Entrevista | Antonio Pontes: “Tuve un cáncer y me aterraba morir, aunque intentas parecer fuerte estás mal por dentro. Fue un antes y un después en mi vida”

Costalero, capataz y médico, no es Antonio Santiago, pero en la siguiente entrevista van a aprender mucho de todas esas cosas

Tener la vida y la muerte en tus manos es lo más cercano que puede estar el ser humano de Dios. Esa realidad, la que la sociedad se niega a mirar, es la que nos hará pasar a todos y cada uno de nosotros por el trance final. Probablemente, ese día, habrá un médico a nuestro lado, ayudándonos a pasar el trance, la famosa ECM que no será cercana, sino definitiva.

En la siguiente entrevista, hablamos con Antonio Jesús Pontes, médico intensivista (ya se hacen cargo de lo de la muerte) y costalero desde hace casi tres décadas. Pudo estar al frente de varios pasos, pero la amistad lo guió a ayudar a un amigo en ese oficio. Cuando el ciclo se cerró volvió a la trabajadera. La misión sigue siendo la misma, estar al lado de su Virgen (la que compartimos), la de la Caridad. También vivió (vivimos) los tiempos del Desconsuelo, cuando, como él mismo dice, aquello era un ejercicio de supervivencia.

Tal vez, nos falte un poco de aquello y nos sobre demasiado ego, `por eso no se pierdan lo que viene a continuación.

-Cómo empiezas en el costal?

La verdad no fue algo buscado y anhelado como hoy en día muchos niños empiezan a sacar pasos pequeñitos y están deseando coger un paso grande, y van casi a cualquier paso con tal de que sea cada vez mayor e ir forjándose en el mundo del costal. Curiosamente yo siempre había querido salir desde pequeño de cirial pero mi hermandad de la Merced era un cargo muy demandado, y un día acompañando a un compañero mío del instituto a su hermandad que a día de hoy es mi hermandad también, la Hermandad del Buen Suceso, me ofrecieron la posibilidad de sacar un cirial en el paso del Señor, cosa que acepte al instante y me hice hermano también de mi cofradía del Buen Suceso, y a raíz de salir de cirial entablé amistad con miembros de la Junta de Gobierno de por aquel entonces y con gente afín a la cofradía y fui desarrollando una gran amistad con muchos de ellos, que a día de hoy perdura con la inmensa mayoría y, poco a poco, me fueron convenciendo para que probara a salir de costalero en el palio de la Virgen de la Caridad, cosa que no me pensé y di el paso adelante. Pero sin embargo no sería mi primer paso, ya que como un chaval joven en una época distinta a la actual en el mundo del costal, tenía bastante miedo de salir directamente con 15 años en el paso de María Santísima de la Caridad, y por esa amistad que tenía me llevaron al paso de María Santísima de la Victoria de la hermandad de la Entrada Triunfal que por aquel entonces todavía procesionaba y allí fue donde tuve mis primeras chicotás; aunque donde por primera vez me sentí costalero realmente fue en la Cuaresma siguiente con María Santísima de la Caridad.

-¿Cuántos años van?

Pues como te comentaba, mi primera Estación de Penitencia como costalero (yo considero que hago Estación de Penitencia) fue en el año 1998, en el palio de María Santísima de la Caridad donde a día de hoy no he faltado un año en un puesto y otro y si Dios quiere cumpliré 27 años con Ella la próxima Cuaresma, casi los mismos que llevo en mi otra Hermandad, La Merced, donde salí un año en mi segunda gran devoción que es Santa María de la Merced, y al año siguiente pasé a formar parte de la cuadrilla del Señor Humilde en su Coronación de Espinas, donde este año cumpliré 25 años bajo sus trabajaderas, si el Señor así lo quiere.

“No ha habido un solo paso en el que yo no haya sentido algo hacia la imagen que estaba llevando, de hecho, una sola vez me pasó y me prometí a mí mismo que no me volvería a ocurrir”

¿Cuántos pasos has sacado?

