Entrevista | Enrique Garrido (segunda parte): “Mi ideal sería ocho hombres por trabajadera. Es el tiempo ideal para que no te enfríes ¿Por qué no lo hago? Porque sacamos muchas cofradías”

“Hay costaleros que son muy buenos, pero después no dan la imagen al resto del personal. Para ellos un ensayo es una quedada para tomar cervezas”

Dejábamos la primera parte de la charla con Enrique Garrido, señalando las cualidades que -a su juicio- debe poseer un capataz. Al hilo de lo que señalaba que, “con Juan Berrocal nunca saqué un paso. Recuerdo ir a sus ensayos, verlo dirigirse a su cuadrilla y cómo se ganaba el respeto sin tener que pegar una voz, sin tener que decir una palabra más alta que otra”.

Por tanto, para Garrido “lo primero es capacidad de liderazgo y luego saber lo que se está haciendo”. Retomamos la entrevista en ese punto y proseguimos:

-¿Qué tiene que tener un costalero?

Lo primero de todo, ser buena persona. Hay gente que técnicamente está más limitada, pero se deja el corazón debajo del paso. Lo segundo, saber dónde están. Hay costaleros que son muy buenos, pero después no dan la imagen al resto del personal. Para ellos un ensayo es una quedada para tomar cervezas, para ellos meterse debajo del paso es a ver quién dice la tontería más grande y, como le he escuchado muchas veces a Curro, copian de Sevilla pero copian lo malo y no se dan cuenta de lo bueno para traérselo.

“Hay costaleros que son muy buenos, pero después no dan la imagen al resto del personal. Para ellos un ensayo es una quedada para tomar cervezas”

Tiene que ser muy respetuoso. Y, al menos a mí, los costaleros que me gustan tienen que tener sentimiento de fidelidad. Mi sueño son las cuadrillas antiguas de gente que se conoce entre sí, que se saben los apellidos y se matan los unos por los otros. 

Uno de los orgullos más grandes es la cuadrilla del Santo Cristo de la Universidad. Allí convertimos lo que era un problema, porque es una cofradía muy peculiar y a la que los costaleros no se acercaban, en una virtud que a los nuestros, nuestros, que nos acompañan a todas las cofradías (dicen) allí hay que ir. Yo en igualar tardo muchísimo, tengo fama de que tardo mucho en igualar y allí tardo veinte minutos, porque es que esa trabajadera llevan seis años juntos y son Amado, Vioque, Madero, Cubero, Villalobos, Peri y Ochoa. 

“Mi sueño son las cuadrillas antiguas de gente que se conoce entre sí, que se saben los apellidos y se matan los unos por los otros”

A esa trabajadera no hay ni que decirle quién coge los costeros, porque ellos mismos se van rotando. Pero es que esos señores quedan todos los meses para comerse un cochinillo, quedan cada dos o tres meses para hacer un viajecito juntos y es que son amigos. Entonces, la charla del Martes Santo es decirles, se miran ustedes las caras, quién es aquí su amigo y podría levantar todo el mundo la mano y decir es que soy amigo de ese, conozco a su mujer, conozco su casa, su trabajo.

Ese sería mi sueño. Más que costaleros fortísimos que he visto en algunas cuadrillas donde dicen que hay que salir a correr y cuidar la nutrición, habría que ver a los señores de la lonja en los años 60 diciéndoles que cuidaran la nutrición (risas), pero se partían la cara por los suyos. Por ejemplo, la cuadrilla del Cristo de la Misericordia nos gusta mucho porque llegamos con mucho recelo -porque era una cuadrilla muy antigua, con gente muy veterana- y, sin embargo, funcionan perfectamente con nosotros y nosotros con ellos, porque siguen guardando ese sentimiento de cuidarse los unos a los otros.

“He visto en algunas cuadrillas donde dicen que hay que salir a correr y cuidar la nutrición, habría que ver a los señores de la lonja en los años 60 diciéndoles que cuidaran la nutrición”

En La O es bestial. Hay un sentimiento de unidad y de aprecio al 14014 como dicen ellos (es el código postal del barrio de Fátima). Eso es una cuadrilla.

