Entrevista | José María Bellido: “Las cofradías aportan felicidad a mucha gente y si no fuera cofrade, seguramente, me hubiera costado entenderlo”

Bellido


En la siguiente entrevista, el alcalde de Córdoba desvela sus sentimientos hacia las hermandades, la actualidad de estas y algunos de los retos que hay en el horizonte

“Las cofradías aportan felicidad a mucha gente”. Los cofrades que ya pintan canas puede que se sorprendan de esta frase cuando viene de un responsable político, pues -al menos en el caso de Córdoba- no siempre hubo esa comprensión por parte de los poderes públicos y no hay que irse demasiado lejos en el tiempo.

Pero en el caso de la capital califal, su regidor, José María Bellido, es cofrade y de cinco hermandades. La estación de penitencia la realiza cada Madrugada del Viernes Santo, bajo la túnica de la Buena Muerte y siente una devoción muy especial hacia la Virgen de los Dolores. Todo ello permite que Bellido comprenda bien a los cofrades, su sensibilidad y sus demandas.

Es por ello que, como el primer edil revela en la siguiente entrevista, se siente como en casa cuando va a visitar a las hermandades. Además, en las siguientes líneas, Bellido desvela su parte más personal en este ámbito, repasa la actualidad cofrade y aborda los retos que hay en el futuro. No se lo pierdan.

-¿Cuál es el primer recuerdo que tiene de cofradías el alcalde? 

El primer recuerdo de cofradías es con mis padres, que en paz descansen, muy, muy niño saliendo con ellos a ver las procesiones y yo con un cierto miedo, además (risas). Recuerdo que a mí de pequeñito, como a muchos les pasa, eso de los nazarenos me impresionaba y no me hacía demasiada gracia. Es el primer recuerdo que tengo en mi mente. Tendría cuatro o cinco años.


“En varios momentos la Virgen de los Dolores me ha ayudado mucho en mi vida personal, íntima y de fe”

-¿De cuántas hermandades eres? 

La original mía, que es en la que además hago estación de penitencia, que es Buena Muerte, es mi cofradía. Cada una tiene su explicación. Soy hermano también de Pasión, que es la cofradía de mi barrio. En Nuestra Señora de la Paz, en San Basilio, me he casado yo, mis dos hermanos, he bautizado a mis hijas. Es mi barrio y la parroquia de toda mi infancia, juventud y primera madurez. También soy hermano de La Agonía y, en este caso, por relaciones con amistades, que al final me hicieron ver lo bueno de esa hermandad y también estuve allí.

Estoy en la Quinta Angustia, porque Rafa Jaén era compañero y nos liamos unos pocos la manta a la cabeza. Y, por supuesto, la que he dejado para el final es Los Dolores, que para mí es muy importante porque en varios momentos de mi vida la Virgen de los Dolores me ha ayudado mucho en mi vida personal, íntima y de fe. A esa no fui con nadie. Todas las demás al final tienen un nexo personal, y en esta el único nexo es la fe y la devoción que tengo por la Virgen de los Dolores.

-¿Y tus hijas han salido cofrades también? 

Sí, sobre todo la chica. Es tremenda. Las dos son cofrades, de Buena muerte, por supuesto, pero a la pequeña la veo con más ganas, con más aliciente todavía. Le tira todo, desde los coleccionables que salen hasta querer estar conmigo todos los días que puede cuando voy -por mi parte ya no personal, sino como alcalde- al palco en Semana Santa quiere venirse conmigo, por supuesto hace su estación de penitencia. Apunta muy buenas maneras.

-Eres de cinco hermandades ¿Cómo es importante, si es que lo es, que un alcalde sea cofrade, para una ciudad como Córdoba?

Tiene importancia, porque -desde mi experiencia personal- te ayuda a entender y a vivir algo que es una vivencia a su vez, y de una relevancia social en la ciudad que si eres ajeno a ese mundo (no lo sé porque yo no lo he pasado, porque desde chiquito estoy ahí), seguramente alguien que no lo conociera tampoco lo entendería. Y, si no lo entiendes, es difícil que puedas ayudar a mejorarlo, a gestionarlo. No te voy a decir que sea una condición, evidentemente se puede ser alcalde sin ser cofrade. No quiero llegar a esa afirmación. Pero creo que es más fácil ser alcalde siendo cofrade, para entender toda esa parte que para muchos cordobeses es importantísima en su vida.


