Entrevista | Antonio Santiago: “La Hermandad de la Macarena ha vivido el peor momento de su historia; perder el buque insignia que es la Virgen ha sido un golpe muy grande para el corazón de los devotos”

Antonio Santiago

En el programa Cofrademanía, dirigido por Andrés Cañadas y Álvaro Ojeda, el veterano capataz sevillano Antonio Santiago ofreció una de sus entrevistas más sinceras y profundas de los últimos años. Entre recuerdos, reflexiones y confesiones, repasó una trayectoria de más de medio siglo al frente de los pasos y abordó con serenidad temas tan actuales como el presente de la Hermandad de la Macarena, la evolución de la Semana Santa o la devoción popular en nuestros días.

“Ahora, jubilado, es el tiempo para las cofradías”

Antonio Santiago comenzó la charla agradecido y cercano: “Encantado de estar aquí con vosotros. Esta es una ciudad donde tengo muchos amigos”, dijo. Recordó que su última visita al programa fue en 2019, justo antes de la pandemia. Confesó que, desde hace un año, está jubilado y disfruta plenamente de su tiempo: “Si ya antes estaba muy dedicado a las cofradías, ahora es el tiempo para ellas”.

El capataz adelantó que el otoño será intenso, con dos salidas extraordinarias: la de la Virgen de la Asunción de Cantillana, con motivo del 75 aniversario del dogma de la Asunción, y la del 150 aniversario de la Hermandad de las Penas de San Vicente. “Bonitos los dos compromisos”, reconoció con satisfacción.

“En Cantillana todo sobrecoge”

Al recordar la reciente coronación de la Pastora de Santa Marina, Santiago destacó la belleza del acto: “El marco fue espectacular, con el Alcázar al lado, la Catedral, mucho público y muchas hermandades acompañando”.

Pero su voz se volvió especialmente emocionada al hablar de Cantillana: “En Cantillana sobrecoge casi todo… es una explosión de fe y de devoción a la Virgen de una forma desorbitada”.

Describió esa jornada del 15 de agosto como una experiencia mística y abrumadora: “Durante nueve horas estás viviendo constantemente ese mismo ambiente que rodea a la Virgen. Es difícil de contar lo que uno siente allí”.

“No sé si con el izquierdo se evangeliza”

Entrando en cuestiones técnicas, Santiago reflexionó sobre la forma de andar de los costaleros y la tendencia a las coreografías. “Respeto, aunque no comparto esa forma de llevar los pasos”, afirmó. En su opinión, “lo importante no es solo saber andar bien, sino mostrar a las imágenes y hacer una manifestación de fe”.

Y lanzó una reflexión que resonó en el estudio: “No sé si con el izquierdo se evangeliza o se hace esa manifestación de fe a la que me refiero. Lo dejo en el aire”.

“La Semana Santa ha cambiado, pero se ha superado lo peor”

Con 55 años delante de los pasos, el capataz hizo balance del tiempo: “La Semana Santa cambia muy lentamente, pero cambia. Si miro atrás, noto que las cosas ya no son como hace cincuenta años”.

Recordó la madrugada del año 2000 como un punto de inflexión: “Desde entonces esto cogió una deriva complicada, pero creo que se ha superado. Este año, como nazareno en la Macarena, viví una incidencia y todo el mundo reaccionó con calma. En 2000 habría sido un problema”.

“Cuando hay más público mirando a la banda que al paso, algo estamos haciendo mal”

Sobre la evolución del fervor popular, Santiago fue claro: “Nuestra labor es una manifestación de fe. Si en una procesión hay más gente mirando o grabando a la banda que al paso, algo estamos haciendo mal”.

Defendió la importancia de la música, pero con matices: “La música es importante porque la fe se transmite por los sentidos: la vista, el oído, el olfato, el tacto. Pero la música debe acompañar, no ser el fin principal”.

Y advirtió: “Tenemos que valorar hasta qué punto no le estamos dando más devoción a las bandas que a las imágenes”.

“El tiempo pone a cada uno en su sitio”

Preguntado por los episodios más difíciles de su carrera, Antonio Santiago se refirió a su salida de la Hermandad de la Paz: “Cuando a mí me echaron de la Paz, muchos que no estaban de acuerdo aprovecharon para hacer leña del árbol caído. Es algo natural, aunque no debería suceder”.

Sin rencor, añadió: “El tiempo pone a cada uno en su sitio. Lo importante es acostarte con la conciencia tranquila de haber hecho lo mejor para la hermandad y para las imágenes. No puedo permitirme que nadie manche el apellido Santiago”.

“No creo que haya demasiadas procesiones, pero sí debemos preguntarnos por qué salimos y para qué”

Santiago se mostró partidario de las procesiones de gloria: “Las imágenes están hechas para evangelizar. Si salen para eso, mejor”, aunque matizó: “Una cosa es salir y otra es para qué salgo, por qué salgo y por dónde. A lo mejor ahí debemos poner el límite”.

También criticó el exceso horario de algunas salidas: “Una procesión no tiene por qué estar hasta las cuatro de la mañana en la calle. Eso no significa que no deba salir”.

“La Macarena ha vivido el peor momento de su historia”

Uno de los momentos más esperados llegó cuando se abordó la reciente crisis en la Hermandad de la Macarena. Con serenidad y pesar, el capataz afirmó:
“Creo que, de los casi cuatro siglos de historia de la hermandad, hemos vivido el peor momento. Perder el buque insignia que es la Virgen ha sido un golpe muy grande, especialmente para el corazón de los devotos”.

Añadió que “nadie se esperaba ver a la Virgen como se expuso”, calificando la gestión como “mala, no por equivocarse, que todos podemos hacerlo, sino por cómo se intentó solucionar”.

Respecto a la restauración, confió plenamente en el restaurador: “Pedro Manzano es un excelente profesional. Todos tenemos la esperanza de que la Virgen vuelva como estaba, pero hasta que no la veamos no lo sabremos”.

“El demonio está donde está el hombre”

En una reflexión sobre las pasiones humanas en el mundo cofrade, Santiago fue contundente: “El demonio está donde está el hombre. El pecado que mueve el mundo es la envidia: querer llevar esa vara, coger ese martillo o ir en ese zanco”.

Y añadió con ironía y lucidez: “Una vez le dije a un sacerdote que si Cristo volviese a la tierra, el último sitio donde se apuntaría sería en una hermandad”.

“La mirada de la Virgen y la del capataz se cruzan en dos momentos”

Ya en tono más íntimo, recordó los instantes de mayor emoción bajo un paso: “Hay dos momentos en los que no aparto la mirada de la Virgen: la levantá y la revirá. En esos momentos, mi mirada está en ella y la de ella en mí”.

“La Semana Santa es mi vida”

El veterano capataz cerró la entrevista con una confesión sincera, cuando se le preguntó qué significa para él la Semana Santa: “La Semana Santa es mi vida”, respondió sin dudar, condensando en esa frase una existencia dedicada a servir a las hermandades, a su familia y a la fe que heredó de su padre, el legendario capataz Manolo Santiago.

Con la voz reposada y la mirada limpia de quien ha visto pasar generaciones de costaleros, Antonio Santiago volvió a recordarle al mundo cofrade que, más allá del martillo, del compás y de las marchas, lo esencial sigue siendo la fe y la devoción sincera ante el paso de una Virgen.