En vídeo | Jesús de la Redención se reencuentra con las Hermanas de la Cruz en un emotivo momento del Vía Crucis Magno de Córdoba

Uno de los episodios más significativos y conmovedores de los traslados de retorno del Vía Crucis Magno de Córdoba se produjo en la Plaza de las Capuchinas, cuando el misterio de Nuestro Padre Jesús de la Redención se aproximó al convento de las Hermanas de la Cruz para rendir visita a las religiosas. Este instante revestía una carga simbólica excepcional, toda vez que las monjas desempeñaron el papel de madrinas de la bendición del Señor, imagen ejecutada por el escultor Miguel Ángel González Jurado, ceremonia que tuvo lugar en la Parroquia de San Fernando en 1992 y que marcó un hito en la historia devocional de la corporación.

El acontecimiento se desarrolló en presencia de un numeroso y expectante público, que aguardaba con respeto y fervor la llegada del paso de misterio. La cuadrilla, dirigida con rigor y maestría por el capataz Carlos Lara, contó con la colaboración excepcional del capataz del palio de la Virgen de la Estrella, Rafael Giraldo, cuya intervención contribuyó a conferir al cortejo una solidez, elegancia y armonía que realzaron la solemnidad del acto. Cada movimiento, cada ajuste en la marcha del paso, evidenció la destreza técnica y la comprensión profunda del arte del costal, cualidades que caracterizan a la hermandad y su forma de interpretar la Semana Santa.

El espacio histórico de la Plaza de las Capuchinas, íntimamente ligado al devenir de la Hermandad de la Huerta de la Reina, se convirtió en un escenario privilegiado para este encuentro devocional. La presencia de la agrupación musical que acompañaba al paso, con sus interpretaciones cargadas de solemnidad y sensibilidad, proporcionó una atmósfera sonora de elevado significado, capaz de intensificar la dimensión emocional y estética de la jornada.

El gesto de aproximación del misterio al convento, junto con la ejecución de la marcha por la banda, constituyó un momento memorable y profundamente evocador, consolidando en la memoria de los cofrades y del público asistente una experiencia única, que une tradición, arte y devoción en el marco de la Semana Santa cordobesa. Este encuentro reafirma, además, la relación histórica y afectiva de la corporación con las Hermanas de la Cruz, convirtiéndose en un episodio que perdurará como referente de solemnidad, respeto y belleza ritual dentro del patrimonio inmaterial de la ciudad.