“Había muchas dudas, porque no sabías si iba a salir bien, si iba a salir mal, si a consecuencia de esa salida iba a haber un repunte de contagios”

Siempre he dicho una cosa, nosotros desde los poderes públicos podemos hacer muchas cosas por la gente, podemos darles recursos, mejorar la ciudad, darles oportunidades de empleo, si me apuras. Pero lo que no podemos darles es la felicidad, porque eso está ligado a otras vivencias, a otros sentimientos, en este caso, a la fe. Las cofradías aportan felicidad a mucha gente y si no fuera cofrade, seguramente, me hubiera costado entenderlo. 

-Llevas cinco años y medio de alcalde y tu debut, entre comillas, en el cargo fue con una magna y luego con una pandemia. ¿Cómo lo recuerdas?

Fue mucho más complicada la pandemia que la magna. La magna, afortunadamente, fue un grandísimo evento y este Ayuntamiento, esta ciudad tiene unos servicios públicos ejemplares que saben llevarlo a cabo y es la parte que a nosotros nos corresponde, hacer que eso funcione y salga bien. Se hizo bien, funcionó estupendamente y la llevamos con alegría, además.

Desde mi responsabilidad pública fue mucho más complicada la pandemia respecto al movimiento cofrade. ¿Por qué? Porque era una experiencia que por primera vez recorríamos, es decir, no había antecedentes ni precedentes que nos dijeran cómo actuar o cómo no. Y luego había sacrificios que pedir y dudas incluso a la hora de qué medidas adoptar. Cuando ya empiezan a relajarse las medidas, es donde empezamos a recorrer un camino inexplorado, en el que había que ir tomando decisiones que eran difíciles. Y, claro, fue complejo tener que aguantar en algunos casos más que otras actuaciones, igual fueran deportivas, sociales, de ciudad. Hubo más restricciones durante un tiempo al mundo cofrade y eso fue complicado, la verdad es que fue complicado. 

Afortunadamente, nos encontramos con una Agrupación que siempre estuvo dispuesta a ayudar y a colaborar. Y eso lo facilitó.  Pero bueno, ya pasó. Lo mejor es que ya pasó, porque no me gustaría repetir una experiencia así.

-¿Recuerdas cómo fue aquella primera salida procesional entre pandemia y no pandemia?

En el fondo fuimos valientes. Cuando se volvieron a poder hacer estaciones de penitencia o salidas procesionales, lo recuerdo con dudas, entre el desconocimiento y la inexperiencia. Es decir, la entrevista va de cofradías, pero nos pasaba igual con el deporte. Había muchas dudas, porque no sabías si iba a salir bien, si iba a salir mal, si a consecuencia de esa salida iba a ser un repunte de contagios. Eso valía lo mismo para el deporte, para las fiestas, para muchas cosas. Y lo recuerdo con alegría, porque volvía a ver que la normalidad también volvía al mundo de las cofradías. 


“(El Museo de las Cofradías) es uno de los proyectos que en 2025 se van a iniciar las actuaciones”

-¿Te felicitaba la gente? 

Sí, sí, nos felicitaban. El sentimiento de alegría era el mayoritario. O sea, la gente tanto en la calle -porque además yo estuve allí- y a través de redes sociales, lo que mostraba era fundamentalmente alegría por volver a poder hacer las salidas procesionales con normalidad.

-En estos cinco años, se da la circunstancia que han pasado tres presidentes de la Agrupación ¿Cómo han sido las relaciones? 

Con todos han sido y siguen siendo muy buenas. Con la Agrupación hay un muy buen ambiente de trabajo. Con Paco Gómez Sanmiguel, con Olga Caballero, ahora con Manolo Murillo. Además ha habido continuidad, quiero decir, con los lógicos cambios y relevos, pero al final hay un nexo de unión entre todas esas directivas de la Agrupación y el trabajo siempre ha sido muy bueno. 

