Pocas escenas hay más impactantes que la que representa el misterio de la bofetá, cuando Jesús, el mismo Dios hecho hombre, es golpeado miserablemente con el ánimo de ser humillado desde la ira que ejemplifica la incomprensión y el odio de quienes jamás entendieron el mensaje del Divino Salvador.
Con la Semana Santa apuntando en el horizonte, la iglesia de San Lorenzo acoge el besamanos de Nuestro Padre Jesús ante Anás, y ante la mirada de nuestro compañero Benito Álvarez, que ha querido ser testigo del instante en el que Sevilla besa la mano al Señor en muestra de rebeldía metafórica por la mano que golpea su rostro.
La escena que representa el misterio de Jesús ante Anás, sacada del evangelio de San Juan, muestra como Jesús es interrogado en presencia de Anás. El Señor se muestra ergido y su respuesta es contundente porque siempre habla «abiertamente al mundo», Malco le abofetea en presencia de Anás.
Preso y maniatado, pero sin temor, contesta porque «Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?». Presencian la escena dos sanedritas, un testigo falso que señala al Señor y un soldado romano que custoria al Redentor.
La talla es de cedro y pino, realizada por Antonio Castillo Lastrucci en 1922-23, al igual que el resto de imágenes que forman parte del conjunto escultórico.
El estreno supuso un antes y un después en la composición de los pasos de misterio. La capacidad escenográfica del autor tuvo pronto el reconocimiento de historiadores y críticos de Arte. La salida procesional en 1923 fue todo un acontecimiento que contó con las mejores criticas de cofrades, artistas, periodistas y público.























