Camina septiembre en su último tercio; numerosos cultos han tenido lugar en toda la geografía andaluza, y nos atrevemos a decir que se adhiere como la humedad del trópico, pegajosa y perenne, un sentimiento de tristeza que se palpa a las primeras de cambio. El covid es el tétrico protagonista de conversaciones, y el de una situación de todo menos normal.
Hablamos de cultos, que en algunos casos no se han podido hacer con normalidad, dadas las circunstancias; y a pesar del enojo de algunos individuos poco empáticos con el prójimo, hay que aplaudir a aquellas hermandades que valoran la salud de los más débiles por encima de cualquiera otra consideración. Tampoco hay que engañarse, menos la imposibilidad de hacer alguna foto, o de vivir un momento histórico, (esta expresión cada vez suena más a chiste por lo devaluada que está), los actos a los que nos referimos han contado con la misma escasez de asistentes que años anteriores. Un síntoma, otro más de que por este camino, el de la burbuja cofrade, no se puede continuar.
Observamos, pero sabíamos que se daría, que cada vez hay más voces, artículos, y posicionamientos en el sentido de que la Semana Santa como espectáculo ha desvirtuado lo que son las hermandades y cofradías. Y cómo éstas están viviendo el periodo covid con indisimulado temor, no ya por la situación económica, sino también por la social. Si no hay espectáculo muchos buscarán otras emociones. Claro está que el espectáculo no se da en unos cultos, ni una labor callada en caridad, eso suele interesar poco.
Este estrangulamiento económico y social parece condenar a las hermandades a desterrar durante largo tiempo, quizás para siempre, un bien muy preciado y de que hicieron gala hasta hace no muchas décadas, era un rasgo que las hermandades incluso durante el régimen del general Franco ejercieron, y que en tiempos más pretéritos les ocasionó incluso persecuciones de la propia Iglesia. Nos estamos refiriendo a la independencia, que se ejercía organizativamente en el seno de cada corporación, con una verdadera democracia interna; pero que también se manifestaba contra las presiones exteriores. Hermandades que eran fuertes por ser el centro de vivencias de sus integrantes; por lo tanto, cohesionadas y apegadas a su esencia. Hoy sin embargo las hermandades están mediatizadas y en deuda con el poder político como consecuencia de las subvenciones.
La independencia de las hermandades también tenía un matiz, difícil de comprender por el profano, y era su soberanía frente al clero, lo que ocasionaba desencuentros constantes con el estamento clerical. Hoy, nuevamente, ese celo soberano parece haber remitido hasta el mínimo
Ambos elementos sumados, la falta de independencia y soberanía, han producido entidades acomodaticias y débiles a las que les faltan iniciativas y recursos propios; si las cofradías quieren seguir existiendo tiene dos caminos, uno ser el mero gestor de la organización de desfiles procesionales, lo que está no cabe duda entre sus fines, y que implica seguir en las circunstancias actuales. El otro, más exigente y difícil, implica trabajo e ingenio, desterrando capillitas en los puestos de responsabilidad, asumiendo nuevas fuentes de ingresos, y ampliando el número de hermanos activos en las distintas áreas, vocalías y secretarías, conquistando el fin de no depender de las subvenciones, y de quienes las dan. Como consecuencia hacer de las hermandades el lugar durante todo el año donde las vivencias personales se ven colmadas de espíritu cofrade y cristiano, logrando entidades fuertes y acordes con lo que todo lo demás exponen sus estatutos y fines.
En definitiva, las hermandades andaluzas, si no quieren ser instrumentos de otros intereses, deben deshacerse de las subvenciones en el medio plazo. Vivimos tiempos de inestabilidad, pero con la sospecha de que la pandemia ha acelerado algunas dinámicas sociales y económicas; ante ello los cofrades, todos, debemos acometer unas reformas imprescindibles sobre la economía de cada una de nuestras cofradías y los medios para hacernos autosuficientes.
Entrevista | Lázaro Mata: «Respetar a los grandes maestros no significa hacer imágenes que parezcan antiguas»
Galería | La Virgen de la Merced bajo palio
El Cristo de la Buena Muerte de Jaén saldrá en procesión extraordinaria por el centenario de la Hermandad
La Cena de Huelva aprueba por unanimidad el proyecto de su futuro manto procesional para la Virgen del Rosario
La Hermandad de la Defensión formaliza la cesión de su nueva Casa de Hermandad por un periodo de 30 años
Enrique Barrero Rodríguez, pregonero de la Semana Santa de Sevilla 2027
Córdoba, presente en el Congreso Internacional Carmelitano de Gibraleón
La Divina Pastora regresará a las calles de Carmona el próximo 10 de octubre
Santa María del Buen Aire recorrerá este sábado las calles de su feligresía
La Columna de Alcalá de los Gazules incorpora la marcha «Lágrimas de Alcalá» a su patrimonio musical
La Aurora del Albayzín presentará las nuevas bambalinas de su paso de palio, diseñadas por Francisco Javier Sánchez de los Reyes
Leopoldina Valdemoro y Chiqui Muñoz anunciarán con pintura y palabra la Semana Santa de Vélez-Málaga de 2027
El Consejo de Hermandades participa en el solemne izado de la Bandera Nacional en Capitanía General
Este es el itinerario de la salida extraordinaria de San Francisco por las calles de Córdoba por el VIII Centenario de su Tránsito 




