Este sábado ha tenido lugar uno de los grandes acontecimientos para el cofrade cordobés, toda vez que su Co-patrona, la Virgen de la Fuensanta, ha salido al encuentro de los cofrades de la ciudad califal. Todo ello presentando una imagen acertadamente renovada. Y es que requiere mención especial el esfuerzo de la Agrupación de Cofradías por procesionar a la Fuensanta con el mayor decoro posible, simbolizado con el radiante estreno tanto de los respiraderos laterales como de los faldones bordados, realizados, como los estrenados el pasado año por Emilio León y Francisco Mira, en base al estilo rococó utilizado en la concepción del conjunto global. Los respiraderos observan la línea estética del templete y la peana estrenados en la procesión de 2017. Se trata de unan piezas cinceladas por León, dotadas gran movimiento y volumen, donde se combina el metal plateado y dorado, inspirado en los trabajos del orfebre cordobés Damián De Castro, uno de los máximos exponentes de este estilo. Por su parte, los faldones, bordados en oro fino y sedas sobre terciopelo de seda en color azul Prusia para cuya hechura se han empleado puntos como la hojilla, la muestra armada o la abundancia de cartulina, siguiendo en todo momento el diseño de Emilio León. Todo ello para conformar un magnífico conjunto a la altura de una de las devociones esenciales de la ciudad.
Tal y como adelantamos en exclusiva en Gente de Paz, como anticipo de la procesión que la Madre de Dios ha protagonizado bajo el cielo de Córdoba, el alcalde, José María Bellido, en nombre del equipo de gobierno que preside y de todos los cordobeses, hizo entrega a la Fuensanta de un regalo muy especial, una ofrenda que viene a simbolizar la inmutable relación que tienen los cordobeses con Ella. Se trata un hermosísimo broche, diseñado y ejecutado por el artista cordobés Rafael González Quesada, como un monograma con las letras F de Fuensanta y C de Córdoba rematado por una corona real, en alusión al veinticinco aniversario de la Coronación Canónica de la Virgen y a la indisoluble unión de la Fuensanta con su ciudad. La pieza está realizada en plata de ley con baño de oro, engastados con circonitas de cristal de Swarovski (siguiendo la técnica de grafilado), esmeraldas, rubíes y perlas. Un presente de amor, dotado de un incalculable valor artístico, emotivo y sentimental, de todos los cordobeses para su Patrona.
Caminaba el paso combinando alegría y elegancia a su salida de la Santa Iglesia Catedral, con un notable esfuerzo de sus costaleros comandados en esta ocasión por Luis Miguel Carrión “Curro”, un auténtico referente en el mundo del martillo que dio cuenta de su indiscutible y contrastada experiencia. Un hombre cuya contrastada capacidad técnica, su indiscutible ascendencia sobre los hombres que dirige y su acreditada experiencia están fuera de toda duda, como atestigua su envidiable currículum. El cortejo, bien nutrido, incluyendo una importante representación del gobierno municipal, sirvió para abrir paso a la Reina del Santuario que salió al abarrotado Patio de los Naranjos al son de una selecta selección de marchas procesionales, interpretadas con su habitual y exquisito gusto por la Banda de Música del Maestro Tejera.
La Virgen ha lucido el manto que la Archicofradía del Carmen de San Cayetano le ha regalado. Un manto que ha sido confeccionado a partir de unos bordados del primer tercio del siglo XIX procedentes de la provincia Emilia Romagna, de Italia. El bordado ha sido realizado en oro fino sobre terciopelo color granate, y enriquecidos y perfilados a partir de casquillas biseladas a modo de orfebrería en plata de ley con baño de 18 kilates, que presentan una pequeña guardilla que rodea el manto, las vistas bordadas del mismo que se unen por detrás. Cuenta como peculiaridad con el escudo carmelitano bordado en el cuello de la Virgen, ya que la Archicofradía del Carmen de San Cayetano ha sido la que ha donado la pieza del ajuar, queriendo conmemorar el 25 aniversario de la Coronación Canónica Pontificia de la Fuensanta de Córdoba.
Por su parte, la Archicofradía ha desvelado que con motivo de la visita histórica de la Virgen de la Fuensanta a San Cayetano, la corporación quería hacerle una ofrenda para celebrar el XXV aniversario de su coronación canónica, y así surgió la idea de realizar un manto bordado para que lo portase en sus traslados y procesiones. En primer lugar se determinó el color del manto, rojo, por una pintura que se encuentra en la capilla de la Virgen de Belén de las Ermitas, toda vez que es la orden carmelita la que reside en ellas desde 1957 y fue un ermitaño el que halla la imagen de la Virgen en 1442, al recibir la revelación de que se encontraba en el tronco de la higuera silvestre de la que desde 1420 emanaba el agua con poderes curativos.
La llegada del cortejo a la calle Cardenal González, hizo más íntima la procesión de Nuestra Señora en las horas previas a la fiesta de su Natividad, así como en la calle Agustín Moreno, donde los vecinos instalaron altares en honor a la Señora. La Banda de Música del Maestro Tejera, por su parte, dejó sus mejores acordes tras el paso a modo de oración hecha música. Una apuesta segura de la Agrupación de Hermandades y Cofradías para no decepcionar a nadie y estar a la altura de las circunstancias. Y, como no podía ser de otro modo, la banda hispalense superó de largo toda expectativa generada, con un repertorio elegido con gran tino y cuidado.
A medida que la noche lo fue inundando todo, la procesión fue mutando con el aroma del incienso y el aroma de las cosas sencillas y elegantes, para regalar al público más exigente destellos de mayor hondura e introspección. Una elegancia trufada de las reminiscencias festivas que siempre acompañan el caminar de la Virgen de la Fuensanta, sea quien sea el capataz que guía su navío, hasta que la llegada a su barrio puso punto y seguido a una intensa noche a orillas del Guadalquivir, suponiendo el pistoletazo de salida al curso cofrade en la ciudad de San Rafael, tal y como marca la tradición, bajo la dulce mirada de la Co-Patrona de Córdoba. El camino emprendido hace años está revelándose como inequívocamente acertado. Ahora sólo queda perseverar y seguir creciendo.












