El traslado de Nuestro Padre Jesús de la Oración en el Huerto a la iglesia de San Ignacio de Loyola se vio alterado en la tarde de ayer por un episodio de tensión en pleno Puente Romano. El cortejo que acompañaba al Señor tuvo que enfrentarse a un ambiente enrarecido debido a la coincidencia con una manifestación autorizada en apoyo a Palestina, lo que provocó momentos de inquietud tanto entre los fieles como entre la propia hermandad.
Según confirmaron fuentes de la Policía Local presentes en el dispositivo, alrededor de las siete de la tarde comenzaron a concentrarse en el entorno del Puente Romano grupos de manifestantes contrarios al Estado de Israel. La protesta había recibido autorización de la Subdelegación del Gobierno para desarrollarse entre las ocho y las nueve de la noche, franja horaria que coincidía exactamente con el paso de la cofradía del Huerto en dirección al Campo de la Verdad.
El cruce del cortejo por la zona se produjo en medio de un clima de hostilidad. Los manifestantes pro palestinos corearon consignas contra Israel, entre ellas insultos directos y el repetido lema “Desde el río hasta el mar, Palestina vencerá”, consigna que remite a la desaparición del Estado de Israel y que se asocia con postulados del islamismo radical defendidos por Hamás, organización que gobierna la franja de Gaza y a la que se atribuyen numerosos atentados contra ciudadanos israelíes desde hace décadas.
Los incidentes alcanzaron su punto más estridente cuando algunos de los concentrados gritaron que “Jesús era palestino”. A ello se sumó la voz de quien portaba un megáfono, que llegó a proclamar: “Jesús el rabino era palestino”, expresión que, además de evidenciar un desconocimiento histórico y religioso, provocó malestar en la comitiva.
Ante la tensión, los costaleros de relevo decidieron formar un cordón protector alrededor de la imagen del Señor del Huerto, resguardando su discurrir entre un mar de banderas y los incesantes gritos que acompañaron su avance. Gracias a esta medida preventiva, el cortejo pudo proseguir su camino hacia la parroquia de San Ignacio de Loyola sin que se registraran mayores incidentes, más allá de la palpable falta de respeto sufrida por la hermandad.
Finalmente, el tránsito de la cofradía quedó reducido a un episodio de crispación que, afortunadamente, no pasó de lo anecdótico. Sin embargo, la coincidencia horaria entre el traslado del Señor del Huerto y la manifestación política puso de manifiesto la delicada convivencia en el espacio público entre actos de naturaleza religiosa y reivindicaciones de carácter político, en este caso marcadas por un fuerte componente ideológico y un tono beligerante que buscó aprovechar la presencia del cortejo para ganar visibilidad. Afortunadamente en esta ocasión no ha pasado nada gracias a la paciencia y la mesura de los hermanos del Huerto y de los cofrades y devotos que acompañaban al Señor, porque las provocaciones han sido constantes durante el tenso episodio. Tal vez la próxima vez no haya tanta suerte. Tome nota la subdelegación de gobierno.

















