Sevilla, ⭐ Portada

Fernando Vaquero funde lo sagrado y lo profano en un cartel en cuyas entrañas suceden todas las primaveras

«Cuando me enteré de que había sido designado cartelista de las Fiestas de la Primavera el pájaro del miedo se posó en mi hombro, yo sabía que este encargo iba a ser uno de los más difíciles de mi carrera, porque, aun sin saber qué era lo que iba a pintar sabía que todos esperarían que fuera fiel mi estilo y, en mi estilo como ustedes saben todo ocurre siempre en una sola escena… ahí estaba mi condena y mi reto: porque ¿cómo representar a la vez lo sagrado y lo profano?, ¿cómo representar a la vez algo en lo que hay risa, pero también llanto?…»

Con esta reveladora elocuencia, el autor del Cartel de las Fiestas de la Primavera de Sevilla de 2020, Fernando Vaquero, ha compartido los desvelos que le invadieron al conocer su nombramiento, con el numeroso público asistente, en el Salón Colón del Ayuntamiento de Sevilla, a la presentación de la maravillosa obra que, desde el preciso instante en que ha sido desvelada, se ha convertido en inevitable materialización gráfica de la época más hermosa del año de la ciudad de Sevilla, ese intervalo de tiempo que da comienzo con el inicio de la Cuaresma y se desarrolla hasta que los rigores del estío comienzan a difuminarlo todo para alojarlo en el arcón privilegiado de los sueños convertidos en realidad. Unos miedos que evidencian el altísimo grado de autoexigencia de un pintor que ocupa un lugar escogido en el podium de los más importantes de la cartelería contemporánea, y la consciencia de la responsabilidad asumida.

Una espectacular composición, en la que Vaquero ha fusionado con maestría «lo sagrado y lo profano, el día y la noche, la alegría y la pena, la muerte y la vida…«, tal y como el propio autor ha explicado. Una obra embriagadora ante cuya concepción el genial autor ha reconocido que estaba perdido: «es el cartel en el que más perdido me he encontrado«, ha declarado. «Los días pasaban entre mil y un bocetos, el tiempo se iba agotando y la idea no me llegaba (…) me veía obligatoriamente abocado a dejar de ser fiel a mi estilo recurriendo a recursos compositivos que nada tienen que ver con mi estilo para poder conseguir contarlo todo…»

Una agonía que solamente logró desterrar cuando la inspiración le hizo dar con el «lugar en el que todas las fiestas suceden a la vez (…) Un patio sevillano en el que Vaquero ha plasmado las tres edades de la mujer: como niña, como madre y como abuela. Un patio sevillano por el que entra la inconfundible luz de la primavera de Sevilla. Una madre que nos mira lista para salir a la feria, pero nos mira con nostalgia porque no puede evitar recordar el ayer, cuando su abuela la vestía de flamenca mientras sus hermanos jugaban a los pasitos en el patio de su casa. Recuerdos alegres de una pasada primavera».

Una primavera que, no obstante, tiene su origen en la Semana Santa, el germen de la este ciclo maravilloso, convertido en realidad a través de un retablo cerámico de la Virgen de la Amargura, los nazarenos de juguete y el pasito del caballo de Triana con el que juegan los niños. Religiosidad popular que navega a través del alma de los sevillanos y estalla en uno de sus días grandes, el Corpus Christi, representado en un Niño Jesús montañesino vestido de seise. Al fondo de la escena, tras los arcos Fernando Vaquero ha dispuesto un autorretrato «del pintor sevillano maldito, un pintor a reivindicar en esta ciudad, Baldomero Romero Ressendi, gran amante de la fiesta nacional, a la que pintó muchas veces». Escena poliédrica en la que hasta las flores del patio nos hablan de las Cruces de Mayo, otra fiesta que se desarrolla en el corazón de los patios de Sevilla.

Vaquero ha querido que presentar al patio de sus sueños revelados como si de un altar se tratase, elevado por un escalón cuajado de azulejos trianeros inspirados en los que atesora la Iglesia de la O -de los que el autor ha bebido para realizar la tipografía de la obra- y enmarcado a modo de hornacina por un arco. Y situada sobre el escalón, la protagonista, que cruza su mirada con la del espectador, como queriendo reclamar su complicidad, vestida de rojo, habitando entre la luz y la sombra, casi a contraluz, metáfora perfecta de la noche y el día, las dos caras de la misma moneda de la primavera sevillana, elementos esenciales e insustituibles. Una dicotomía que es seña de identidad de la misma primavera sevillana, en la que mezcla el llanto de Amargura con la risa de la niña, la vida de las flores y la muerte de los toros, lo sagrado en el paso del Tres Caídas y lo profano en las tres flamencas y el presente en la mirada de la mujer y el pasado y la nostalgia en la abuela. Una creación sublime que se traduce en un cartel inolvidable y en una joya imperecedera cuya idea emana del eterno Pregón de la Semana Santa de Sevilla de 2010, que Antonio García Barbeito culminaba diciendo: 

“¡Sal, muchacha, sal y mira…!

Se llama Primavera y viene

preguntando por ti…

Hay una niña encendida

esperándote a la puerta;

más te vale estar despierta

al darle la bienvenida.

Porque viene convencida

de que la luz que le brilla

se originó en la semilla

que en tu vientre se criara.

Además…, tiene en su cara

tu misma cara, Sevilla».

Técnicamente, Fernando Vaquero ha creado un óleo sobre lienzo de 147 x 97 cm. dotado de cinco capas de profundidad. La primera es el zaguán en penumbra con el arco y ese papel en el suelo con unos versos de Machado que se antojan el resumen perfecto de toda la obra: “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla”. La segunda capa se sitúa subiendo un escalón, en la que habita la protagonista, «que no está ni dentro ni fuera del patio sino a medio camino», ha subrayado el artista. La tercera capa, dentro del patio, bañada por la sombra en la que los niños juegan en el suelo de barro a los pasitos. Técnicas al servicio del arte incalculable de Vaquero, capaz de elevar el alma y cautivar la mirada, despertando el recuerdo y erizando la emoción ante una obra magistral en cuya esencia sucede toda la vida… en cuyas entrañas suceden todas las primaveras.

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