El anuncio el pasado domingo por parte del ayuntamiento de Córdoba de la hipotética futura prohibición de la celebración de verbenas en el centro y casco histórico de la ciudad, sigue trayendo cola.
El penúltimo episodio, nunca se puede decir que esto haya acabado aquí, lo ha protagonizado la asociación de vecinos de Santa Marina, que habría denunciado que las barras de alguna verbena han sido explotadas por miembros ajenos a la organización de la misma. En concreto, se trataría (siempre según la acusación formulada) de empresas de restauración subcontratadas, extremo sobre el que se ha pronunciado el concejal delegado de fiestas y tradiciones. Julian Urbano, que ha señalado que el consistorio no tiene conocimiento de ello.
Ha sido durante una comparecencia realizada este miércoles, donde el edil ha manifestado que “lo deseable” es que lo trabajen los propios colectivos que organizan la verbena. “Las personas que tengan trabajando dentro no es competencia municipal quienes sean”, ha indicado Urbano, para apuntar que deben ser los organizadores quienes gestionen “de la mejor manera posible” la actividad.
Llama la atención que esta asociación vecinal. que ya fue bastante beligerante con el asunto del uso de la explanada de Diputación, se encuentre tan preocupada por quien, o quienes trabajan tras la barra cuando se supone que el problema es la realización del botellón, que no es en principio y responsabilidad ni de los camareros, ni de los organizadores (las hermandades sin nombrarlas), sino de la Policía Local.