He encontrado con ellos siempre colaboración, demandas también, y hemos mejorado el convenio, ya estamos haciendo actuaciones nuevas que tienen que ver con, por ejemplo, las ferias cofrades, con haber logrado la declaración (de la Semana Santa de Córdoba) de interés turístico nacional, estamos trabajando para ampliarla. Lo que he hallado siempre es muy buen diálogo. Hemos pasado momentos difíciles, porque precisamente por el covid, quiero recordar que hubo un momento que el convenio de ese año costó sacarlo la misma vida, y hubo momentos de tensión, no nos vamos a engañar, es lógico, pero muy bien resueltos. Todo este tiempo lo que nos da es una confianza mutua, por la que sabemos que las dos instituciones trabajamos, buscando el interés y el bien común, y como hemos pasado pruebas complicadas, eso también ha hecho que la confianza sea mayor. 

-Recientemente entrevistaba a Manolo Murillo y destacaba el apoyo del Ayuntamiento. Ponía como ejemplo la obra del convento de Santa Clara. Se lo preguntaba a él y ahora a ti, ¿cómo va el proyecto?

Va bien, ese es uno de los proyectos que en 2025 van a iniciar las actuaciones. De hecho, tiene que estar a punto para que las obras se adjudiquen y se empiecen. Es importante, porque juntamos dos demandas:  una, arreglar el propio convento de Santa Clara que lleva tiempo cerrado y era una demanda ciudadana y de interés público recuperarlo; y luego una sede para el Museo de las Cofradías y para las propias hermandades. Hemos unido las dos vertientes y la verdad que estamos muy contentos, muy satisfechos de que ese proyecto vaya adelante, que además está ligado a la ejecución de fondos europeos, lo cual nos obliga a tenerlo en tiempo y forma. 


“Nosotros no juzgamos, la ciudad tiene sus ritmos, sus vivencias, sus experiencias y, si hay salidas extraordinarias, tenemos que responder”

-Sería, entiendo, un atractivo turístico más con el museo, ¿qué importancia tienen a nivel económico las cofradías? 

El impacto económico de la Semana Santa está más que estudiado y hay informes que dicen los millones de euros que supone para la ciudad. Pero más allá de ese momento concreto del año, el turismo religioso es algo que va en aumento. En general, el turismo se mueve ahora con lo que se denomina turismo experiencial.  Es decir, la gente ya no solo va buscando el patrimonio, que en Córdoba tenemos más que en ningún sitio, con cuatro declaraciones Patrimonio de la Humanidad, pero ya no quieren quedarse solo en eso, quieren vivir también una experiencia. Y una parte de ellas tiene que ver con el turismo religioso.

Y evidentemente todo el patrimonio cofrade que hay, más hacer entender (vuelvo al origen de las primeras preguntas) al que viene de fuera de España, que no conoce cómo vivimos nosotros nuestra fe y nuestra religiosidad popular, a través de las cofradías, a través de ese museo, y hacerle incluso que pueda tener una experiencia o saber vivirlo, evidentemente va a ayudar en ese impacto económico que ya de por sí es muy fuerte y que va en aumento. Es decir, es un fenómeno -porque en este caso se trata de un fenómeno, turístico-, que va en aumento.

-La carrera oficial está en un entorno que es el patrimonio de la humanidad. Durante los últimos meses, desde la entrada de la nueva junta de gobierno de la Agrupación, se ha valorado la posibilidad de ampliarla a ambos lados de la Ribera, ¿ves factible que se pueda aumentar su capacidad? 

Sí, lo veo factible, incluso a lo mejor no solo factible, sino que puede ser incluso positivo que abramos espacios donde se pueda repartir o descongestionar algo más la actual carrera oficial. Es verdad que estas cosas luego hay que verlas técnicamente y sobre plano. Hablar en hipótesis está bien y yo lo veo bien, a priori, pero luego hay que sentarse con un plano y con los técnicos, porque nuestra carrera oficial es preciosa, pero tiene unos condicionantes de seguridad para las personas, importantes. No quiero ir más allá de la lógica prudencia, prevención, hasta ver sobre plano qué propuestas hay y que nos dicen policías, bomberos y todos los que tienen que ver con seguridad, sobre qué nos recomiendan, o no, o hasta dónde podemos llegar. 

