La salida de la Virgen del Tránsito de Córdoba dejó momentos especiales que, habitualmente, suelen formar parte de la intrahistoria de cada procesión. De manera que el apartado del costal no fue una excepción, en este caso.
De ese modo, además del buen hacer del capataz, José Alberto Roldán, y de su equipo de auxiliares, en el que destaca el también titular del martillo del Señor de los Reyes, Rafael Salado; hubo instantes para el reconocimiento de otras personalidades, como la de Juan Pérez.
El que fuera responsable de la Virgen del Amor de la Hermandad de Pasión y ha ostentado responsabilidades en la cofradía letífica de San Basilio, también compartió momentos con los actuales responsables del Tránsito.
Otro de los que fue invitado a vivir parte de esas vivencias tan especiales fue uno de los capatces emblemáticos de la capital cordobesa, Lorenzo de Juan. El que fuera máximo responsable de Buena Muerte, Reina de los Mártires, Sentencia y Cristo del Amor, entre otros muchos pasos, volvió a dejar patente la complicidad que mantiene con Roldán y su equipo.
Todos ellos detalles de una procesión en la que la cuadrilla de costaleros, integrada por sesenta miebros y siempre muy metida en el trabajo, pudo con solvencia contra las inclemencias meteorológicas, en concreto las altas temperaturas, para regalar momentos que ya son parte de la historia de la Hermandad del Tránsito.
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