Isabel Ambrosio arremete contra el ataque al cuadro de la Virgen masturbándose

La alcaldesa de Córdoba, tras unas horas de incompresible silencio, ha entrado de lleno en la polémica del cuadro que estaba expuesto en la Diputación y ha ofendido el sentimiento religioso de miles de cordobeses, que ha sido rajado este martes, afirmando respecto al ataque que ha sufrido el lienzo que «No es esa la Córdoba que queremos, ni por la que trabajamos. No es esta (sic.) la Córdoba que hemos heredado, ni la que queremos dejar a nuestro@s hij@s (sic.)».

Afirmaciones que ha realizado en su cuenta oficial en la red social twitter junto a la difusión de otras que ha realizado el ministro de Cultura, José Guirao, quien ha afirmado que «No habíamos visto la destrucción de una obra desde la época de los nazis». Un Guirao que, ya que ha tirado de historia, podría haber recordado la incalculable destrucción de miles de obras de arte perpetrada por hordas republicanas durante la desastrosa II República española y la Guerra Civil, aunque probablemente eso hubiera disgustado a sus fieles.

Las declaraciones de Ambrosio han coincidido en el tiempo con las proferidas por el responsable provincial de Organización de IU Córdoba, Sebastián Pérez, ha pedido este martes «que se investiguen y se esclarezcan los hechos» relativos al atentado que ha sufrido la obra ‘Con flores a María’ expuesta en la Diputación de Córdoba, «para conocer quién ha sido el autor material de este ataque sin precedentes a la libertad de expresión y derechos fundamentales».

En este sentido, y en un comunicado, Pérez ha señalado que «estas son las consecuencias del discurso del odio que, por parte de las derechas, es decir, PP, Cs y Vox, se viene alimentando en los últimos meses», mediante mensajes que solo generan «odio y fanatismo y que ponen en peligro los principios esenciales de la democracia, como es la libertad de expresión».

Pérez ha indicado que «este discurso del odio solo pretende la vuelta a épocas pasadas, vinculadas a posiciones neofranquistas, que quieren que retrocedamos en los derechos fundamentales de la democracia», de modo que «si la derecha acude a la justicia, que sea para perseguir a los violentos y no para atacar a la libertad de expresión».