Hartura de exposiciones

In Nomine Dei, Misterios de Sevilla, In Paradisum, Sebastián Santos, el techo de palio restaurado del Buen Fin, Círculo de Pasión, la Exposición del Valle en el Mercantil, las fotografías de Martín Cartaya, Sevilla Fecit II, la reforma del paso del Cachorro en el consistorio Hispalense …

La Cuaresma cofrade en Sevilla es intensa, como todo el mundo sabe y constata anualmente desde el mismo Miércoles de Ceniza. Pero lo de este año, gana por goleada a cualquier calendario de antaño.

Hay que felicitar al Consejo de Cofradías porque ha sorprendido para bien con los eventos -magníficos desde el primero hasta el último- que ha dispuesto para hacer más llevadera al cofrade y amante de las tradiciones sevillanas la Cuaresma y Semana Santa en este año tan atípico y desconcertante.

No obstante, el atracón de muestras cofrades que pueblan la agenda sevillana en estos últimos tres meses está rayando el empacho.

Hay que ser realistas y reconocer que es imposible decantarse por una porque todas están ofreciendo nuevas perspectivas de las cofradías de la ciudad y su patrimonio, o del arte sacro en general, como es el caso de Sevilla Fecit en el Ayuntamiento.

Pero hombre, tampoco hubiera pasado nada por repartir en el tiempo (pongámosle todo el año 2021 o incluso la Cuaresma de 2022) el aluvión de imágenes, mantos, túnicas, respiraderos, palios, bambalinas o coronas con las que, literalmente, hasta soñamos de lo presentes que las tenemos en el día a día.

Fíjense ustedes si habrá cosas que ver en Sevilla y habrán desfilado personas que hasta Herodes ha puesto el grito en el cielo en la Amargura y Pilato ha añorado las chicotás del Martes Santo en San Benito.

Y además cuando se cierre la última exposición, la pregunta del cofrade será la misma que cuando entra el palio de la Virgen de la Aurora el Domingo de Resurrección: ¿Y ahora qué?

Sí, queridos lectores. Esa será precisamente la sensación después del desfile de galerías y pabellones en los que se da rienda suelta de golpe a tanto arte repartido por la ciudad.

Pero Mientras ese momento llega, habrá que reservar plaza en cada uno de estas variadas citas para poder admirarlas con la tranquilidad que merecen los tesoros expuestos, a la espera de verlos, sin colas ni cordones de separación, en las calles de Sevilla engrandeciendo los pasos de nuestra Semana Santa.