Córdoba, La Chicotá de Nandel, 💙 Opinión

En el nombre del padre

Muchos de los cofrades hemos tenido la suerte de que fuera nuestra familia, nuestro padre, el que nos acercara a este mundo, a veces cansino, cruel, apático con las personas, pero que es mágico y hace soñar a todos, en especial, a un niño.

Yo tuve esa suerte, y se bien de lo que les hablo por lo tanto. Hoy, les hablaré de otro niño al cuál, también fue su padre el que lo puso ante las plantas de Desamparados, tendió la mano del siempre bueno San Juan, la mirada de su Madre, la que sé que tanto quiere, Concepción, y como no, el Cristo de su padre, el mío, el suyo, nuestro amado Cristo de las Penas de Santiago.

La Hermandad de las Penas se ve inmersa, más del tiempo necesario diría yo, en un nuevo proceso electoral. Tras un primer intento fallido de poder convocar candidatos, parece que va a ser a la segunda oportunidad cuando los hermanos puedan votar a su nuevo hermano mayor.

Se ha hablado mucho de si una gestora iba a ser la encargada de coger las riendas de la Hermandad, y eso en Santiago, ya les digo yo, puede ser muy perjudicial. Hay hermandades muy grandes, fastuosas, las hay humildes, pero dentro de la humildad que tiene Santiago, también hay un halo de distinción importante, sus hermanos son muy peculiares, y su Hermandad para ellos es lo más grande del mundo. Su Cristo, sus Madres, su Domingo de Ramos, grabados siempre a fuego en sus corazones, tengan la edad que tengan siempre tienen ese amor, esa ilusión, quizá por eso digan que es una Hermandad diferente, yo pienso, que es una Hermandad con hermanos de verdad. No hay medias tintas, y todo es puro en ese sentido.

Se llegó incluso a rumorear con fuerza, que sería una familia muy importante dentro de la Hermandad la que se haría cargo de la misma en caso de no encontrar a un candidato, que ese candidato cumpliera con todas las normas de la Hermandad para poder optar a ser hermano mayor, y sobre todo, cumplir también con las normas eclesiales. Esta opción no era bien vista a ojos de algunos, ya les digo yo que a mí me gustaba, pero siempre es mejor que sea un hermano de la Cofradía, que se haya presentado a unas elecciones, que haya ganado dichas elecciones el que comande la Hermandad.

Como único candidato, Rafa, o “el Rubio Chico”, hijo, cómo no del “Rubio”. Rafael Moreno, padre e hijo, juntos, inquebrantables en el amor por su Hermandad. Así es como yo en mi juventud los recuerdo. El padre, sigue igual que siempre y que no cambie jamás. El que fuera hermano mayor, para mí, con mayúsculas de la Hermandad, dotó a la misma de proyectos de envergadura, trajo sones musicales novedosos en la provincia, y sus cuentas, claras y transparentes. Si alguien a Rafael le pudo reprochar algún tipo de error o fallo, nunca lo hizo con la dañina intención de hacerle ver que había sido aposta, puesto que Rafael, como podría decir que todos los hermanos de esta Hermandad, cuando toman una decisión lo hacen con el corazón en la mano, y ahí nada puede reprocharse.

Su hijo, si algo se diferencia del padre, es que quizá tenga un temple más notorio. Rafa es de las personas que hacen un trabajo callado, nunca en primera fila a la hora de recibir abrazos por dicha entrega, una hombre con palabras que salen desde la humildad y el muy buen conocimiento de todos los sectores de la Hermandad.

Me resulta muy agradable el ver como alguien que ha nacido en su Hermandad, desde pequeñito, en su Hermandad, pueda ser el que ahora sea el que la dirija, tanto porque su equipo de trabajo será puramente de las Penas, que sus sentimientos serán puros y siempre en pro de su Hermandad, sin intenciones venidas desde el pensamiento de ningún tipo que no sea el ayudar a su Hermandad, el respeto a sus hermanos, y mantener, engrandecer más si cabe cada día a su Cofradía.

No todas las Hermandades tienen el mismo reclamo público, las mismas ayudas económicas, y seguramente Rafa con su juventud y su tesón podrá cambiar tantas cosas como se proponga.

Tiempo atrás escuché a un imbécil decir que Rafa solamente sería el hermano mayor de paja, que su padre sería el que mandase. Ya saben, no suelo escuchar imbéciles, pero es que me habló desde muy cerca y ya no pude más que callarme, y marcharme, no iba a enrolarme en una conversación en la que un idiota no atendiera más que a sus ideas, y ya saben cuáles pueden ser las ideas venidas de un idiota. Es más, a veces los idiotas suelen tener cero ideas, y sus ideas son de los que no son idiotas, pero buscan hacer daño, buscando idiotas y haciéndoles creer ideas absurdas para que estos sean los que las divulguen.

Rafa seguramente tenga, como debe tener, todo el apoyo de sus hermanos. Ir a votar en masa, puesto que si una persona se presenta en solitario a hermano mayor, es porque, o a nadie le importa la Hermandad, o no pueden presentarse por cualquier razón de cualquier índole, y por lo tanto, el apoyo a la persona que va a dedicar cuatro años de su vida al bienestar de sus Titulares Sagrados, el bien de sus hermanos, debe recibir por estos, desde el primer día, todo el apoyo.

Este idiota, decía que Rafa más o menos gobernaría a la Hermandad estando en las manos de su padre, cosa que tampoco tendría nada malo, en esas manos de padre bueno, conoció por primera vez a buen seguro a los Titulares a los que para siempre le juraría amor cristiano y esfuerzos de fe eternamente, de la mano de su padre, asistió a los primeros cultos de sus Titulares, y de la mano de su padre, recibió a buen seguro su primer costal para sentirse los pies de Dios o su Bendita madre.

No se equivoquen, ni sean idiotas, Rafa tiene un limpio y puro sentido del deber. Una mirada en la que escasea cualquier tipo de engaño, mirada de verdad siempre. Ah, y se me olvidaba, si no conocen a su madre, entenderán también el por qué de tanto buen atributo de hijo bueno, y hombre leal y cabal.

Suerte hermano, suerte amigo, pues la suerte que tuve yo de conocer a tu padre y a ti, siempre se la agradeceré a nuestro Cristo, y yo se que con el corazón gobernarás, no en manos de tu padre, pero siempre con su recuerdo en mente, con el amor que te enseñó, con su nombre, el cuál compartís a gala y orgullo.

El idiota se equivoca, nunca en manos de un padre, pero, por supuesto, en su nombre, en el que te enseñó a amar y querer a tu Hermandad, yo si espero que gobiernes… En el nombre del padre.

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