Hermano mayor durante siete años y uno de los fundadores de la Hermandad de la Quinta Angustia, Jaén hace balance de la evolución de la cofradía en esta primera parte de la entrevista
Han pasado casi tres semanas desde que la Hermandad de la Quinta Angustia celebrara sus elecciones a hermano mayor, donde Luis Galán fue el elegido para tomar el testigo de Rafael Jaén, quien ha sido el máximo responsable de la corporación radicada en la iglesia de la Merced durante los últimos siete años.
Aun como hermano mayor en funciones, Jaén recibe a Gente de Paz para hacer balance, no solo de estos años, sino de los catorce de vida que tiene la cofradía de la que fue uno de sus hermanos fundadores y a la que seguirá vinculado como consejero de Galán.
Cómo surgió la Quinta Angustia
“Nos tenemos que trasladar al 2010, cuando un grupo de cofrades -casi todos más jóvenes que yo- nos reuníamos en el Real Círculo de la Amistad, para pensar si era oportuno, interesante, recuperar una hermandad en un templo que había sido históricamente sede canónica de varias hermandades -hoy ya desaparecidas-“, recuerda Jaén.
“Queríamos una cofradía que, de manera inteligente, incorporara a dos titulares: el Cristo y la Virgen de la Merced”
El fundador subraya la importancia del convento de la Merced (actual sede de la Diputación de Córdoba), “un templo que como decían don Demetrio Fernández y don Juan José Asenjo era de los mejores de su diócesis”. Y desvela que “queríamos una cofradía que, de manera inteligente, incorporara a dos titulares: el Cristo y la Virgen de la Merced”. Un hecho que tuvieron “clarísimo desde el principio”.
Los primeros pasos
“El Círculo de la Amistad nos trató siempre magníficamente”, insiste Jaén, que pone de relieve que tanto su actual como el anterior presidente de la institución son miembros de la corporación penitencial.
Jaén hace hincapié en que “lo primero que pusimos sobre la mesa fueron los valores, los pilares, aquello que cuando pasan los años a alguien no se le debe olvidar el porqué nacimos y para qué nacimos”. Por lo que señala que “teníamos claro que iba a ser una hermandad de medio silencio, mercedaria, sacramental, queríamos reforzar el barrio donde estamos” y enfatiza en que era “mercedaria”, ya que “no podía ser de otra manera”.
“Lo primero que pusimos sobre la mesa fueron los valores, los pilares, aquello que cuando pasan los años a alguien no se le debe olvidar el porqué nacimos y para qué nacimos”
Relación con otras hermandades
Ya en ese primer momento se estableció una unión muy estrecha con otras cofradías. “Desde el principio hemos mantenido lazos con las hermandades, hermanas del arziprestazgo, como han sido La Paz, la Divina Pastora, La Sangre, Los Dolores. Y hermandades que nos han ayudado mucho siempre, desde que nos fundamos, como La Expiración, Las Angustias, el Carmen de San Cayetano, Jesús Caído, La Estrella, por decir algunas. Y, entre las más recientes, tenemos buena relación con La Bondad”.
“Hemos nacido en la ciudad de Córdoba y nos hemos acercado a otras hermandades en las que podíamos escuchar, aprender”
Al hilo de lo expone que “hemos nacido en la ciudad de Córdoba y nos hemos acercado a otras hermandades en las que podíamos escuchar, aprender, matizar cosas e, incluso, explicar por qué nacimos”.
La gratitud
Jaén explica que eran, por aquel entonces, un grupo reducido de personas que se reunían en una sala que les cedía el Círculo de la Amistad. “Les tengo mucho que agradecer. Les regalamos una placa, muy parecida a la que aparece en el centro cultural Carmen Márquez Criado. Es muy oportuno que, cuando pasen los años, alguien entre en Sánchez de Feria y vea una placa que dice, aquí estuvo la Hermandad de la Quinta Angustia. He ido después de estar colocada y bendecida y la gente agradece mucho y cree que hemos hecho bien en poner esa placa, porque hemos convivido allí varios años”.

Asimismo, el fundador expresa que en la distinción regalada al Círculo se recuerda que allí se fundó la cofradía, antiguo convento de las Nieves. “La hermandad se funda, también, en un antiguo convento”.
Los fundadores
“Aquellas primeras juntas de gobierno eran fantásticas, porque era montar un proyecto auténticamente de cero, pero bajo la experiencia que los allí presentes aportaban”. De modo que repasa los nombres de Manuel Higuera, Juan Carlos Cabello, Gonzalo Andrade, Carmen Lora Navarro, Juan Jiménez, “un grupo de siete u ocho personas que estábamos allí preparando qué es lo que queríamos hacer de mayores”.
