Entrevista | Francisco Luis Castaño, ‘Sony’ (II): “No engaño a nadie, no soy falso”

Sony

“Que Juan Manuel Martín Núñez venga al Vía Crucis Magno es un aliciente más para enriquecer a mi ciudad”

Entrevista | Francisco Luis Castaño, ‘Sony’ (I): “Un capataz sin costaleros no es nada, una cuadrilla de costaleros sin capataz lo es todo”

“No engaño a nadie, no soy falso”. El titular de la segunda parte de la entrevista a Francisco Luis Castaño Romero, Sony, es elocuente y esclarecedor, acerca de la personalidad de uno de los costaleros y capataces más reconocidos de Córdoba en las últimas décadas.

La afirmación no es baladí y va, como leerán en breve, en relación con su pertenencia pasada a las cuadrillas y al equipo de Curro. Pero también, y esto es lo más importante, a una coherencia que Sony siempre ha mantenido en todos los planos de la vida y quien suscribe da fe de ello.

En la segunda parte de esta entrevista aparecen nombres como el del mencionado Curro, Juanma Martín, David Arce, Ángel Muñoz y Antoñín. No se la pierdan, no les defraudará.

-Va a acompañarte en la Magna, Juanma Martín, cómo surge la idea.

Va a ser un acto muy grande para esta ciudad. Y a todo el que le gustan las cofradías, le gustan sea donde sea. Van a venir bandas de primer nivel y va a venir mucha gente para enriquecer un acto de la ciudad. Juan Manuel Martín Núñez tiene una trayectoria a la que no se le puede poner ni un pero y está haciendo un trabajo fenomenal. 

“Yo quiero para mi ciudad a los mejores y no hay duda de que él es uno de los mejores”

Para mí, que Juan Manuel Martín Núñez venga al Vía Crucis Magno es un aliciente más para enriquecer a mi ciudad. Además de que para mí sea un placer y un honor que Juanma venga a acompañarnos, yo quiero para mi ciudad a los mejores y no hay duda de que él es uno de los mejores.

-Y, además, sois amigos.

Tuvimos una charla juntos, entablamos conversaciones muy importantes y esa relación no se ha perdido. Él tiene muchas ganas de venir a esta ciudad y la ciudad debe reconocer que el maestro de la voz de bronce (Juan Manuel Martín, padre), una de las últimas veces que tocó el martillo (fue en Córdoba).

¿Quién no ha soñado con la voz de bronce? Y que su hijo venga aquí, a la Magna, hay que estar más que agradecidos. Aparte de que va a ser un acto que va a enriquecer, le pese a quien le pese.

“¿Quién no ha soñado con la voz de bronce? Y que su hijo venga aquí, a la Magna, hay que estar más que agradecidos”

-Hace unas semanas fue tu primera vez como capataz del Carmen de Puerta Nueva ¿Cómo lo has vivido?

Con mucha ilusión y mucha responsabilidad, dado que las circunstancias de la cofradía no pasan por buen momento. Hay una cosa que siempre recordaré, que fue la novena de la Virgen. Fui algunos días, cuando mis compromisos laborales me lo permitieron, y me quedé prendado de la devoción que la gente mayor le tiene a la Virgen. Ahí comprendí que la responsabilidad era grande, no por ponerme delante del paso, sino por la admiración y el fervor y la fe que le tienen a la Virgen. Y eso me llenó de ganas de hacer el mejor trabajo posible para la Virgen.

Y eso respetando siempre a las personas que han pasado por ahí, que no son pocas y que han hecho un trabajo formidable. Este año me ha tocado a mí, lo he cogido con muchas ganas y espero haber estado a la altura y a la de las personas que le tienen mucha devoción. 

-Hace unos meses, Víctor García-Rayo le preguntaba a Fali Palacios qué tienen los martillos que hacen que se peleen amigos con amigos y hermanos con hermanos. Ahora te lo pregunto a ti.

Los martillos no tienen nada, lo tienen las personas, la ambición de las personas. Los martillos son como el costalero que tiene una ropa muy querida, según la ambición de las personas tienen más o menos valor. Para mí, el valor personal es tener amigos, tener familia, tener un trabajo en el que me reconocen, tener una mujer que me quiere, tener una vida social en la que vaya donde vaya por lo menos me aprecien.

