Córdoba

Fallece doña Paz Rubio Courtoy, quien influyó decisivamente para que la Paz y Esperanza procesionase sola, sin la figura de San Juan

Ha fallecido doña Paz Rubio Courtoy, una figura que está íntimamente ligada a la historia de la Hermandad de la Paz y Esperanza, siendo una de las responsables fundamentales de la estética asociada a la Virgen  de la Paz y Esperanza. Hija de los Marqueses de Valdeflores, aceptó el cargo de camarera Mayor de la Paz rodeándose de un grupo de mujeres que durante años trabajaron constantemente por la mejora del vestuario de las imágenes y de los enseres de la cofradía. 

Fue una de las responsables de implantar la costumbre de realizar donaciones en la corporación capuchina como las que ella misma hiciera, de un vestido antiguo de encaje fino y un manto de terciopelo, que la Virgen luciría varios años en sus salidas procesionales.  Su gestión incluyo cuántos los rodearon, incluyendo a su propia familia. 

La camarera mayor mostraba un gusto exquisito en vestir a la Virgen, tanto para el besamanos como para el propio desfile procesional, y frecuentemente utilizaba sus propias joyas y las de su familia para engalanar la imagen. Esto explicaba la aparente riqueza de la cofradía. En realidad la Virgen de la Paz solo poseía algunas joyas de escaso valor y siempre fueron sus damas camareras las que prestaban las necesarias para los actos más relevantes.

Desde su llegada a la cofradía insistió en absoluto protagonismo a la imagen de la Virgen recomendando la retirada del Paso de San Juan Evangelista que, en su opinión, obstaculizaba la visión de Nuestra Señora de la Paz y Esperanza. En 1959 la Junta aceptó su propuesta y la Virgen salió sola tal y como ha hecho desde entonces.

Doña Paz permaneció en su cargo hasta 1967 y colaboró con los hermanos mayores José María Montoto, Juan Pedraza y Luis Pastor, lo que da una perfecta idea de su importancia dentro de la historia de la Cofradía de La Paz. Descanse en paz.