Los Estudiantes consolidan la culminación del nuevo paso con una comisión asesora integrada por su autor

El cabildo celebrado este miércoles refrenda la continuidad del proyecto como eje estratégico

La Hermandad de los Estudiantes de Sevilla ha situado la finalización de su nuevo paso procesional como prioridad institucional tras el cabildo celebrado este miércoles, del que emanó como principal anuncio la decisión de seguir trabajando de manera decidida en la culminación de la obra. La corporación universitaria reafirma así su compromiso con un proyecto de profunda dimensión artística, patrimonial y devocional, concebido para enriquecer el legado histórico del Martes Santo sevillano.

El acuerdo adoptado no se limita a una declaración programática, sino que articula un marco operativo concreto: la creación de una comisión asesora destinada a acompañar, supervisar y orientar el desarrollo de los trabajos pendientes. En dicha comisión se integrará el propio autor del proyecto, Antonio Gutiérrez de la Peña, cuya presencia garantiza la coherencia estética y la fidelidad conceptual respecto al diseño original.

Una estructura de asesoramiento para garantizar rigor y solvencia

La incorporación del proyectista a este órgano reviste especial trascendencia, pues permitirá preservar la integridad artística de la obra en todas sus fases de ejecución. La Hermandad ha subrayado que el propósito es dotar al proceso de un marco de rigor técnico y solvencia artística, evitando improvisaciones y asegurando que cada decisión responda a criterios fundamentados.

La comisión asumirá funciones de análisis y seguimiento de los distintos aspectos que confluyen en la materialización del paso: el estado de ejecución, los informes técnicos, la evolución económica y las posibles adaptaciones respecto al planteamiento inicial. Se pretende así armonizar la dimensión creativa con la responsabilidad institucional que exige una intervención de esta naturaleza.

La determinación adoptada en cabildo revela una voluntad explícita de actuar con prudencia y transparencia, conscientes de la trascendencia que toda intervención patrimonial comporta en una corporación con casi un siglo de historia. La culminación del nuevo paso no se concibe únicamente como una mejora material, sino como una aportación significativa al patrimonio artístico de la ciudad y a la identidad propia de la Hermandad.

Transparencia y rendición de cuentas ante los hermanos

Durante el cabildo celebrado ayer se presentó un informe exhaustivo sobre la situación actual del proyecto, detallando el grado de desarrollo alcanzado, el coste asumido hasta la fecha, el presupuesto estimado para su finalización y un cronograma orientativo de los pasos a seguir. Asimismo, se abordaron las variaciones efectuadas respecto al proyecto aprobado, con el objetivo de ofrecer una visión completa y rigurosa del proceso.

La Hermandad reafirmó su compromiso con la transparencia plena y la participación activa de los hermanos en las decisiones relativas a la continuidad del nuevo paso, sin descartarse la posibilidad de articular mecanismos adicionales de consulta que permitan valorar colectivamente el devenir de la obra.

El horizonte del centenario y la memoria fundacional

La continuidad del proyecto se inscribe en un contexto de especial significación histórica para la corporación universitaria, que en 2026 conmemorará el centenario de su primera estación de penitencia, celebrada el 30 de marzo de 1926. Aquel día, el Santísimo Cristo de la Buena Muerte procesionó desde la Iglesia de la Anunciación a las 19:20 horas, acompañado por la Banda del Regimiento de Infantería Granada nº 34.

Las crónicas de la época destacaron el orden del cortejo, integrado mayoritariamente por estudiantes de distintas facultades, así como la calidad artística del paso de madera barnizada de estilo renacentista realizado por Francisco Olivera, con carpintería de Vicente Serradilla. ‘El Noticiero Sevillano’ lo definió como “una verdadera obra de arte”, subrayando la belleza del canasto y la sublime expresión de la imagen de Martínez Montañés.

En aquel primer Martes Santo, cuatro grandes faroles iluminaban al Crucificado, acompañados por cuatro copas de plata con flores en las esquinas y otra a sus pies, completándose la ornamentación con faldones de damasco morado. Con el paso del tiempo se incorporaron los cuatro evangelistas en las esquinas y se suprimieron los faroles originales, manteniéndose, no obstante, la fisonomía esencial del conjunto.

Tradición y proyección de futuro

En este marco conmemorativo, la decisión adoptada ayer adquiere una dimensión que conjuga memoria y proyección de futuro. La Hermandad de los Estudiantes afronta la culminación del nuevo paso como una empresa colectiva que trasciende lo meramente material, al entender que cada elemento patrimonial se integra en una cadena de transmisión devocional que se remonta a 1926.

La constitución de la comisión asesora y la integración de Antonio Gutiérrez de la Peña simbolizan la voluntad de equilibrio entre la creatividad artística y la responsabilidad institucional, entre el respeto a la tradición y la legítima aspiración de enriquecer el patrimonio procesional. El cabildo celebrado ayer ha dejado así definida una hoja de ruta que busca consolidar el legado universitario con criterios de rigor, participación y fidelidad histórica.

Así, la culminación del nuevo paso se erige como una empresa compartida que interpela a toda la Hermandad, llamada a decidir con criterio y a trabajar con constancia para que el patrimonio procesional continúe siendo reflejo fiel de su identidad histórica y espiritual.