Muchísimos, y todos me han aportado algo, tanto a nivel costalero como a nivel personal, no concibo el costalero sin la persona y viceversa. He sacado ambos titulares de mis dos cofradías de cuna (aunque no vengo de familia cofrade las llamo así) la Virgen de la Caridad y el Señor del Buen Suceso en las extraordinarias que ha tenido, Coronación de Espinas y Santa María de la Merced. He podido disfrutar de ambos titulares de la Hermandad de la Esperanza, tanto el Señor de las Penas donde estuve dos añitos nada más y de la Virgen de la Esperanza donde estuve ocho años, del Señor de la Entrada Triunfal donde estuve seis años, Nuestra Señora del Desconsuelo donde también estuve nueve maravillosos años. Actualmente disfruto como costalero de Nuestro Padre Jesús de la Salud en el Beso de Judas desde sus inicios, María Santísima de la O en la que llevo tres años, ambas hermandades luchadoras y en las que me siento en casa y también soy hermano, del Santísimo Cristo de la Providencia en el que llevo cinco años (probablemente sea la única imagen que saco con alguna vinculación familiar por mi abuela que en paz descanse), y luego durante un par de años he sacado María Santísima de la Soledad, Nuestro Padre Jesús Nazareno, Nuestro Padre Jesús de la Fe en su Sagrada Cena, Santísimo Cristo de la Expiración, Nuestro Señor Resucitado, aquí he acudido más por temas personales de amistad que por devoción pero también he aportado mi granito de arena, y Ellos me lo han aportado a mí. En las glorias estoy algo menos rodado por mi altura, he salido de costalero en la Virgen del Carmen de Puerta Nueva, Virgen de la Victoria y Divina Pastora de Capuchinos. Desde que sale la Virgen de la Medalla Milagrosa también me encuentro vinculado a Ella, al cursar mis hijos los estudios en ese magnífico centro.

-Te han llamado ‘sacapasos’ ¿qué opinión te merece?

Pues sí, muchas veces, he de decir que la mayoría de forma cariñosa. Pero no es algo que a mí me moleste, porque no ha habido un solo paso en el que yo no haya sentido algo hacia la imagen que estaba llevando, de hecho, una sola vez me pasó y me prometí a mí mismo que no me volvería a ocurrir. Es obvio que no se siente lo mismo por todas las imágenes, no puedo sentir la devoción que siento por María Santísima de la Caridad y Santa María de la Merced, por todas las imágenes, pero un cariño inmenso y un respeto absoluto por todas sí, y me siento recompensado por todas y cada una de ellas.

-¿Debajo de qué trabajadera has sufrido más?

Actualmente es muy distinto a cuando era joven, los pasos están doblados y es mucho más difícil pasarlo mal, aunque también hay momentos. Pero en todos estos años probablemente en María Santísima de la Caridad es donde he tenido los peores y mejores momentos, aunque de todos se aprende. Ahí y en Nuestra Señora del Desconsuelo cuando salíamos con 40 costaleros que era prácticamente sobrevivir.

-El mejor momento.

Tengo muchos buenos momentos debajo de los pasos. Te diría un año en María Santísima de la Caridad que era muy joven y salíamos de San Pablo, empezó a llover y se refugio en San Pablo la Hermandad de la Agonía, ya pensaba que no salíamos y mi amigo Cabello se reía de verme tan compungido y decían que el Buen Suceso sale sí o sí, y al final salió la Agonía y nosotros detrás, el tiempo aguantó hasta la recogida del palio y en seguida empezó a llover, eran mis primeros años y fue muy emocionante. 

“En Nuestra Señora del Desconsuelo salíamos con 40 costaleros que era prácticamente sobrevivir”

Otro momento que tengo grabado es debajo del Señor de Coronación de Espinas, yo pasé un cáncer y afortunadamente me curé y pude salir ese mismo año en mi Cristo, y en la calle San Zoilo, un sitio mítico de la cofradía, Juan Carlos Vidal me dedicó una levantá que no se me olvidará en la vida, le estaré agradecido eternamente. 

Más recientemente, tras la pandemia salió Nuestro Padre Jesús de la Salud, y tuve la suerte de salir, y fue algo muy especial porque volver a una cierta normalidad cofrade significaba mucho para mí. Y por supuesto cuando mi hijo o mi hija se asoman buscándome en cualquier paso es algo indescriptible lo que siente el corazón.

-Cuando te llamó Cabello para formar parte del equipo de la Caridad ¿Cómo fue? ¿Qué sentiste?

