En la primera parte de su valoración, el capataz da las claves del trabajo realizado en Humildad, Caridad y Expiración
“Para mí el resumen de esta Semana Santa es que mi equipo puede afrontar cualquier proyecto con garantías. Siempre digo que si hay algún equipo que pueda hacer algo normal de una situación extraordinaria, gracias a Dios, es el mío”. Así comienza el capataz cordobés, Ángel Carrero, a realizar balance de lo que ha sido su Semana Santa.
En la misma ha estado al frente de los pasos del Señor de la Caridad y del Cristo de la Expiración, pero también ha formado parte del equipo de auxiliares de Humildad y Paciencia, así como ha salido de costalero en el Traslado al Sepulcro y bajo las trabajaderas de la Buena Muerte.
“A los problemas, soluciones”
“Se ha afrontado con garantías”, pero “con dificultades, porque la Cuaresma ha sido muy complicada”, aunque “todas las circunstancias que nos han ido viniendo” han demostrado que “es un equipo con sentido común y ha dado a los problemas soluciones”.
Así lo afirma el capataz en la valoración realizada para este medio, “y por eso te digo que este equipo es capaz de afrontar cualquier tipo de proyecto”, repasando que “nos hemos encontrado proyectos muy variopintos y a todos pues se le ha dado una solución, un resultado muy bueno. Te hablo de todos los pasos que hemos ido sacando durante el tiempo que hemos estado”.
En ese sentido reitera que “nos hemos encontrado con situaciones muy complicadas, en las que en un principio no nos querían y en tres ensayos la cuadrilla volcada con nosotros, en fin, situaciones que no nos querían desde primera hora, montar una cuadrilla desde cero… Todas las circunstancias que se te pueden dar cuando gestionas una cuadrilla, gracias a Dios nos las hemos encontrado ya y creo que se han solucionado todas muy bien”.
«Nos hemos encontrado proyectos muy variopintos y a todos pues se le ha dado una solución, un resultado muy bueno»
Caridad

En cuanto al trabajo realizado en la cofradía de San Francisco, Carrero indica que “solo hemos podido hacer un ensayo, hicimos una mudá y un ensayo, con el condicionante además, que la mudá la hicimos con Coronación de Espinas y el ensayo, a falta de dos semanas de Semana Santa, lo hicimos con La Legión”. Si bien, “la cuadrilla se supo adaptar tanto a una cosa como a otra”.
Para el capataz hubiese sido “especialmente interesante si hubiese venido la banda de Coronación de Espinas, porque es que la cuadrilla anda muy bien y anduvo muy bien el Jueves Santo, pero con un son (el de La Legión) que es incluso más rápido que el de un palio, con lo cual llevar un paso que es técnicamente muy complicado, porque no tenemos zambrana para sujetar los kilos, porque los costeros son muy gruesos y tienen muchos kilos en volandas. Esa cuadrilla, habiendo hecho solo un ensayo, anduvo muy bien”.
Asimismo, destaca que “está en fase de construcción. La cuadrilla alta es una cuadrilla muy asentada, de muchos años. La cuadrilla baja, llevamos trabajándola desde el 2023 y la verdad es que es una cuadrilla súper obediente. Cualquier cosa que le digas la hacen».
A su vez, Carrero pone en valor “cómo se han mejorado las ropas, cómo se ha mejorado la técnica de trabajo, haciéndolo poco a poco. Si hay una cosa que yo destacaría de la cuadrilla de la Caridad es compromiso y obediencia. Es una cosa como están adaptándose al nuevo estilo nuestro y cómo van entrando por el oficio”.
«Es una cuadrilla súper obediente. Cualquier cosa que le digas la hacen»
Y subraya que “este año además hemos batido el récord de asistencia a una igualá, que fue la de la Caridad, que vino mucha gente a pedir hueco y la verdad es que estamos encantados, porque además era ente de oficio, gente con la que te gusta estar”.
Expiración

“Es la cuadrilla que llevamos más tiempo trabajando, son catorce años ya al frente y la verdad es que es de muchísimo oficio. La edad media son treinta y pocos años y llevan muchos de ellos ya trabajando más de diez años con nosotros”, comienza expresando.
Eso para añadir que “ahí no hace falta explicar nada, ahí no hace falta decir nada, ahí la gente sabe a lo que va, la gente sabe que va a trabajar la cofradía y destacaría el oficio y el ambiente. El ambiente de la cuadrilla es muy sano, muy bueno y, sobre todo, que saben a lo que van”.
«La cuadrilla de San Pablo es una cuadrilla de regusto”
En consecuencia, Carrero reconoce que “disfruté muchísimo el Viernes Santo, muchísimo. Igual que el Jueves es más exigente, porque tienes que estar muy encima de la cuadrilla, animando, estar continuamente rectificando, mejorando, corrigiendo; en Expiración hay que seguir apretando, porque esa cuadrilla tiene más recorrido del actual, tiene más potencial, pero la verdad es que es un disfrute mandar San Pablo”.
Para el capataz, “es un disfrute la hermandad, la cuadrilla, el día”, porque en esa jornada, “prácticamente todos los capataces que sacan varias cofradías están en la calle y con muy buenas cuadrillas todos, y es un día para disfrutar del oficio y esa jornada -para nosotros en San Pablo- es muy especial, por el día que es, por lo que representa y por la cuadrilla de San Pablo, que es una cuadrilla de regusto”.
Carrero recuerda que el de San Pablo era un paso “muy poco atractivo para el mundo del costal y, desde hace ya bastantes años, es que es complicado entrar”. A lo que agrega que “es un trabajo de mucha gente, de un equipo muy volcado y, convertir un paso en el que se quedaron siete hombres a hoy en día, y el trabajo que se hace el Viernes Santo, me enorgullece”. Pero especifica, “no por mi trabajo personal, sino por el de la cuadrilla y del equipo”.
Buen sabor de boca
En consecuencia, el capataz abunda en que “en el equipo hemos terminado con muy buen sabor de boca los dos días. Sabiendo además que hemos podido ensayar muy poco, San Pablo sólo ha podido ensayar un día, Caridad sólo pudo ensayar uno por la lluvia y aún así las cuadrillas han respondido fenomenal, como se espera de ellas”.
Humildad y Paciencia

En el misterio de la Hermandad de la Paz, Carrero pertenece al equipo de capataces que dirige Vicente Mengual. Sobre la labor en el mismo desvela que “llevamos una serie de años haciendo muchos cambios”, como el de la “estructura de las cuadrillas. Hicimos una caída alta y baja, y estamos, cada vez, perfilándola más. Y creo que la evolución que está teniendo la cuadrilla de Humildad y Paciencia está siendo positiva”.
Sobre el Miércoles Santo expone que “fue un día raro, atípico (en cuanto a la meteorología). Y desde primera hora estuvo cayendo un chirimiri raro, que ni mojaba el paso”. A lo que añade que, a partir de la vuelta, por la calle de la Feria empezó a llover más y, “cuando nos dimos cuenta, estábamos andando a paso mudá y las cuadrillas se fajaron, se llegó a Capuchinos en dos manos, y (los costaleros) demostraron que están al servicio de la hermandad”.
“Es mi hermandad de cuando era chico y, para mí, Capuchinos es muy especial. Estar trabajando con muchos amigos, para mí, es un privilegio formar parte de esa familia”, concluye.





