Hace poco alguien pensaba en voz alta que, en los últimos tiempos, parecía que solo se escuchaba hablar de La Macarena y no precisamente para bien. El contexto era el de la restauración, las elecciones y el regreso de Antonio Santiago a los martillos de la cofradía de la Madrugada.
La reflexión venía al hilo de otra, más capital, sobre la presunta doble actitud del capataz en relación a la hermandad y a la forma de proceder. Y la hacía Antonio Pontes durante la tertulia de Cofrades 24/7.
En el transcurso de la charla, Pontes se incorporaba al final de la misma y dejaba una de esas reflexiones que sientan cátedra. Primero, valoró el asunto de los costaleros que no habrían contado para el capataz por una supuesta falla de confianza, defendiendo la legitimidad de este para adoptar ese tipo de determinaciones.
No obstante, Pontes dejó un matiz, el matiz, cuando recordó que, durante los ocho años que estuvo lejos del martillo de la Macarena, Santiago abogó por un mensaje conciliador, lo de poner la otra mejilla, en diversos programas. Ahora ha pasado lo que ha pasado y la reflexión queda ahí. Valoren ustedes.





