A paso mudá, Opinión

Fanatismo vs sectarismo

Por todos es sabido que en el mundo que rodea a la Semana Santa, nos podemos encontrar de todo: gente que está implicada durante todo el año para dicha semana, otros que aparecen solo en Cuaresma, algunos que solo hacen acto de presencia el día de la salida de su hermandad… y un largo etcétera con el que probablemente nunca acabaríamos. Sin embargo, en los últimos tiempos, los grupos de “fans” de hermandades, bandas, y demás corporaciones y colectivos, parecen haber pasado de castaño oscuro.

Recuerdo cuando la hermandad “X” salía de forma extraordinaria como los devotos se acercaban, y otros tantos, asistían por la banda que le acompañaba. También, como en los certámenes, veías las caras de siempre al ver que su banda favorita hacía lo propio, pero todo quedaba ahí, en grabar los vídeos correspondientes y en el pique sano que existía. Pero, ¿dónde está todo eso ahora?

Últimamente, compruebo como la hipocresía se está adueñando de las personas, sobre todo donde está el referente de la Semana Santa, en la gran ciudad que todos conocemos. Vemos campañas para echar a capataces, para echar a costaleros, incluso para desacreditar y desmerecer el trabajo de muchos. Veo hipocresía en músicos, donde las charlas relajadas en el momento, se vuelven en críticas a la espalda, donde el compañerismo más allá de Twitter es un cuento mal contado. Y siempre nos acogemos a los recuerdos, a las buenas caras, incluso a lo que algunos nos venden con nostalgia.

Por mucho que nos pese, y no sé si debemos aceptarlo o no, la Semana Santa y su mundo, se están convirtiendo en una competición y en un Sálvame cofrade; se está convirtiendo en el sectarismo de algunos.