-¿Crees que pueden ir hacia eso las cuadrillas, hacia capataces?

Más o menos somos de la misma quinta y hemos vivido cofradías muy faltas, cofradías muy populosas que empezaban a tener muchos costaleros y cofradías que no tenían costaleros y tomaban dos caminos: buscar a alguien de la casa y que hiciera un esfuerzo enorme para sacar el paso a la calle; o buscar capataces -no me gusta decir semiprofesionales porque no se les paga- profesionales que conocen el oficio, otra cosa es que su remuneración sea esperar el amor de Dios y no el sobre de la cofradía.

Al final, el modelo de capataces que sacan muchas cofradías, porque conocen el oficio, ha llegado incluso a comerse cofradías populares. Es decir, cuando una cofradía popular deja de confiar en un señor de su hermandad (no te voy a decir nombres porque tú los has pensado igual que yo), hermandades que desde que han nacido han tenido muchísimos costaleros y con gente de la hermandad que solo sacaba el paso de la cofradía, al final han terminado llamando a capataces que sacan muchos pasos. Se va buscando al señor que conoce el oficio. Y que un capataz respete la labor del prioste, del mayordomo y de la junta de gobierno es vital. Tengo que estar en mutuo acuerdo con el mayordomo y el prioste para saber cómo montan el palio para saber yo cómo tengo que moverlo. Pero si soy hermano de la cofradía y, aparte de hacer mi labor como capataz, estoy allí todos los días metido y empiezo a meterme en la parcela del prioste, del mayordomo, del secretario, del vestidor de la Virgen. Y creo que es ahí donde se da el caso.

“El modelo de capataces que sacan muchas cofradías, porque conocen el oficio, ha llegado incluso a comerse cofradías populares”

¿Qué vayamos a ese camino? Cuando empecé de costalero había tres o cuatro capataces que copaban muchas hermandades y hora podemos estar siete u ocho cuerpos de capataces -que no capataces- que copamos un porcentaje bastante alto de cofradías. Cofradías que no van a ese modelo, después sus capataces los exportan a otras hermandades.

-Hablabas de meterse en la parcela del prioste y del mayordomo. Se han dado casos de cuadrillas que ponen o quitan a un hermano mayor ¿cómo lo ves?

El debate empieza antes. Si es una cofradía de estas que estamos diciendo que es populosa, que se llena desde primera hora con personas que se hacen hermanos porque les gusta la cofradía y empiezan a aspirar a ser costaleros; es un juego limpio, por llamarlo así.

“Siempre digo cuando vamos a las cofradías que no obliguen a los costaleros a hacerse hermanos”

Pero cuando son cofradías que empiezan a obligar a los señores que vienen se vayan haciendo hermanos, tú mismo estás metiendo a gente que no está convencida.Siempre digo cuando vamos a las cofradías que no obliguen a los costaleros a hacerse hermanos.

Lo que tienes que hacer es ayudar. En Buena Muerte nos costó muchísimo que hubiera un sacerdote que viniera a las igualás. En casi todas nuestras igualás siempre hay un sacerdote que pasa, aunque sea cinco minutos, y da las buenas noches. Porque yo puedo hablar con los costaleros e intentar enseñarles el respeto a un templo, a una imagen y al sagrario (al Santísimo), pero la junta de gobierno tiene que estar, para arropar a la cuadrilla y que el costalero se sienta arropado. Si como nos ha pasado en alguna cofradía, que como éramos hermanos nos daban las llaves del local y vaya usted y allí no había nadie de la junta de gobierno; si le pasa algo a un costalero, si se presenta la policía, si hace falta algo, quién está ahí.

“En casi todas nuestras igualás siempre hay un sacerdote que pasa, aunque sea cinco minutos”

El capataz tiene que saber lo que tiene entre manos, después la junta de gobierno es responsable de la cofradía hasta el último extremo. Pero también está el sacerdote porque -las vacas gordas son que estos señores vienen solos- hay que arroparlos, no los trate usted como mulos de carga.