“Quien piense que el martillo es algo en lo que te puedes acomodar y que te puede ayudar para ser alguien, se equivoca”

El valor personal, tu reconocimiento, buscarlo en un martillo no vale, porque el martillo, al final, a todo el mundo se le agota. Nadie es perenne en el martillo y lo que pierdas o ganes en tu vida se queda para ti. Quien piense que el martillo es algo en lo que te puedes acomodar y que te puede ayudar para ser alguien, se equivoca.

-¿Te ha defraudado alguien?

Mucha gente. Me ha defraudado muchísima gente, pero lo tomo con mucha paz interior, porque si me han defraudado es por algo. Intento vivir con mucha paz, respetando a todo el mundo y sin que me pierdan el respeto. No voy a decir nombres, pero me ha defraudado mucha gente.

“Me ha defraudado muchísima gente, pero lo tomo con mucha paz interior, porque si me han defraudado es por algo”

-La crítica es una mochila que se lleva ¿Cómo la tomas?

Como bien has dicho, es algo que lleva el capataz en la mochila. La crítica -buena o mala, constructiva o destructiva- es algo que forma parte de tu vida, porque eres de las pocas personas a las que se pone cara en una cofradía. Y, al final, tu cara está presente. Si te critican, mal o bien, es parte de tu trabajo. Que te critican bien, vale. Que te critican mal, no sé cómo se lo tomarán otros, yo lo asumo de forma constructiva para que me ayude a mejorar.

“La crítica es la mejor vía posible para llegar a una mejora continua”

Mi formación laboral me educa en una mejora continua y dentro de ella entra la crítica. La crítica es la mejor vía posible para llegar a una mejora continua.

-¿Y si critican a la cuadrilla?

Si critican a la cuadrilla me critican a mí, porque yo sin ellos no soy nada. Entonces, si ellos se equivocan me equivoco yo. No se equivocan ellos, me equivoco yo. Si hacen una estación de penitencia formidable la hacen ellos, pero si los critican me critican a mí. Y el error es mío, no suyo.

“Si critican a la cuadrilla me critican a mí, porque yo sin ellos no soy nada”

-Si te digo un par de nombres, qué destacarías. Ángel Muñoz.

Mi amigo. La persona que, por mucho tiempo que ha pasado, siempre ha estado conmigo.

-¿Y el Antoñín?.

También. Como si fuese mi hermano. Tenemos una relación extracofrade y lo quiero, como a Ángel Muñoz. Son parte de mi vida. Me ayudaron mucho cuando estaba mal. Cuando no he estado bien han estado siempre ahí. No solamente ellos, mi equipo en general, son parte de mi vida y en los momentos de flaqueza, que siempre llegan, te dan el impulso.

Por trayectoria, tiempo y momentos vividos, Ángel y Antoñín son personas que significan mucho.

“No solamente ellos, mi equipo en general, son parte de mi vida y en los momentos de flaqueza, que siempre llegan, te dan el impulso”

-Decías antes que erais una familia y ahora habéis formado otra vuestra.

Esa familia sigue, la nuestra está empezando y cada uno tiene la suya. Toda familia tiene que tomar su rumbo y crecer dentro de él. Que no esté en aquella familia y que esté donde está y siga creciendo, para mí es una bendición que las cofradías se paseen como se pasean. Que no esté no es importante, lo importante es estar en un momento determinado, unos años y ahora les toca a otros.

Igual que yo he cogido mi rumbo y mi familia está creciendo fuerte, con pilares fuertes, cada una que siga creciendo por su rumbo.

-En aquella familia hubo otro protagonista que tomó su propio camino, que fue David Arce. Pasados los años y a la luz de la trayectoria de David, qué destacarías.

David es una persona a la que le gustaba esto más que comer con los dedos. Cuando todos los de aquella familia que dices estábamos en nuestras casas, con nuestras novias, en nuestra taberna, con nuestras comidas, él se iba a Sevilla, le gustaba aprender. Era un alumno, entre comillas, aventajado, porque él sabía, quería y le gustaba aprender. Y, seguramente, quiera aprender todo lo máximo. Esa trayectoria, esa formación, esa cultura suya y esa forma de vivir la Semana Santa le ha llevado a un punto en que hoy en día no hay quien tenga duda de que es uno de los mejores capataces, no solamente de Córdoba, sino de Andalucía, con diferencia.