Ahora mismo tenemos una carrera oficial que generó al principio mucho debate ciudadano, mucho ruido en los primeros años y que ahora ya – algún rebrote hay de vez en cuando- está muy asentada y funciona. Tenemos un gran centro de mando conjunto, cada año mejoramos con nuevas tecnologías y eso ayuda a que sea más segura y a que funcione todavía mejor. Todo lo que sea mover algo de ese equilibrio hay que hacerlo com un planteamiento muy serio y muy estudiado para no meter la pata, para no romper lo que ahora mismo está funcionando bien. 

-En el entorno de la carrera oficial hay calles como Cardenal González, la Calle de la Feria, donde hay masificación de público. Hemos visto durante la Magna de Sevilla como el Ayuntamiento incorporaba controles de aforo, con un semáforo, unas líneas rojas ¿Eso se podría ver en algún momento en Córdoba? 

Aquí tenemos nuestro propio camino, que va muy bien. Creo que el gran desconocido, a lo mejor para el público en general, es el gran centro de mando conjunto que tenemos. Donde está todo controlado con tecnología que a nosotros también nos permite medir el aforo, mandar a la Policía de inmediato con unas reacciones rapidísimas, desalojar si hay situaciones de emergencia para el paso de ambulancias, también de forma inmediata. Todas las cofradías van monitorizadas con su GPS de posición en todo momento. Es decir, aquí hay un recorrido ya muy importante y muy bien hecho, que evidentemente se puede ir mejorando cada año. Además, nosotros tenemos experiencia con software de inteligencia artificial, que mediante drones te miden la capacidad, como hemos utilizado en los patios donde se generan aglomeraciones.

Ahora mismo creo que vamos muy bien, la verdad. Y cada año se incorporan mejoras que hacen que lo que un año se ve más débil, al siguiente se mejore. ¿Posibilidades? Sí, podemos ver muchas, pero vuelvo como con la carrera oficial, creo que lo importante es verlas en la mesa técnica y que nos digan si eso de verdad aporta, o si con lo que ya tenemos -o un camino distinto al que se ha acudido en otros sitios- podemos ir  a mejor. En Córdoba estoy muy tranquilo, porque es verdad que situaciones peligrosas de bulla y demás no se han generado. 

“Cuando se producen este tipo de situaciones, verbenas, zambombas, cruces, hay un efecto llamada -que no es responsabilidad del organizador-, del que sobre todo nos dimos cuenta en las verbenas otoñales”

-Hay muchas salidas extraordinarias y muchas procesiones durante el año, eso, para el Ayuntamiento, ¿es un dolor de cabeza, una alegría, o un poco de cada?

Ahora me pongo en parte más institucional cada uno tiene su corazoncito pero aquí toca irse un poco del corazoncito. Nosotros no juzgamos, es decir, la ciudad tiene sus ritmos, sus vivencias, sus experiencias y, si hay salidas extraordinarias, nosotros tenemos que responder. Con el máximo respeto, ahí estamos para ayudar ¿Qué supone? Un esfuerzo, eso sí ¿Por qué? Porque cada uno de esos eventos lo exige, sobre todo, en seguridad, en plantilla de Policía, que tiene que estar a disposición para poder sacar esos eventos adelante. Y lo hacemos encantados. Pero sí es cierto que es un esfuerzo importante.

Vuelvo a decirte lo de antes, esto vale para otros eventos, no lo llevemos solo del mundo de las cofradías. Si hay muchos eventos deportivos pues pasa exactamente igual, o si hay manifestaciones, cada uno tiene su significado distinto y a lo mejor no son comparables en cuanto a lo que suponen de fondo, pero en cuanto al esfuerzo del Ayuntamiento si es el mismo, nosotros tenemos que garantizar la seguridad, que la ciudad siga viva, que haya una buena movilidad, y nos supone un esfuerzo importante en cuanto a plantilla de Policía.

-Saliendo de las procesiones, en el aspecto más lúdico entre comillas, durante los últimos meses se ha hablado mucho del tema de las verbenas, cruces, zambombas ¿Cómo se puede llegar a un equilibrio? 