“No damos ningún paso hasta justo un año después. El acta fundacional es del 6 de julio de 2011”, recalca.
“Aquellas primeras juntas de gobierno eran fantásticas, porque era montar un proyecto auténticamente de cero”
La evolución
Jaén asevera que “hemos pasado una travesía interesante, cumpliendo los plazos sin haber llamado nunca la atención, en el sentido de que hemos sido pacientes, porque entendíamos que los plazos deben ser así”. Y recuerda que fue en 2016 cuando Francisco Orozco les entregó el decreto de prohermandad, que cuatro años más tarde, en 2020 culminó en la erección como hermandad de pleno derecho.
“Nosotros no queríamos desfallecer e ir consolidando aquellos pilares fundamentales de la hermandad”
“Fue una celebración absolutamente emocionante, presidida por don Demetrio, concelebrada por varios sacerdotes y el vicario general, actual obispo de Alcalá de henares (Antonio Prieto), fue el que leyó el decreto”, valora Jaén.
A su juicio, deben estar muy satisfechos. En este apartado precisa que gracias al contacto permanente con la diócesis saben de “muchos proyectos que nacen en la provincia y fenecen en su intento. Nosotros no queríamos desfallecer e ir consolidando aquellos pilares fundamentales de la hermandad. Las cuestiones de formación, cultos, obra social, las hemos fomentando e incrementando”.
Las imágenes
Otro de los aspectos en los que abunda es en que se fundaron en 2011 y la Virgen de la Quinta Angustia no llegó hasta 2013. “Eso no vino mal, porque nosotros estábamos consolidando todo ese proyecto que iba naciendo”. Lo que le sirve para destacar que a las dos imágenes las bendijo Demetrio Fernández, con el que se muestra “muy de acuerdo en que los titulares se deben bendecir en su sede canónica. Yo soy el que me desplazo y vosotros reunís al barrio. Es la idea primordial, puedes hacer una salida extraordinaria al primer templo de la ciudad, pero que el obispo se desplace a tu sede canónica a bendecir a tu titular me pareció una idea, que nosotros propusimos pero que él la reafirmó”.
“Los titulares se deben bendecir en su sede canónica”
El nombre
Jaén incide en que la Virgen llega en 2013 y el Señor del Soberano Poder en 2019. “Está claro que Córdoba ha comprado el nombre de la hermandad, se llama la Quinta Angustia, pero se lo ha puesto la sociedad de Córdoba. Nace de la sociedad y nosotros encantados”.
No obstante, insiste en que hay tres cotitulares, ya que la cofradía es sacramental y lleva en su título al Cristo y a la Virgen de la Merced. Y, con esta última, “lo que hicimos fue reforzar el día de la Merced, el 24 de septiembre con una misa solemne y, hace ya cinco años, lo aderezamos con la verbena”. Y valora que ese evento fue una recuperación (antes la organizaban los vecinos, pero estaba prácticamente extinta) y que se ha ampliado su espectro por medio de la organización de conferencias.
“Está claro que Córdoba ha comprado el nombre de la hermandad, se llama la Quinta Angustia, pero se lo ha puesto la sociedad”
“Con el Cristo de la Merced el primer interesado fue don Demetrio. Recuerdo que el Santísimo Cristo de la Merced, que en algunos casos se le llama Milagroso Cristo de la Merced -se ha salvado de varios incendios-, es el crucificado más antiguo de la ciudad de Córdoba y abre el nombre de la hermandad”. A la vez que profundiza en que cuando pensaron en qué culto darle descubrieron que había una exaltación de las Siete Palabras, que se había perdido a finales del siglo XVIII y que se hacía frente al Cristo. Investigaron y lo recuperaron, habiendo sido pregonado hasta la fecha por canónigos de la Catedral de Córdoba, el capellán de la Brigada Guzmán el Bueno X y monseñor Juan José Aguirre, obispo de Bangassou.
“El Santísimo Cristo de la Merced, que en algunos casos se le llama Milagroso Cristo de la Merced -se ha salvado de varios incendios-, es el crucificado más antiguo de la ciudad de Córdoba y abre el nombre de la hermandad”
Una hermandad con obispos
“Dos obispos que siguen siendo hermanos (Francisco Orozco y Antonio Prieto), más don Juan José Aguirre”, asevera Jaén, para quien ha sido “una experiencia fantástica”. Y agrega que “tengo que hablar muy bien de Demetrio, porque conoce a la hermandad desde que se fundó. Pero es que yo ya le hablaba a su antecesor, Juan José Asenjo, de la cofradía. Sigo manteniendo con él una magnífica relación, porque ya la mantuve durante mi vida política activa. Le hablaba del mundo cofrade, de mi experiencia y qué bueno era que el obispo que llega a la ciudad se percate de la tela de araña, del tejido cofrade que hay en cada barrio, donde hay un germen cofrade en el que aparece mucha gente joven que tiene mucho que aportar y que ser formada”. En el caso de Demetrio Fernández, el fundador de la Quinta Angustia remarca que siempre fue muy “cercano y animaba a perseverar”.

