La nueva cruzada de Izquierda Unida contra los cristianos tiene por escenario tierras castellanas, en concreto la ciudad de Palencia, donde la coalición comunista, que continua ahondando en la más vergonzosa radicalidad, ha enviado diversos escritos a las administraciones públicas para que se personen en un procedimiento que «defienda la propiedad pública de la iglesia de San Francisco de la capital palentina ante la demanda civil que la Diócesis palentina ha presentado».
Al más puro estilo panfletero el coordinador de Izquierda Unida Castilla y León, Juan Gascón, acompañado del diputado Provincial, Eduardo Hermida, y del abogado de la plataforma Recupera, José Alberto Blanco han protagonizado una patética concentración en la fachada de la iglesia similar a las que, amparadas por el mismo sistema democrático que tanto detestan, proliferan en Andalucía, en lugares como las puertas de la Basílica de la Macarena, objeto frecuente de pataletas de esta calaña, único recurso cuando la ley y la justicia no les da la razón.
Gascón ha explicado que desde la formación de izquierdas han enviado un escrito a la Junta de Castilla y León y a la dirección General de Patrimonio del Ministerio de Hacienda para que se presenten en el procedimiento civil, al tiempo que han instado a la Diputación y al Ayuntamiento de la capital a hacerlo en los plenos del mes de agosto. Conviene recordar que la Diócesis palentina ha iniciado una demanda contra la Fraternidad de la Orden Franciscana Seglar en la que ha requerido a Izquierda Unidad por llevar a cabo alegaciones en procesos anteriores para que la iglesia no pudiera inmatricular el inmueble.
Según apunta Diario Palentino la acción ejercida contra la Fraternidad de la Orden Franciscana Seglar se enmarca en el hecho de que, al parecer, la Fraternidad tiene una propiedad registrada oficialmente de unos 300 m2, que podría corresponder a la capilla que posee junto a dicha iglesia, registro que ya en 2015 supuestamente imposibilitó al obispado inscribir este templo a su nombre. Asimismo, la acción dirigida contra varios particulares y la coalición de izquierdas se circunscribe a que presentó alegaciones, supuestamente sin documentar a juicio del organismo religioso, al expediente de dominio presentado en el juzgado por la diócesis, cuyos intereses legales son ejercidos por el abogado palentino Trinidad Infante, para inmatricular dicha iglesia hace ahora poco más de dos años.
Cabe mencionar que hasta octubre de 2015 no se podían inscribir este tipo de inmuebles en el registro de la propiedad. Tras un cambio en la ley, la Diócesis «debe ahora demostrar que ese mueble era suyo» y no de los palentinos, asegura el coordinador Regional de IU. Una falacia, como todas las defendidas por la coalición radical comunista desde hace años -con ejemplos tan significativos como la Mezquita Catedral de Córdoba o la Catedral de Sevilla-, pese a hacer sistemáticamente el ridículo en los tribunales que jamás le han dado la razón.
Basta con repasar la historia, algo que Izquierda Unida parece ser incapaz de hacer, para constatar que la iglesia de San Francisco, templo de culto católico construido fundamentalmente en el XIII en estilo gótico y con añadidos posteriores renacentistas y barrocos, fue parte del desaparecido convento de San Francisco, fundado, según bula papal de Inocencio IV, por los años 1246-1247. Hacia 1265 los franciscanos conventuales tomaron posesión del edificio. En 1496 los llamados franciscanos claustrales relevaron a sus hermanos conventuales. Dos incendios en 1580 y 1659 destruyeron los archivos, que lo fueron de la ciudad, su biblioteca y gran parte de los edificios originales, que fueron reconstruidos en 1664. En 1620 se adosó a la iglesia la capilla de Nuestra Señora de la Soledad, donde venera esta advocación mariana y tiene su sede la Cofradía homónima.
Los únicos periodos históricos en los que el edificio no estuvo bajo la administración de la Iglesia fueron «curiosamente» aquellos en los que sufrió grave deterioro. Así, durante la Guerra de la Independencia Española sirvió de cuartel para las tropas francesas y sufrió importantes destrozos. Además, tras las leyes desamortizadoras de 1835-1836 y la exclaustración de los monjes, las dependencias sirvieron durante décadas para todo tipo de usos administrativos y militares, situación que agravó el deterioro del viejo conjunto conventual.
En 1878 la Compañía de Jesús, regresada a Palencia -donde había regentado un Seminario menor y su propia iglesia, la de Nuestra Señora de la Calle- luego de su expulsión en el siglo XVIII, recibió del obispado el permiso para administrar la iglesia, usufructo que adquirió condición perpetua en 1915. En el siglo XX el cuerpo principal del convento, asomado a la plazuela de la Sal, fue derribado para construir en él la Delegación Provincial de Hacienda. Otro grave destrozo del patrimonio histórico -una pérdida irreparable-, que hay que agradecer a los poderes públicos. Algo que a Izquierda Unida no le importa lo más mínimo.
Esta desaparición redujo las dependencias supervivientes a la iglesia y un claustro de dos pisos de arquerías, barroco del siglo XVII, con columnas de orden jónico, cuya restauración concluyó en 2016. Los jesuitas abandonaron Palencia el 16 de junio de 2018, quedando la iglesia de san Francisco administrada por la diócesis palentina a partir de ese momento. La iglesia de san Francisco es también sede de la Cofradía Penitencial de Nuestro Padre Jesús Crucificado y Nuestra Madre Dolorosa, fundada en 1949.
Como resulta fácilmente constatable, al igual que ocurre con la Mezquita Catedral de Córdoba y la Catedral de Sevilla, mencionadas con anterioridad, la Iglesia fue desde su construcción propietaria y valedora del edificio. Una propiedad de la que sólo fue despojada en tiempos de ruina y desolación que provocaron graves destrozos en un edificio histórico lo que demuestra que solo la propiedad de la Iglesia garantiza su integridad, como han demostrado los siglos.





