Granada arropó al Santísimo en su día grande

Debido a la reciente operación de columna, el arzobispo fue sustituido por Adolfo González, obispo emérito de Almería

Tras la pandemia Granada volvió a vivir una jornada histórica. El Corpus, que los dos últimos años se celebró en el interior de la Catedral, congregó a numeroso público desde las primeras horas de la mañana. El olor a mastranzo y romero anunciaba uno de los jueves que relucen más que el sol, y las altas temperaturas recordaron la ola de calor que durante esta semana ha dejado las típicas estampas de los termómetros rozando grados infernales. El Jueves de Corpus inaugura además los días grandes de la feria de la ciudad de la Alhambra. A Isabel la Católica se le atribuye la frase «La fiesta ha de ser tal y tan grande la alegría y el contentamiento que parezcáis locos», una cita que varía en función de la festividad del Corpus, la celebración más universal de Granada.  

Hasta siete altares a lo largo del recorrido. El ganador, además de recibir la cuantía económica más alta tendrá el privilegio de montar el próximo año el altar efímero en la plaza de las Pasiegas. En esta ocasión participaron la cofradía de los Escolapios, la Asociación de Nuestra Señora de la Granada, la cofradía de la Oración en el Huerto, la de los Estudiantes, la de Jesús Nazareno, las Carmelitas Descalzas y la Asociación Cultural Cofrade de Granada. No faltaron tampoco los escaparates y balcones engalanados.

El Santísimo por las calles de Granada. Foto: Jorge Heredia

A las 9 de la mañana dio comienzo la celebración de la eucaristía en el interior del templo metropolitano. Fue allí cuando Javier Martínez, arzobispo de Granada, anunció a los presentes que tras su reciente intervención quirúrgica no estaba en condiciones de formar parte de la procesión. En su ocasión lo hizo Adolfo González Montes, obispo emérito de Almería.

A las 11:34 el Santísimo asomaba por las puertas de la Catedral. La custodia, regalada por Isabel la Católica para esta celebración en 1501, iba sobre el paso que ejecutara Miguel Moreno en 1992, cumpliéndose en este 2022 treinta años desde su ejecución. Iba exornado por Salador Valero. Antes, a las 10:15 h. comenzaba a discurrir el cortejo, con la Pública, los gigantes, los cabezudos, la tarasca y los grupos de música regional. Las hermandades, representaciones eclesiásticas, así como civiles, presididas estas últimas por el alcalde de la ciudad, Francisco Cuenca, formaron como es tradicional, parte del cortejo. Pudo admirarse nuevamente el pendón de Castilla, así como la corona de Isabel la Católica y la espada del rey Fernando. También las Capitulaciones y el guion de la Toma, que fue portado por Beatriz Sánchez.

La procesión discurrió por plaza de las Pasiegas, Marqués de Gerona, Mesones, Puerta Real, Reyes Católicos, Gran Vía de Colón, Cárcel Baja y Pie de la Torre. Jesús Sacramentado recorrió las calles dos años después, recibiendo las tradicionales petaladas. Una hora y cuarto después regresaba a la Catedral, en una jornada donde a pesar de la pandemia, el fervor hacia Jesús Sacramentado continúa intacto.

El Santísimo tras salir de la Catedral. Foto: Roberto Gomis