Con Orozco recuerda que cuando llegó a ser párroco de San Miguel coincidió con las obras de iluminación y sonido de la iglesia de la Merced y se trasladaron un año a San Miguel, donde la Virgen estuvo “en la capilla del lado de la epístola, donde está hoy San Juan Pablo II”. Y precisa que, tanto en el traslado de ida como de vuelta, “ya venían acompañando casi todas las hermandades que te he citado antes”.
“A mí se me pueden olvidar cosas que a un señor que lleva el alzacuellos no se le olvidan”
Y se dio la circunstancia de que siendo aun asociación de fieles no era preceptivo tener director espiritual, pero Orozco se lo concedió y fue uno de los vicarios parroquiales, Pedro Castelo, “que es hermano desde 2014”. “Eso siempre se lo he agradecido a Orozco, porque a mí se me pueden olvidar cosas que a un señor que lleva el alzacuellos no se le olvidan y más para una cofradía que está naciendo, que está haciendo surcos en su camino y podemos desviarnos, equivocarnos, y siempre está alguien que nos endereza. Esta hermandad tuvo prácticamente un director espiritual casi desde sus orígenes”.
Al hilo de lo que recuerda que Orozco fue a la misa del aniversario fundacional y lo hizo “encantado. La homilía fue cariñosísima, porque se remontó a los comienzos de la hermandad”.
“Tenía a un vicario parroquial, Jorge Manuel Díaz Hidalgo, que estuvo de director espiritual un tiempo. Tenemos una relación estupenda y que sigue participando de todo lo que puede, porque ahora mismo lo tiene muy amarrado el párroco de la Trinidad”
También define como “entrañable” la relación que mantienen con el actual obispo de Alcalá de Henares.Y recuerda anécdotas como cuando apareció en una junta de gobierno con una bandeja de pestiños. Así como que tenían, al comienzo de las juntas, unos minutos de reflexión. “Tenía a un vicario parroquial, Jorge Manuel Díaz Hidalgo, hermano de la hermandad también, que estuvo de director espiritual un tiempo. Encantador, con el que tenemos una relación estupenda y que, además, sigue participando de todo lo que puede, porque ahora mismo lo tiene muy amarrado el párroco de la Trinidad, pero está encantado con lo que está haciendo allí”.
“Recuerdo que una día me dijo don Demetrio, no te quejarás de los hermanos que tienes, cualquiera que pasa por director espiritual al final sale de obispo. Es una suerte y tenemos ya a un seminarista, Luis Salamanca”.
Trayectoria anterior a la Quinta Angustia
Sobre sus etapas en las hermandades de la Buena Muerte y Jesús Caído (en esta última fue hermano mayor), Jaén explica que “te vas forjando como cofrade, tu forma de ser, de actuar, los pros y los contras que ves, en el sentido de voy a evitar esto que no supone valor añadido, no perdamos en tiempo en lo banal, vamos a ir a lo contundente, a lo que al final la gente quiere y espera de una hermandad nueva”.
“Recuerdo que una día me dijo don Demetrio, no te quejarás de los hermanos que tienes, cualquiera que pasa por director espiritual al final sale de obispo”
Buena Muerte
“Soy hermano de la Buena Muerte desde que mi padre me hizo con 9 años. En San Hipólito tengo mucha relación, porque cuando estaba el padre Martín fui el presidente de los Aspirantes de María”, evoca. Esto para abundar en que allí se reunían los Aspirantes y los Congregantes y, en aquella época, había más de 400 chavales.
“He sido costalero del Cristo de la Buena Muerte, de la Reina de los Mártires. Y después le di el relevo a mi hijo Rafa”
Aquello fue “una cantera de hermanos de la Buena Muerte”. Realiza el inciso de que era hermano del Nazareno y la Virgen de la Salud de Posadas, para reponer que en aquella etapa en San Hipólito se fueron formando. “He sido costalero del Cristo de la Buena Muerte, de la Reina de los Mártires. Y después le di el relevo a mi hijo Rafa, que se creía que no me iba a meter en la cuadrilla del Cristo de la Buena Muerte. Hice ese año con él y es una experiencia fantástica ir con tu hijo debajo del paso”.





