La Macarena traza un recorrido íntimo para el Vía Crucis con el Señor de la Sentencia

La Hermandad de la Macarena celebrará el próximo viernes 20 de febrero, primer viernes de Cuaresma, el tradicional y piadoso ejercicio del Vía Crucis presidido por Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, uno de los cultos externos más significativos de su calendario anual. La convocatoria marcará, una vez más, el inicio del itinerario espiritual que conduce a la Semana Santa.

El cortejo partirá de la Basílica de Santa María de la Esperanza Macarena a las 18:00 horas, para regresar al mismo templo en torno a las 22:00 horas, culminando así un acto penitencial que cada año concita la participación fervorosa de hermanos y devotos.

Un itinerario pensado para la meditación y el silencio

En esta ocasión, la corporación ha diseñado un recorrido de carácter íntimo y recogido, con el propósito de favorecer la contemplación de las estaciones del Vía Crucis en un clima de mayor cercanía y silencio. La elección del itinerario responde a la voluntad de transitar por enclaves emblemáticos del entorno macareno, reforzando el vínculo entre la devoción al Señor de la Sentencia y el barrio que lo custodia.

El itinerario previsto discurrirá por Basílica, Atrio, calle Macarena, Torreblanca, Plaza del Pumarejo, San Luis, Relator, Pozo, Talavera, Parras, Sagunto, Plaza de San Gil, San Luis, Atrio y entrada en la Basílica, configurando un trayecto que conjuga identidad histórica y atmósfera de recogimiento.

Un culto que abre el camino cuaresmal

El Vía Crucis del Señor de la Sentencia constituye uno de los momentos más esperados del calendario macareno, no solo por su dimensión pública, sino por su profunda carga espiritual. Con él se inaugura el tiempo cuaresmal en la Hermandad, invitando a la meditación sobre la Pasión de Cristo y disponiendo el ánimo de los fieles para los días centrales de la Semana Santa.

La propuesta de este año, centrada en la sobriedad del recorrido y en la cercanía al entorno parroquial y vecinal, subraya el deseo de la Hermandad de intensificar el carácter introspectivo y penitencial del acto, reafirmando la esencia devocional que lo sustenta.