A paso mudá, 💙 Opinión

¿Hacia dónde vamos? ¿De dónde venimos?

Simplemente parecen dos cuestiones que podrían tener una fácil respuesta cada una de ellas. Pero a mi parecer, ambas tienen una respuesta compleja a día de hoy.

En los últimos años, la sociedad cofrade se ha acostumbrado, o más bien, la han acostumbrado a una forma de vida cofrade poco sana bajo mi forma de pensar. Si echamos la vista atrás y la comparamos con la actualidad, quizá parezca una locura esta opinión, pero creedme, lo que vivimos en nuestra anterior normalidad, no era para nada normal. Eran épocas donde cada fin de semana había pasos en la calle, bandas por todos lados, salidas (extra)ordinarias por aniversarios cuanto menos extraños, ya que se celebraban salidas hasta por el aniversario de la llegada de los primeros candelabros hechos por mi tío el carpintero (nótese la ironía). Y no quiero decir que los pasos no salgan, al contrario, pero hay que hacerlo todo en su justa medida. Porque creo que nadie se esperaba una pandemia, ¿y qué ha pasado y qué pasará? Pues muy simple, nos lo han cortado todo, y lo queremos todo tal cual de nuevo.

Por ello, una de las cuestiones es ¿hacia dónde vamos? Queremos normalidad absoluta en las procesiones, siendo algo prácticamente imposible ahora mismo; queremos exigir lo inexigible actualmente, no nos sirve casi nada. ¿No creéis que en vez de exigir tanto, deberíamos trabajar más? La respuesta es obvia. Lo que no es obvio es que vayamos a ver procesiones si nuestras cofradías no presionan a sus diócesis correspondientes y a los órganos competentes para poder retomar el culto externo. Y ojo, digo culto externo, no digo procesiones cada fin de semana. Porque no sé qué pensar, pero la propia religión es la que se está haciendo daño de forma propia y no se está poniendo al día y a la altura de la situación que estamos viviendo.

Entonces, ¿hacia dónde vamos? Pues a este paso, a seguir con los pasos en las cocheras, las imágenes en sus altares y toda la economía que engloba la Semana Santa parada, además de parecer que no queremos hacer ruido y mantenernos en silencio. Y, ¿de dónde venimos? Venimos de una época en la cual nos acostumbraron de una forma a mi parecer cuestionable, y de la cual ahora solo tenemos recuerdos, por supuesto, silencio ante todo.

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