No tengo ninguna duda. Alabo mucho el trabajo que hace y, desde el primer momento, no tuve ninguna duda de que iba a llegar. Me alegro mucho por él, porque se lo merece. Y seguramente nos dará mucho tiempo de enriquecimiento de nuestra Semana Santa.

“Hoy en día no hay quien tenga duda de que (David Arce) es uno de los mejores capataces, no solamente de Córdoba, sino de Andalucía, con diferencia”

-De todos los capataces que has visto, para ti cuál es el mejor.

Lógicamente, Curro. Me tiré veintitantos años con Curro debajo de los pasos, no sé cuántos de auxiliar y, si no me hubiese gustado, si para mí no hubiese sido un referente, mi maestro, si no hubiese comprendido que era el mejor no habría estado con él. No engaño a nadie, no soy falso. He sido de su escuela y para mí es el mejor y gracias a él tenemos grandes tardes de cofradías.

-¿Con qué capataz con el que no hayas salido te hubiera gustado hacerlo?

Con Juan Berrocal.

“Con el paso de los años (Juan Berrocal) me ha demostrado que es un tío al que hay que querer y me hubiese encantado trabajar con él”

-¿Por qué?

Por el cariño que me transmite y por el cariño que le tengo a él y a su familia. Es todo corazón, es una persona sabia, querida. Además nos tocó vivir una época muy difícil, en que la gente hablaba de los costaleros de uno y de otro (Berrocal y Curro). Con el paso de los años me ha demostrado que es un tío al que hay que querer y me hubiese encantado trabajar con él.

-En otra entrevista decía el Toreri que el mundo del costal derivaría hacia costaleros de capataces, como en Sevilla ¿Hacia dónde crees que vamos?

Salvando tres o cuatro cofradías en Córdoba que son de hermandad, suyas, si alguien piensa que la trayectoria del costalero aquí no va influida por el capataz se equivoca. Pero no es de ahora. Rafael Muñoz padre, que en paz descanse y en gloria esté, su cuadrilla de La Paz (entre otras) la llevaba a Desamparados; Juan Berrocal a La Expiración; Curro a los pasos que llevábamos; Javier Romero igual. Todo capataz llevaba a su gente de confianza y a sus costaleros.

En los años 90 pasaba lo mismo, en los 2000 pasaba lo mismo y en este 2025 pasa lo mismo. Qué pasa, que hoy en día hay mucha más gente que se pone delante de los pasos, muchos más costaleros, con lo cual no se nota tanto la desvirtuación de gente de un lado para otro, pero la gente de cada capataz va a donde el capataz vaya.

“Si alguien piensa que la trayectoria del costalero aquí no va influida por el capataz se equivoca”

Esto es de siempre y es normal, porque si tú trabajas bien y quieres al que va debajo y el que va debajo te quiere a ti y le gusta como trabajas y a ti te gusta como trabaja él, lo lógico es que cuando cojas un paso se venga contigo y cuando te haga falta cubrir unas necesidades lo llames a él. Yo haría lo mismo en mi trabajo. Si tengo una responsabilidad y tengo un departamento en el que necesito un encargado, pues llamaré a una persona que sé que me va a cubrir esas necesidades. 

“Hoy en día hay muchos más costaleros, con lo cual no se nota tanto la desvirtuación de gente de un lado para otro, pero la gente de cada capataz va a donde el capataz vaya”

Eso va a seguir existiendo, porque los capataces van a seguir teniendo a gente de confianza y esos costaleros seguirán confiando en el capataz. Independientemente de que los hermanos o devotos se metan debajo del paso y, seguramente, esa gente que se mete debajo del paso por devoción -porque ha pasado- entre dentro de la dinámica de que donde vaya el capataz va él. 

No es nuevo, no es extraordinario. Pasó con los profesionales hace muchísimos años y hoy en día sigue existiendo. 

-Podría darse el caso de que volvieran los profesionales.

¿Qué diferencia hay entre los profesionales de antes y los de hoy?

-Que ahora no cobran.

-Exactamente.