Advertisements
El Capirote, 💙 Opinión

La crisis del Consejo

Cuando se abrió el plazo de las reclamaciones después de estirar los plazos más de lo previsto las informaciones que corrían sobre el número de personas que pedían la devolución del dinero eran bien distintas. Un ejemplo, el que veíamos en prensa. Mientras que el Fiscal afirmaba el número aumentaba considerablemente, desde el otro diario de la ciudad se podía leer que el número de reclamaciones era ínfimo —ignoro si por desconocimiento o para crear una desafección entre el pueblo para que no reclamase lo que es suyo—.

El tiempo ha dado la razón al primero, y las reclamaciones son tales que han acabado sorprendiendo hasta al mismísimo presidente de la institución. ¿Qué esperaban? ¿Acaso las familias no comen, no gastan en ropa, materiales —sobre todo ahora en septiembre— o no tienen deudas que solventar?

Hay quien ha culpado a los sevillanos de estar cargándose la Semana Santa. Una afirmación ridícula que demuestra el escaso conocimiento que se tiene de nuestra celebración más universal. Quienes tienen unas sillas o un palco en la carrera oficial tienen el derecho, como así lo recoge la ley, de querer recibir su dinero sobre todo en estos tiempos tan difíciles. Quizá en otra época el número de peticiones hubiera sido mínima pero si algo ha demostrado la crisis del coronavirus es que sus efectos los estamos sintiendo todos.

Y por supuesto también las familias, que han visto cómo han caído los ingresos en sus comercios, algunos padres de familia que han sido despedidos, otros con dificultades para llegar a fin de mes… La crisis que atraviesa el Consejo no es ajena para la sociedad que ve en su lista de preferencias que el dar un dinero para contar con una silla no está entre sus prioridades. Ya está bien de criticar y maltratar al pueblo sevillano.

Quienes acuden a pedir su devolución se merecen todo el respeto al igual que el resto de ciudadanos que no lo han hecho. Una cantidad que para algunos puede ser una insignificancia pero que para otros supone un respiro. La crisis del Consejo no la tiene el pueblo. Quizá es el propio Consejo el que tendría que estudiar varias vías de financiación y prepararse ante futuras pandemias antes de esperar la apertura del pago de los abonos. Porque si nos acostumbramos a las subvenciones en tiempos donde los acontecimientos son inimaginables quizá corramos el riesgo de toparnos con el problema sin tener en la mano la solución.  Y ya se sabe que en tiempos distintos, las soluciones no tienen que ser siempre las mismas.

Advertisements

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup