Un nuevo hecho luctuoso se ha vuelto a cebar con el universo cofrade, en particular con sus músicos, un colectivo compuesto mayoritariamente por gente joven lo que suele añadir un elemento de mayor dramatismo en sucesos de esta índole, pese a que en el caso que nos ocupa, la persona fallecida pasaba por ser el componente de más edad que había en la banda. En esta ocasión, la afectada ha sido la Agrupación Musical de Nuestra Señora de Valme, de la localidad sevillana de Dos Hermanas, la que ha manifestado su más profundo pesar por la pérdida de uno de los componentes de la banda.
«Hoy no nos salen las palabras para saber despedir a quien tanto compañerismo y tanto amor por esta su Banda, nos inculcó. Ha fallecido nuestro componente Rafael Jiménez Cintas. Que la Santísima Virgen de Valme a la que tanto amaste en vida, te cubra bajo el regazo de su manto. Descanse en Paz». Con este sentido mensaje, la formación musical nazarena, de la que forma parte su hijo, ha expresado el sentimiento de desolación que embarga a todos y cada uno de sus miembros.
Rafael Jiménez Cintas, que contaba con 60 años, y ejercía en la actualidad como ayudante del banderín realizando la función de escolta, anteriormente tocaba el bombo en la banda. Tal y como han explicado a Gente de Paz fuentes cercanas a la formación, estaba hospitalizado porque tenía los pulmones encharcados, pero según se apuntaba no parecía grave como para segar su vida. Sin embargo, esta mañana ha sufrido un paro cardíaco y se lo ha llevado. Era miembro de una familia muy vinculada desde siempre a la banda y de la Hermandad de Valme y también era un apasionado de los belenes, así que se ha marchado en una fecha muy querida por el.
Una tristeza que se ha extendido a lo largo de los cuatro puntos cardinales de la geografía cofrade y se ha traducido en un incesante reguero de muestras de condolencias que se han ido multiplicando desde el preciso instante en el que se ha desvelado el dramático desenlace, como el expresado por la Hermandad del Amor a cuyo paso de misterio acompañó la banda nazarena, que han vuelto a evidenciar cómo laten miles de corazones al mismo compás, embargados de sentimiento, dolor y compañerismo, cuando la vida se empeña en demostrar su condición efímera.





