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El viejo costal, 💙 Opinión

En el patio de Capuchinos, que hay en el cielo…

Estimadísima Pilar, hoy cuando tu cuerpo se vuelve a la tierra de la que proviene, y que pedimos te sea leve. Hoy cuando dejas desolados a tu esposo, a tus hijas y a tus nietos, y a todos cuantos compartimos algún instante de nuestra vida contigo; hoy que se cierra tu ciclo vital, es el momento de hablarte desde esta hoja de papel.

¿Cómo reflejar todo lo vivido a tu lado, cómo impregnar el aire que dejabas detrás de tu labor incansable, labor que abarca desde la fundación de tu hermandad hasta el tiempo actual?

Es sencillamente imposible, nadie puede desde la quietud de un papel amontonar sobre el mismo tantas y tantas horas de labor silenciosa, labores de limpieza, de cocina, de trastienda, labores anónimas, necesarias y anónimas, labores realizadas siempre al lado de tu amado esposo Pepe.

¿Qué será ahora de Pepe?, si después de una vida, más cercana al siglo, que, a su mitad, ahora se queda solo, el hueco que tú le dejas no podría llenarlo toda el agua de los mares de la tierra, por mucho empeño que pongan tus hijas, no pueden ocupar el espacio que has dejado con tu marcha.

Pilar, tu silenciosa presencia se ha empezado a echar de menos, nada más partir, siempre en silencio, tu serenidad magnánima, tu admirable valentía, constancia y perseverancia, el no rendirte jamás, es lo que empiezo a echar de menos, Pilar.

Pilar, ¿has visto las vueltas que da la vida? tú que has estado detrás de un Hermano de Honor, de un Cofrade Ejemplar, ¿nadie se dará cuenta de que detrás de cada hombre importante, hay una mujer más importante aún? Muchos ciegos han estado junto a ti y no se han percatado de tu valía.

Pilar hoy me siento más huérfano que nunca, hoy, más solo, no puedo decir que abandonado, sé que cuidarás de todos los que te apreciamos, sé que estarás con nosotros hasta que Dios disponga que nos veamos en el patio que para la Gente de Capuchinos tiene reservado en el cielo.

Si, así es, en el cielo hay un patio reservado a los que vienen de Capuchinos de Córdoba, y allí estarás con tu eterna sonrisa y tus vivos ojos, allí podrás comentar con los que ya partieron, tertuliar mientras guardas y conservas los enseres de tus titulares, allí estarás con Dña. Carmen, con D. José Gálvez, con Salvador Hurtado, con Diego Luque, con Rafael Almoguera, con Fray Ricardo y tantos y tantos otros que fueron llamados por el Padre a este lugar reservado a los que en la vida le sirvieron.

Allí podrás compartir con tu Virgen María Santísima de la Paz y Esperanza, y con su Bendito Hijo, Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, todas las experiencias de tu fructífera vida, allí podrás sosegarte durante una eternidad de la misma forma que viviste, sirviendo a tus Titulares, siempre de día y de noche, hasta que la eternidad consiga hacer que los que aquí nos quedamos, te olvidemos, y eso Pilar, te puedo garantizar que no va a suceder nunca, nunca podremos olvidar una insigne “Mujer” como tú.

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