Fue una llamada extraña, yo siempre había sido un poco más alto que todos los que me acompañaban en la primera de la Virgen de la Caridad, y siempre estaban con las bromas de «este año el Pontes para el Señor», y cuando me llamó para hablar, lo primero que pensé es que quería bajar la altura y quedaba conmigo para echarme y como éramos amigos por eso lo hacia en persona. Mi sorpresa fue mayúscula, imagínatelo, no se me pasó por la cabeza. Acepté al momento, y de camino a casa me acuerdo que decía tengo que ver videos, tengo que ir a ensayos, tengo que ver cosas de las que yo no tengo ni idea y tengo que formarme, me entró un poco de angustia, me gusta si hago algo dar el 100% y si no lo voy a dar mejor no hacerlo, porque si tú das el 100% en algo no estás obligado a hacer más, y así puedes tener la conciencia tranquila.

“Pasé un cáncer y afortunadamente me curé y pude salir ese mismo año en mi Cristo, Juan Carlos Vidal me dedicó una levantá que no se me olvidará en la vida, le estaré agradecido eternamente”

-Sigues siendo sus pies…

Y que dure por muchos años, si la salud respeta, y no cambian las condiciones ahí seguiré. Claro qué dolió dejar de ser parte del equipo, pero no por ello voy a dejar de estar con Ella que es lo que me gusta y me llena. El equipo actual me ha tratado bien y yo tengo respeto hacia ellos y colaboro en todo lo que puedo; que me gustaría seguir con Juanma al frente indudablemente, pero no es la realidad actual y ahí que adaptarse, respetando todas las decisiones y siendo uno más en el grupo.

-¿Cómo es tu trato con los costaleros?

Debes ser uno más, como dice mi esposa, el gran problema de las cofradías son los egos. No me creo más que nadie porque lleve 27 años sacando pasos, pero tampoco me gusta que me traten de menos por ello. No hay una sola hermandad o paso que funcione sin un grupo, los individualismos no sirven en este mundillo. Cuando veas un paso andar que da gloria, muy probablemente sean una piña entre ellos y con el capataz.

-¿Cuáles son las virtudes de un costalero y qué debe evitar?

El costalero debe tener una dosis enorme de compañerismo y sentir algo por lo que lleva encima, en algunos casos será devoción en otros cariño, pero no concibo a un costalero sacando pasos por deporte. Cuando se habla del costalero aficionado creo que se refieren a esto (yo al menos sí), porque por deporte nadie pierde días y días de ensayos e igualás, hay mejores horas del día para ir al gimnasio.

-¿Hacia dónde crees que va el mundo del costal?

Ahora hay muchísimos costaleros, mucha gente joven que viene apretando, y que lo hacen muy bien pero creo que están más preocupados en aspectos estéticos que en capacidad de sufrimiento. A lo mejor de jóvenes éramos así y no nos acordamos y la edad te va poniendo en tu sitio. Espero que esto siga así muchos años, pero creo que por desgracia, como todas las modas, será pasajera, pero como no hay mal que por bien no venga seguro que un grupo importante sigue manteniendo esto para que los mas mayores podamos seguir disfrutándolo.

“No concibo a un costalero sacando pasos por deporte”

-¿Qué le hace falta a la Semana Santa de Córdoba?

Pues la Semana Santa de Córdoba ha crecido mucho y para bien en mi opinión, las cofradías jóvenes empiezan a tener terminados sus pasos de Cristo o de misterio, y empiezan a darle forma a los palios. La carrera oficial parece tener sentido por fin, aunque siempre se puede optimizar la misma pero vamos donde hay que ir, cada vez hay mas cultos internos y planes formativos en las cofradías, quizás la gran deuda de la Semana Santa de Córdoba sea con la gente joven, dejar que sabía fresca entre en las hermandades y no permanecer los mismos equipos en todo siempre, hay hermandades que con distintos nombres de son la misma gente desde hace 40-50 años y solo si te unes a ellos eres bien recibido, las visiones divergentes no gustan; y nuevos puntos de vista siempre son importantes e interesantes.

-Has tenido el privilegio de llevar sobre tu hombro al Gran Poder, cómo fue.