Si las cofradías cuando ven a los costaleros lo que ven ahí es un potencial económico de, primero que se hagan hermanos, después que paguen papeleta de sitio, después que se venda la sudadera, después la camiseta; pues usted ha copado la lista de hermanos de costaleros que son costaleros hermanos y no hermanos costaleros. Y cuando llegue el momento de que haya elecciones tienen tanto derecho, como el resto de los hermanos, de decidir quién va a regir la cofradía.

“Si las cofradías cuando ven a los costaleros lo que ven ahí es un potencial económico, usted ha copado la lista de hermanos de costaleros que son costaleros hermanos y no hermanos costaleros”

Que no es algo moralmente bien hecho, pero es que si usted ha obligado a esos señores a que pasen por caja y sean hermanos, pues tienen el mismo poder de decisión que el resto.

-Cuando tú empiezas es cuando comienza a despegar el auge de los costaleros en Córdoba ¿Cómo lo viviste y a qué crees que se debe?

Si nos vamos a la parte más cofrade, más costaleril, llega una generación de capataces nuevos, muy técnicos, que enganchan a la gente. Yo estuve en ese tránsito de sacar pasos con muy poca gente. Mis años en La Borriquita -sobre todo los primeros- era coger el paso en San Lorenzo, salirme en la puerta lateral de San Pablo y volverme a meter justo antes de entrar en carrera oficial, al principio de Claudio Marcelo. Es decir, era lo justo para comprarme un zumo en una tiendecita que había al lado de la puerta de San Pablo, meterme otra vez en el paso, hacía carrera oficial, San Miguel, San Zoilo, Carbonell y Morand y demás, me salía en San Andrés y me volvía a meter en Santa María de Gracia, incluso algunas veces en el Realejo. Y los pasos salían y entraban. Ahora llegan muchos nenes y preguntan si tienen picos (risas).

“Para mí el sistema perfecto no son dos cuadrillas, son cuarenta minutos debajo, veinte fuera, lo justo para salir, refrescarte un poco, no enfriarte y las cofradías se te pasan voladas”

He vivido eso, pero también he igualado en los pasos de Curro. Creo recordar que en el misterio del Císter -aunque me baila la memoria- íbamos ocho hombres por trabajadera. Era el sistema perfecto. Para mí el sistema perfecto no son dos cuadrillas, son cuarenta minutos debajo, veinte fuera, lo justo para salir, refrescarte un poco, no enfriarte y las cofradías se te pasan voladas. 

Hubo capataces como Curro, Juan Berrocal también ahondo un poco en ese sentido, que tenían tal conocimiento y tal temperamento que fueron llenando las cuadrillas.

A ello se suma -esto es un poco más sociológico- que cuando llegaron la democracia y el estatuto de autonomía de Andalucía se dio por hecho que el mundo de las cofradías iba a desaparecer, porque ya eran cosas antiguas del mundo religioso e íbamos hacia el ateísmo. Y, sin embargo, ha habido un resurgir tremendo y las cofradías en los 80 experimentan el boom de los misterios, en los 90 empiezan a dorarse algunos cuando (Antonio) Bernal empieza a hacer aquellos misterios espectaculares y en los 2000 empiezan a aumentar, no solo los costaleros, sino los nazarenos. Y yo, que soy profesor de Secundaria y Bachillerato, veo que la mayoría de mis alumnos quieren ser costaleros.

“Hubo capataces como Curro, Juan Berrocal también ahondo un poco en ese sentido, que tenían tal conocimiento y tal temperamento que fueron llenando las cuadrillas”

La sociedad ha cambiado, no sé si decirte por una cuestión identitaria. Hoy hay fiestas en Córdoba que triunfan que, a lo mejor, cuando éramos chavales no podían triunfar. Por ejemplo, la Noche Blanca del Flamenco, algunas jornadas de puertas abiertas de los museos. 

