El majestuoso entorno de la Mezquita-Catedral de Córdoba acoge una exposición excepcional que reúne a las imágenes devocionales que protagonizaron el reciente Vía Crucis Magno, celebrado el pasado sábado por las calles de la ciudad. La muestra, concebida como una prolongación espiritual y patrimonial de aquel acontecimiento, ofrece al visitante una experiencia irrepetible en la que arte, fe y tradición se entrelazan para narrar visualmente la historia religiosa de Córdoba y su provincia.
Una muestra que une a toda la provincia
En esta galería sacra, el visitante puede contemplar un recorrido único por la religiosidad popular cordobesa, donde coexisten imágenes de la capital y de múltiples localidades de la provincia. La Expiración de La Rambla, los Cristos de la Columna de Lucena y Priego de Córdoba, las Angustias de Montoro, los Afligidos de Puente Genil, el Santo Sepulcro de El Carpio, la Coronación de Espinas de Fernán Núñez, la Caridad de Pozoblanco, el Cristo de las Aguas de Palma del Río, el Cristo de Zacatecas de Montilla y el Caído de Aguilar de la Frontera conforman una extensa cartografía de la devoción provincial. Cada una de estas imágenes, con su particular iconografía y lenguaje plástico, aporta una mirada singular al misterio de la Pasión.
Córdoba capital: patrimonio vivo y testimonio de fe
La exposición integra igualmente algunas de las tallas más señeras de la Semana Santa cordobesa, piezas que resumen siglos de arte y espiritualidad. Entre ellas figuran el Cristo del Remedio de Ánimas, el Prendimiento, la Conversión del Buen Ladrón, el Perdón, el Buen Suceso, el Nazareno, la Coronación de Espinas, el Rescatado, las Penas, las Angustias y el Resucitado, todas ellas auténticos referentes del patrimonio escultórico y devocional de la capital.
Un recorrido por la evolución de la imaginería
La exposición invita, además, a recorrer la evolución artística de la imaginería cordobesa a lo largo de los siglos, desde el Cristo de las Penas, probablemente la imagen más antigua de cuantas procesionan en toda Andalucía, hasta obras contemporáneas como el Cristo de la Oración y la Caridad de la hermandad de la Conversión. Este tránsito temporal permite apreciar cómo la sensibilidad de cada época ha ido reinterpretando el misterio de la Pasión con lenguajes plásticos diversos, sin perder nunca la hondura espiritual que caracteriza a la escultura sacra andaluza.
Una cita histórica e irrepetible
El discurso expositivo, cuidadosamente articulado, no solo revela la riqueza estilística y devocional de las cofradías cordobesas, sino que sitúa a la Mezquita-Catedral como epicentro de la fe compartida de todo un territorio. La muestra constituye, así, una celebración del arte y la devoción, un encuentro entre pasado y presente donde la emoción popular se transforma en contemplación estética.
Con esta iniciativa, la diócesis y las hermandades cordobesas ofrecen a la ciudad una oportunidad única para contemplar la historia viva de su patrimonio imaginero, en un entorno monumental que, desde su origen, ha sido símbolo de convivencia espiritual y de continuidad cultural. La exposición del Vía Crucis Magno se erige, por tanto, como un hito memorable e histórico, llamado a permanecer en la memoria colectiva de Córdoba.
















































































































