Definen el miedo como la respuesta que se genera ante la amenaza del dolor y del sufrimiento. Ha de ser genético, pues no hay nadie que carezca de él. Pero se trata de una respuesta controlable; y esta capacidad de control, radica en cada persona de manera muy particular y única.
Existen personas capacitadas para disminuir o controlar esta emoción entre aquellos que los rodean. Las primeras, me atrevo a decir que son las madres, pues de ellas sentimos esa tranquilidad que calma incluso desde el seno materno, con el valor añadido de que son capaces de calmar su propio miedo a cuanto pudiera acontecerles sintiendo la necesidad de velar y proteger la nueva vida que crece en su interior.
Ese amor primero permanece en la persona para siempre, si ha sido sentido de manera verdadera e intensa, y se refleja en el amor y el cuidado que estas personas que se sintieron siempre amadas son capaces de demostrar hacia sus familiares y que irradian a cuantos tienen la dicha de compartir vida con ellas.
Esta situación de pandemia que nos ha tocado vivir se ha cebado, de manera especial, con nuestros mayores. Pero tal desgracia ha provocado maravillosas y bellísimas respuestas. Entre ellas, la de aquellos artistas que han dirigido su mirada más allá de la obra de arte o de la belleza formal de un retablo efímero de cultos o de una circunstancia particular ocurrida en el pasado.
Así ocurre con el cartel editado para este año 2021 por la cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración, de la ciudad de Arjona. Sus autores, don Francisco José Heredia Sánchez y don Francisco Caño Martínez, han acudido a la razón misma de nuestra manera de ser, de creer, de vivir, de honrar a quienes nos dieron la vida y de buscar la belleza hasta en la más ínfima partícula de cuanto nos rodea y que nos enamora de esta bendita tierra nuestra.
Sobre la mesa-camilla, con su pañito de encaje, siempre cercano, el rostro del Santísimo Cristo de la Expiración, a buen seguro que acompañado de otras fotografías tales como recordatorios de primera Comunión y demás instantes fotográficos inolvidables de la vida familiar. Junto a ellos, la luz prendida en el fanal que portan en su mano los nazarenos y nazarenas de la venerable cofradía penitencial arjonera. Y, frente a ellos, haciendo cuna entre sus manos al santo Crucifijo que es medalla para la cofradía, adivinamos el musitar del “Padre nuestro” de labios de la dama que pasa la tarde confinada en casa, a buen seguro que mirando desde su ventana las maravillosas vistas del mar de olivos que rodean a la milenaria ciudad de Urgavona, rogándole a Dios que vele y no desampare nunca a su familia, a sus seres queridos, a sus amigos de toda la vida, a sus vecinos, a todos aquellos con quien ha compartido tantas buquelas y alegrías, a una ciudad entera que se está sabiendo sobreponer de esta crisis sanitaria permaneciendo unida y velando por el bien común.
¿Quién sugiere que no habrá estaciones de penitencia tampoco en este 2021? Cada oración musitada baja a Cristo de su retablo, le libera de los clavos que lo aferran a la Cruz y le permiten abrazar a cada alma que tanto le necesita en estos instantes.
Como siempre, gracias a la cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración, de la ciudad de Arjona, por ser vehículo del que Dios se sirve para que se cumpla su voluntad. ¡Gracias por este cartel!
¡Gracias por esta memoria agradecida a todos nuestros mayores!
¡Gracias por tan dulce plegaria de vísperas!