“Yo, que soy profesor de Secundaria y Bachillerato, veo que la mayoría de mis alumnos quieren ser costaleros”

Y la Semana Santa ha empezado a vivirse y tiene mucho que ver, que muchas cofradías se han ido a los barrios. Las cofradías de cuando éramos adolescentes eran de casco histórico, punto y final. Si acaso, yo que vivía en Fátima, era de La Merced. El hecho de que las cofradías se hayan ido expandiendo, que muchos niños hayan visto un ensayo de costaleros (por ejemplo, mi sobrino que vive en Conquistador Benito de Baños, porque La Soledad pasa casi todos los años ensayando o en el rosario, ese niño ya se va empapando), esas generaciones -ya no solo como costaleros, sino como cofrades- van creciendo.

“Por ejemplo, cuando me dicen que si un Sábado Santo o una Madrugá, digo que para mí es mucho más posible una Madrugá que un Sábado Santo. Nosotros hemos sacado varias cofradías ya el Viernes Santo y hay tramos en los que no hay absolutamente nadie en la calle, porque la gente llega ya cansada de cofradías al Viernes Santo”

El esfuerzo de capataces, que fueron capaces de poner una disciplina que le decían a un tío si no vienes a ensayar no sacas el paso a la calle, eso lo que hizo fue ir afianzando y enriqueciendo. Aparte de que la sociedad ha cambiado. 

Por ejemplo, cuando me dicen que si un Sábado Santo o una Madrugá, digo que para mí es mucho más posible una Madrugá que un Sábado Santo. Nosotros hemos sacado varias cofradías ya el Viernes Santo y hay tramos en los que no hay absolutamente nadie en la calle, porque la gente llega ya cansada de cofradías al Viernes Santo.Y la Madrugá, si se diera con la tecla de algo novedoso, por la noche, que pasara en Córdoba, como la Noche Blanca del Flamenco, creo que es más posible que un Sábado Santo. A mis costaleros les dices de sacar un paso el Sábado Santo y, después de toda la semana y sacar Conversión el Viernes, les costaría mucho más que volver a la Madrugá. Hace dos o tres años hubo una reunión de capataces en La Sacristía y salió este tema. Y le decía a Lorenzo, tú eres capaz de reunir a cuarenta tíos para Sacar a Buena Muerte y yo para La Reina, sí.

Creo que el buen hacer de unos señores y el cambio de la sociedad creo que posibilitan ese boom. Además, permíteme el inciso, los costaleros que vienen son de contextos socioeconómicos muy dispares. Nosotros tenemos costaleros que vienen de colegios religiosos o barrios donde está la fe muy asentada, y a otros de barrios en los que, a priori, no se habla de Dios en casa y están llegando muchos de esos barrios.

-Mencionabas a los chavales que preguntan por los picos y algunos capataces echan de menos la capacidad de sacrificio que había antes ¿Tú la echas de menos?

Como toda la vida, ha habido costaleros con mucha capacidad y otros muy flojitos. En los años de los profesionales, aunque fueras flojito, no te ibas a llevar parné si no trabajabas. Y hace veinticinco o treinta años, como hacía falta gente, se metía debajo a todo lo que se pillaba. Al final, los que sacaban el barco para adelante eran los que achuchaban para arriba y el resto estaban ahí de figurantes.

Nuestro modelo es llevar a nuestros cuarenta – cuarenta y cinco costaleros a las cofradías que vamos y eso sumarlo a la gente que viene de fuera. Y con esos cuarenta creo que estamos consiguiendo ese concepto de costaleros que se conocen entre ellos, pero que se sacrifican entre ellos. Después viene el chaval que se presenta a pedir trabajo y, eso sí, viene con el costal y la ropa hechos fantásticamente, pero en cuanto le dices que al ensayo, a esta trabajadera han venido siete hombres y haces tres cuartos del ensayo, te pone mala cara.En ese ramillete que te he dicho antes de seis o siete capataces, eso lo estamos cuidando mucho para que ese tipo de costalero se prodigue poco.