Hay que distinguir varias cosas, primero, eso no es responsabilidad de los organizadores y lo tenemos claro de primera hora por si alguien ha pensado lo contrario ¿El problema cuál es? Es que cuando se producen este tipo de situaciones, verbenas, zambombas, cruces, hay un efecto llamada -que, repito, no es responsabilidad del organizador-, del que sobre todo nos dimos cuenta en las verbenas otoñales, a las que iba mucha gente muy, muy, muy, muy joven (14, 15, 16 años, a lo sumo) que, sin participar de la verbena, ocupaban todos los alrededores a la llamada de que allí había algo de fiesta, generando -porque si van miles de personas causan evidentemente- problemas de todo tipo: de seguridad, de orden público de limpieza, de tráfico y de molestias a los vecinos. 

Eso es lo que nosotros tenemos que regular, porque hay una zona muy especial de Córdoba, que es el casco histórico, que es donde esos problemas se dan más, porque si esto lo hacemos en barrios de la nueva Córdoba que ha ido creciendo, curiosamente, no pasa ¿Qué es lo que estamos haciendo? Primero, poner unos límites que, evidentemente, no son solo para las cofradías, sino para todo el mundo, que son que las verbenas en el casco (histórico) no es el sitio para hacerlas ya, ¿por qué?, porque se ha demostrado que producen ese efecto que no es el buscado por nadie cuando se hacen al aire libre, que genera un problema de ciudad. Un problema serio que nosotros tampoco preveíamos, si lo hubiéramos hecho no hubiéramos tirado por ese camino, lógicamente. Son lecciones que vas aprendiendo. Las podemos hacer en el casco, en zonas interiores porque no se genera ese problema y hay espacios de sobra para el que quiera hacer una verbena, incluidas las cofradías. 

En segundo lugar, tenemos que limitar y organizar muy bien las cruces y en eso estamos trabajando desde hace ya tiempo. Tuvimos una mesa de cruces en noviembre (con cofradías y vecinos) y fue muy bien, porque hemos preparado un dispositivo de seguridad para evitar que pase eso que no queremos todos, que haya botellón alrededor de las cruces. Por supuesto, los primeros que no lo quieren son los propios organizadores, porque a ellos no les aporta nada, no están en su cruz -están al lado pero no están en su cruz- y sí les causan esos problemas de convivencia con los vecinos. Hemos organizado un dispositivo muy bien diseñado por la Policía Local que va a tener un refuerzo muy importante de agentes para evitar, o al menos paliar en la medida de lo posible (porque  evitarlo al cien por cien sea una utopía y tampoco podemos ponernos objetivos inalcanzables), eso que se produce alrededor de las cruces, de botellón, de problemas de seguridad, de gente haciendo lo que no debe por las calles. 

La verdad es que la reunión fue muy bien. Llegamos a un consenso todos, todos, los vecinos, las cofradías, nosotros como gobierno local, y espero que dé resultado en estas cruces y por lo menos veamos un avance. 

“Me encuentro como en casa con todas las cofradías a las que acompaño”

-Ya mismo llega la Cabalgata, que se ha ido mejorando en estos años y era una apuesta tuya y de tu equipo de gobierno, ¿qué nos vamos a encontrar este año? 

Carrozas todavía mejores. El contrato se adjudicó por dos años prorrogables, donde ya venían los diseños de cada uno de los años y la verdad que el segundo se notaba que tenía más tiempo la empresa y las carrozas son todavía mejores. Y novedades pequeñas. Creo que la principal fue la que hicimos el año pasado con el cierre de la Cabalgata, con ese acto que destaca más la vertiente religiosa y de los Reyes Magos, que también se refuerza. Así que básicamente este año es lo del pasado con alguna mejoría.

Bellido

-A lo largo del año participas en muchos actos con hermandades ¿qué te transmiten los cofrades? 

Lo que me encuentro en todos los sitios donde voy, a todas las cofradías a las que acompaño (lógicamente con alguna excepción porque el cien por cien es imposible), es siempre muy buena gente que se alegra mucho de que estemos con ellos. Es un trato fantástico, compartimos de todo, salidas, fiestas de regla, actos internos de cofradías, aniversarios. Me encuentro como en casa, con cariño, con buena gente y con un muy buen recibimiento.