Galería | Los besos de la Patrona

El objetivo de Benito Álvarez capta las mejores imágenes del esperado besamanos 

Agosto se zambulle lento y silencioso en el minutero del reloj, componiendo ese compás de espera entre el final de un ciclo y el inicio de otro, el descanso y el trabajo o el final de la noche y el primer rayo de sol. 

En esa dualidad ineludible, Cristo siempre marca el paso a través de su Madre, que reina sobre la ciudad de Sevilla con la advocación de Nuestra Señora de los Reyes y vive durante todo el mes sus días grandes. 

La capital del Guadalquivir tiene una cita con su madre y patrona, y por ello en la tarde del 4 de agosto y la mañana del día 5 desafían el axfisiante calor visitando a la Señora, que preside el presbiterio de la Capilla Real para su besamanos. 

Las colas abrazan la Plaza Virgen de los Reyes, para acceder por la Puerta de los Palos a la Sep Hispalense. Vecinos y foráneos esperan pacientes el momento de llegar hasta la Bendita Imagen, ataviada con el manto azul pavo y la nueva saya. 

A la derecha, el Niño mira a la multitud desde la pequeña silla a modo de trono terrenal, separado por unas horas de su madre para recibir el cariño infinito de los fieles, que deposita su beso, sus oraciones, las peticiones desesperadas y las gracias recibidas como ofrendas agosteñas a la Madre y al fruto de sus entrañas, destinado a salvar a la Humanidad y redimir sus pecados.