Hace veinticinco o treinta años, como hacía falta gente, se metía debajo a todo lo que se pillaba. Al final, los que sacaban el barco para adelante eran los que achuchaban para arriba y el resto estaban ahí de figurantes”

Si las cuadrillas van en el sentido de los capataces, van en el sentido de volver al sacrificio. No te quiero decir nombres, pero delos capataces que sacamos hoy cuatro, cinco o seis cofradías, todos tenemos retos importantes por delante. Es decir, el capataz que saca cofradías tres días consecutivos, y el sesenta por ciento de la gente son suyos, al final es un reto para esos señores decir tengo que sacar tantas cofradías en tantos días. Después está reforzado por el que viene puntualmente a esa hermandad, pero los que al final lo sacan adelante son esos costaleros sacrificados que sigue habiendo. Que nos encantaría que todos fuesen así y no viniera el artistilla, ahí estás tú, si eres buen capataz, intentas reconvertir al artistilla en costalero sacrificado. Hoy es muy fácil decirle a muchos, tú no, también está en tu virtud como capataz intentar decirle usted sí. Si no es en dos ensayos será en veinte.

“Viene el chaval que se presenta a pedir trabajo y, eso sí, viene con el costal y la ropa hechos fantásticamente, pero en cuanto le dices que al ensayo, a esta trabajadera han venido siete hombres y haces tres cuartos del ensayo, te pone mala cara”

-¿Cuesta mucho decir a un costalero que no entra?

Yo lo paso fatal. De hecho, en la igualá de La O para la Magna lo pasé regular. A mí me han dejado fuera de algún paso, por alto, y recuerdo irme de la igualá o del ensayo con ganas de llorar. A mí es que me gusta mucho esto. Entonces, decirle a un muchacho que va con toda la ilusión a sacar la cofradía que no puede, es duro. 

“Los capataces que sacamos hoy cuatro, cinco o seis cofradías, todos tenemos retos importantes por delante”

Ocurre que nos pillamos muchas veces los dedos por meter a más gente de la cuenta y a la hora de hacer relevos nos volvemos locos, porque hemos metido más gente de la cuenta.

“A mí me han dejado fuera de algún paso, por alto, y recuerdo irme de la igualá o del ensayo con ganas de llorar”

Dejar fuera porque no hay sitio no es plato de buen gusto, pero dejar fuera a gente porque no vale, está también la virtud de saber el que no vale y nunca va a valer o el que si tú tienes un poco de dote, lo puedes ir emperejilando.

-Decías que tu ideal es estar cuarenta minutos debajo del paso y veinte fuera.

Ese es mi sueño como capataz, lo que pasa que después soy muy temeroso, por no decir cagón (risas).

-Pues hay quien defiende tres cuadrillas.

Es que somos hijos de nuestro tiempo. Hoy casi todas las cofradías se van a la calle con dos cuadrillas y pico y nosotros los primeros. Creo que a nosotros nos pasa por no saber decir que no y cortar aquí y lo siento mucho. 

“Parece que si ahora vas con una cuadrilla y media no es que te permitas el lujo de ir así, sino que no puedes aspirar a dos cuadrillas. Mi ideal sería ocho hombres por trabajadera. Es el tiempo ideal para que no te enfríes”

Tuvimos la reunión para repasar las igualás de Conversión y de La O para la Magna y en La O hay solo un muchacho, que hemos tenido noticias de él después de la igualá, que tiene un interés grande y no sabemos cómo hacerlo. Estamos barajando a ver cómo podemos subir tíos para arriba o para abajo. Eso es una complicación, porque si llevamos en la  trabajadera siete hombres (estamos hablando de la alta nada más), a ver después cómo repartes el trabajo para que no se enfaden.

