Fijando pilares

Desde principios del siglo pasado ha habido varios núcleos de creación de nuevas cofradías procesionales, y en la actualidad, estamos viviendo uno de ellos. Hermandades como la Presentación al pueblo, Lágrimas del Figueroa etc., tienen una reciente aprobación por parte del obispado, y antes de esta, han consolidado una intensa labor social y humana en sus respectivas parroquias, fomentando así, la fe en Cristo y en María. A día de hoy, con el tema de las redes sociales, es fácil ver el trabajo por el que pasan diversas pro hermandades o, en su defecto, grupo parroquiales. Pero, hay uno en particular que llama en especial mi atención.

El grupo parroquial de Nuestro Padre Jesús de la Salud del convento del Carmen calzado de Puerta Nueva. Es uno de los grupos parroquiales que más me llaman la atención, pero para bien. No todos los artículos van a ser malos y leñeros, aunque cuando está mal, está mal, pero de igual modo cuando está bien, hay que reconocerlo. Y este grupo parroquial, que parece que pasa desapercibido, se lo merece, y mucho. El reconocimiento, claro está.

Hay dos cosas que son las que más resaltan bajo mi parecer. Una de ellas es la inmensa alma caritativa que trabajan durante todo el año este grupo de corazones, si de corazones, por que no les cabe en el pecho. Permítanme que me ponga así, pero es lo que veo de un grupo parroquial que crece poco a poco y que si tener nada, lo da todo al más desfavorecido. Trabajan la caridad desde Cáritas parroquial hasta ensayos solidarios, a los que más de un cofrade hemos ido de vez en cuando a quitarnos las ansias de ver un paso en la que calle, bueno, en este caso una mesa. Miles son las acciones de caridad que promulgan en la feligresía de Puerta Nueva.

La otra, es el gran caudal de jóvenes que mantiene en sus filas la corporación. Jóvenes dispuestos a aprender en la fe de cristo, a aprender de este mundo cofrade y a forjar un vínculo de amistad para los años venideros. Una corporación que ha apostado por los novicios, por los que tienen que aprender para después enseñar. Porque eso es uno de los pilares fundamentales que tiene que tener una cofradía en sí, porque si esos responsables de junta de gobierno no son capaces de enseñar ¿Para que le sirve su experiencia? O ¿Cuál es la herencia que recibe la persona que dedica su tiempo a sus titulares? Ellos, siendo solo un grupo parroquial, enseñan. Además, me consta que son amigos en la fe y que, lo mismo que trabajan para sus titulares, se lo pasan bien. Como tiene que ser. Hacen atractiva la corporación y siempre tienen las puertas abiertas de lo que ellos consideran que es su casa.

De quitarse el sombrero. Así lo digo. Creo que dos de los pilares que debe de tener una cofradía, ya los tiene y muy bien montados. Por lo que, a día de hoy, me deja más que claro que será una gran hermandad que posesionará como es debido entre las jornadas de nuestra bendita y amada semana santa. Gracias cofrades por engrandecer este sueño del que vivimos todos los días del año.