Mañana, 11 de marzo, a las 11:00 horas, la Fundación Cajasol, situada en la calle Álvarez Quintero, acogerá la inauguración de la exposición “Arte, Patrimonio y Devoción”, organizada por la propia Hermandad Sacramental de la Esperanza de Triana en colaboración con la Fundación. En este marco se presentará una pintura de singular relevancia atribuida a Bartolomé Esteban Murillo, uno de los principales referentes del barroco sevillano.
El lienzo, de dimensiones 104 x 81 cm, representa a una Dolorosa y ha sido objeto de un detallado estudio por el historiador del arte Enrique Valdivieso González, catedrático emérito de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla. Según su análisis, las características estilísticas permiten ubicar la obra dentro de la escuela sevillana de la segunda mitad del siglo XVII, estableciendo un vínculo directo con la producción de Murillo.
Todo apunta a que el pintor concibió originalmente un modelo de esta Dolorosa, cuya ubicación actual se desconoce. Este prototipo debió tener gran aceptación entre la devota clientela sevillana, lo que motivó la creación de réplicas o versiones posteriores, encargadas por distintos comitentes de la ciudad.
El lienzo que se presentará sería una de estas versiones, ejecutada directamente por Murillo con la colaboración de su taller, práctica habitual en su obrador. Se aprecia claramente la intervención del maestro, que mantiene la esencia del modelo original, mientras permite la participación de sus ayudantes en la elaboración de ciertos detalles.
La obra muestra a la Virgen Dolorosa en tres cuartos, con una expresión de dolor sereno y recogido. Sus manos se cruzan sobre el pecho, contemplando el cuerpo de Cristo en una escena del Ecce Homo, que originalmente se representaba en un lienzo complementario hoy también desconocido.
El conjunto emerge de una suave penumbra, que resalta tanto la belleza como el dramatismo contenido de la Virgen. La combinación armoniosa de los tonos rojos de la túnica y los azules del manto refuerza la riqueza cromática característica de Murillo y su círculo, aportando profundidad emocional y estética a la composición.
Esta obra se catalogaría como “Murillo y taller”, consolidando su importancia dentro del ámbito de la pintura barroca sevillana y destacando su valor histórico y artístico en la exposición que mañana abrirá sus puertas en la Fundación Cajasol.





