio de fe, caridad y adoración viva. Cristo está presente: démosle honor, y proclamémoslo con obras».
Jornada del Corpus: día de la Caridad
La celebración del Corpus Christi coincide también con la conmemoración del Día de la Caridad, lo que añade a esta jornada un componente social que interpela a todos los cristianos. Desde la Agrupación de Hermandades y Cofradías, organizadora de los actos, se invita a los fieles a vivir la solemnidad no sólo con reverencia litúrgica, sino con una profunda actitud de servicio al prójimo, como manifestación concreta del amor al Señor sacramentado.
Así, Córdoba se dispone a proclamar su fe en el misterio eucarístico con dignidad, belleza y compromiso, renovando una de las tradiciones más queridas de su calendario religioso.