“Cuando sacábamos a La Reina sacaban Universidad, al día siguiente Las Lágrimas, al siguiente La Reina y teníamos la cosa heroica de usted se acuesta hoy a las seis de la mañana y a las tres de la tarde está convocado para sacar Conversión a la calle”

Y, por otro lado, como lo hace todo el mundo y somos hijos de nuestro tiempo,parece que si ahora vas con una cuadrilla y media no es que te permitas el lujo de ir así, sino que no puedes aspirar a dos cuadrillas. Mi ideal sería ocho hombres por trabajadera. Es el tiempo ideal para que no te enfríes¿Por qué no lo hago? Porque sacamos muchas cofradías y si no sacáramos tantas tendría que ser consciente de que esos hombres que salieran en la única que yo sacara, vendrían ya con unas cuantas y les quedarían otras cuantas por delante. Sería muy egoísta en mi paso permitirme el lujo de sacarles todo lo que puedan dar, sabiendo que al día siguiente van a ir a sacar a otra cofradía con otro hombre.

“Con las tres cuadrillas el costalero se enfría y cuando lo hace ya no rinde igual”

Nuestros cuarenta o cincuenta, en La O no vienen todos porque no pudieron entrar todos; en Concepción no todos, pero casi; Universitaria, todos; en Misericordia, todos repartidos entre Misericordia y Lágrimas; y en Conversión, todos. Cuando sacábamos a La Reina sacaban Universidad, al día siguiente Las Lágrimas, al siguiente La Reina y teníamos la cosa heroica de usted se acuesta hoy a las seis de la mañana y a las tres de la tarde está convocado para sacar Conversión a la calle. Se tenía que vender con la cosa de, en 24 horas sacar dos cofradías a la calle.

Con las tres cuadrillas el costalero se enfría y cuando lo hace ya no rinde igual. Nosotros vamos, como mucho, dos cuadrillas y un piquito.

-Ahora que hay tantas extraordinarias y para la Magna estamos viviendo una especie de Cuaresma ¿se corre el peligro de morir de éxito?

Sí, sí, absolutamente. Creo que estamos tres cuerpos de capataces en la misma tesitura de tener que sacar varios pasos en la Magna, pero aparte tener alguna Gloria o algo alrededor. Todos tenemos nuestro perfil de costaleros que vienen con nosotros. Convocas y te va a venir gente de fuera, de esa cofradía puntualmente, pero el resto son los tuyos ¿Cómo planteas eso para decirle tienes que venir a Conversión que son tres ensayos, tienes que venir a La O que son dos ensayos más la mudá, tienes que venir al rosario que es un ensayo, tienes que venir a los Mártires que es un ensayo, de forma extraordinaria, tienes que venir a otro ensayo porque los Mártires salen el 17 de noviembre y, entre medias, tienes el rosario de Conversión, tienes Concepción que sale en rosario, Lágrimas que tiene su rosario extraordinario?

“Creo que habría que echarle un poco el freno a esto y pausarlo un poco”

Lo primero, nosotros nos vamos a morir y los que formamos todo esto, creo que más de uno va a empezar a plantearse cuántas horas invierte y qué cosas de su vida deja de lado por sacar esto adelante. Si es una Cuaresma, son tres meses y medio a lo largo del año y después hay ocho y medio para recuperarlo, pero si son dos cuaresmas en un año… Dormir poco pasa factura; aparecer poco por casa pasa factura; y si tienes niños pequeños pasa factura; y en lo laboral pasa factura.

“Creo que más de uno va a empezar a plantearse cuántas horas invierte y qué cosas de su vida deja de lado por sacar esto adelante”

Después, a la ciudad la cansamos muchísimo, incluso al mismo cofrade. Recuerdo aquella salida extraordinaria de la Reina de los Mártires, que Córdoba estaba loca perdida con aquello. Y, muchas veces, como hermano de la Buena Muerte me planteo que los hermanos ilustres jamás vieron a la Reina de los Mártires con música en la calle y yo ya la he visto dos veces. Y no sé si la veré una tercera vez.Creo que habría que echarle un poco el freno a esto y pausarlo un poco.