Pues he de decir que fue imponente, además la época en la que ocurrió postcovid con todo lo que pasó y con mi profesión (sabes que soy médico) pues fue como una recompensa del Señor. Pero he de decir que aunque yo soy un gran aficionado a la Semana Santa de Sevilla, me encanta, he podido salir en algún paso allí incluso, sí es cierto que no he sentido lo mismo que puedo sentir en mis hermandades, porque aquí es donde puedo realizarme durante todo el año, relacionarme más con la gente y desarrollar no solo la Cofradía sino también la Hermandad. Eso sí, eso no quita que yo sepa apreciar el jamón de pata negra.

-¿A qué imagen se te ha quedado la espinita de sacar?

Sin duda, poder disfrutar más años de Santa María de la Merced, solo pude un año y en la extraordinaria. Pero a la vez no podría haber disfrutado del Señor de la Coronación de Espinas, pero es verdad que si pudiera sería el primer paso que elegiría volver a sacar. También tengo una espinita especial con Jesús Despojado de Sevilla que he intentado muchos años poder salir pero no ha habido suerte, y eso que estuve cerca, pero conforme cumples años cumplir las citaciones se te va haciendo más difícil. Pero entre los dos, sin duda, Santa María de la Merced, por ahora me conformo con su Rosario en Septiembre todos los años.

-Trabajas con la vida y la muerte a diario ¿Te influye de alguna manera al estar frente a una imagen?

Soy médico intensivista, de la UCI y me dedico a los trasplantes, no es que se me mueran personas de vez en cuando o tengamos personas con enfermedades graves que morirán en pocos años aún siendo joven, es que se nos mueren casi a diario, somos una especialidad poco conocida por la población general ya que a nosotros no vienen a una consulta o a intervenirse, vienen cuando su vida corre riesgo potencial en las próximas 24 horas, ganamos mucho más que perdemos pero por desgracia, perdemos mucho más de lo que nos gustaría, que sería lo más cercano a 0 posible. Si esto no me condiciona en mi vida, no se que me lo puede hacer. Por eso valoro tanto los ratos que estoy con mis amigos en las cofradías, porque mañana podría no tenerlos. Por eso digo que nadie pierde su tiempo de modo absurdo, porque no sabemos el tiempo del que disponemos. A cada imagen le doy gracias por cada minuto que estamos aquí y por dejarnos disfrutar en otro sitio, y no, decidimos hacerlo alrededor de ellos. Le doy gracias por mi familia y les pido que los cuide, porque no hay nada más importante en esta vida, al menos para mí. Por eso tras el Covid, yo que viví lo peor de esa pandemia, la normalización también en el mundo de las cofradías me marcó tanto. No sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos.

-En ese sentido, ¿valoramos la verdadera importancia de la salud?

No sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Yo tuve un cáncer y me aterraba morir, aunque intentas parecer fuerte estás mal por dentro, afortunadamente lo supere hace muchos años. Fue un antes y un después en mi vida. Todo lo relativizó más. Puedo quejarme de algunas cosas pero en el fondo siempre es mejor que no tenerlas. Por eso algunos no entenderán algunas actitudes mías, pero cuando le ves las orejas al lobo es cuando le das importancia a lo que es importante.

-Durante la pandemia ¿sufriste mucho?

Sí y no. Me explico, durante la pandemia a los sanitarios no nos daba tiempo a darnos cuenta de donde estábamos metidos, sabíamos poco del tema (no te creas que a día de hoy sabemos mucho más) y era complejo, había muchas bajas de personal y se doblaban turnos, estabas más preocupado cuando llegabas a casa por no contagiar a tu familia que durante el trabajo. Sufría mucho cuando las personas fallecían y sus familiares no se podían despedir de ellos por los aislamientos, eso era horrible, incluso se lo teníamos que comunicar por una llamada de teléfono. La gente empezó a valorar algo a los sanitarios, cosa que no duró ni dos días. Y también me daba mucha rabia cuando la gente ya daba por pasado todo y a nosotros se nos seguían muriendo, es verdad que la cosa estaba mejor pero no del todo y había que tener respeto por esa gente que fallecía en muchas ocasiones sola.

-¿Qué lección sacaste?

La de aprovecha cada momento. Por desgracia, como te contaba, ya la traía aprendida previamente, después de esa solo que el hombre es la única persona que tropieza dos veces en la misma piedra, y no dos, sino 200 veces dos.