Hoy dejo atrás mi imparcialidad y me enfundo el traje que tanto echo de menos. En alguna ocasión escribí sobre este nutrido de hermanos que durante todo el año realizan su oración mediante partituras con negras, corcheas, blancas o redondas cargadas de sentimiento y ese amor a Dios que es lo que al fin al cabo debe movernos a hacer todo lo que hacemos.
Recuerdo como si fuese ayer la primera marcha que “intenté” interpretar junto a ellos con ese rotor en mis manos que cortaba notas en seco y que una de las grandes personas de la Banda de Cornetas y Tambores de Coronación de Espinas que es –por si no lo sabían- la que ocupa gran parte de mi corazón cofrade, me corrigió con una frase que me recuerdo con una sonrisa en los labios “killo, ese no lo hagas más” y que me sirvió para empezar a conocer la dulzura que en cada marcha se pone en Coronación, gracias Don Mateo.
Innumerables son las excelentes personas que al son de marchas “coronadas” con el halo de la majestuosidad, me ayudaron a sentirme como en casa. Continuos aprendizajes cargados de responsabilidad, incontables ofrecimientos de ayuda como los de Pedro, Ángel Guirao o Chocos que agarrándote de los brazos te hacían sentir la posibilidad de interpretar notas que esfumasen todo lo demás y te llevasen al mismo cielo.
Por todo lo anterior, una Semana Santa más os echo de menos, os miraré desde lo alto de la acera con el orgullo invisible de tener amigos en cualquiera de las filas que, de manera ordenada y contundente, acompaña a los titulares a los que cada día ponen la banda sonora perfecta para trasladar un pedazo de paraíso a las calles que discurren.
Son muchos nombres los que podría dar, pero mi mala memoria haría que me dejase alguno a atrás, aunque sí que tengo el deber de destacar algunos para finalizar. Don Carlos al que el próximo Lunes Santo le llevaré como de costumbre ese detalle que siempre intento que no falte, mi Juan “Zapa”, en cuya casa podrá faltar leche, pero ni se imaginen a su banda sin el menor detalle le cueste lo que le cueste; mi Pedrito, que, aunque no lo sepa siempre me quedaré con la incógnita de que cosas podrían haber salido de mi corneta con sus consejos; que decir de Don Miguel “Chocos”, un artista que esboza una sonrisa esté donde esté y cuyo cariño no tiene fronteras. Para finalizar, y que me perdone el resto, bordo con letras de oro un nombre, el tuyo Mateo, el de una de las personas sin el que no entendería el nombre ni el sentido de Coronación, la Banda a la que SIEMPRE presentaré mis respetos y quien sabe, la que me hizo darme cuenta de que pocos son los elegidos para portar sus instrumentos y pasear el nombre de Nuestro Cristo allá por donde van.
¡Hasta el final con vosotros!





