Jesús de la Amargura regresará a la Catedral de Granada 38 años después para protagonizar la exposición ‘Kerygma, el arte de evangelizar’

La imagen atribuida a José de Mora volverá al primer templo de la ciudad tras la marcha de la Hermandad del Santo Vía Crucis a San Juan de los Reyes en 1988

Jesús de la Amargura volverá a ocupar un lugar destacado en la Catedral de Granada casi cuatro décadas después de su última presencia en la Seo granadina. La imagen, fechada en el siglo XVIII y atribuida al escultor José de Mora, regresará al principal templo cristiano de la ciudad con motivo de la exposición ‘Kerygma, el arte de evangelizar’, una muestra impulsada con ocasión del primer centenario fundacional de la Federación de Hermandades y Cofradías de Granada.

Este acontecimiento adquiere una especial dimensión histórica para la Hermandad del Santo Vía Crucis, ya que supone el retorno de su titular cristífero a la Catedral 38 años después de que la corporación abandonara este enclave en 1988 para establecerse de manera definitiva en la iglesia de San Juan de los Reyes. La permanencia de la imagen en la muestra se prolongará durante cinco meses y medio, periodo durante el cual volverá a formar parte de la vida cultural y religiosa del primer templo granadino.

Un traslado extraordinario desde San Juan de los Reyes

La salida hacia la Catedral tendrá lugar el próximo 14 de junio, jornada en la que la imagen partirá a las 6:45 horas desde la capilla de salida situada junto a la Casa de Hermandad, anexa al templo de San Juan de los Reyes.

Para esta ocasión tan señalada, el Señor lucirá la histórica túnica bordada en oro sobre terciopelo burdeos confeccionada por las Madres Adoratrices en 1945, una de las piezas más representativas de su ajuar procesional. A ello se suma el estreno de un nuevo juego de cuello y puñetas, realizado en encaje de punto de aguja del siglo XIX, donado por un grupo de hermanos y que acompañará a la imagen tanto durante el traslado como a lo largo de su estancia en la exposición.

Un paso adaptado para una cita histórica

El montaje procesional presenta igualmente diversas particularidades derivadas de los trabajos de restauración que continúan desarrollándose sobre el paso de la imagen. La parte trasera volverá a contar con la pareja de candelabros de guardabrisas realizados por Nicolás Prados López, pertenecientes a la Hermandad de la Expiración de Jaén, que los ha cedido nuevamente para esta ocasión.

Esta solución responde a que el taller de dorado y restauración de Abel Velarde continúa trabajando en las últimas fases de recuperación de la pareja de guardabrisas delantera. Como consecuencia de ello, los candelabros que habitualmente ocupan la zona posterior del paso serán colocados nuevamente en la parte delantera, tal y como ya ocurrió durante la pasada Semana Santa.

Un exorno floral inspirado en los orígenes de la corporación

Especial relevancia adquiere también el diseño floral preparado para este traslado extraordinario. La composición toma como referencia el entorno natural del Cerro del Aceituno, enclave estrechamente ligado a los orígenes históricos de la Hermandad del Santo Vía Crucis.

Hasta la desaparecida tradición de acudir a la Ermita de San Miguel se vinculaba el rezo del Santo Vía Crucis, recorriendo senderos y veredas que continúan formando parte de la memoria colectiva de la corporación. Esa evocación paisajística se traslada ahora al exorno mediante una propuesta de marcado carácter silvestre y simbólico.

La ornamentación está compuesta por una base de esparraguera, panicum fountain, romero y ruscus, enriquecida con elementos secos como adormideras, arañuelas, banksia hookerana, banksia menziesii, cardos, espigas y proteas repens. A ello se añaden amapolas, brunias y rosas preservadas en tonos burdeos, configurando un conjunto que rememora los paisajes asociados a la historia de la hermandad.

La propuesta recupera además una estética ya utilizada en otros acontecimientos extraordinarios de especial relevancia para la corporación, entre ellos la Passio Granatensis y los actos desarrollados con motivo del Centenario Fundacional de 2017.

Un singular reencuentro bajo las bóvedas de la Catedral

La participación de Jesús de la Amargura en la exposición traerá consigo una circunstancia excepcional para la historia de la hermandad. Durante la celebración de Kerygma coincidirán en la Catedral hasta cinco imágenes que, en distintos momentos del último siglo, llegaron a procesionar con la corporación bajo la advocación de Jesús de la Amargura.

Entre ellas figura el Nazareno de la Basílica de Nuestra Señora de las Angustias, atribuido a Pablo de Rojas y fechado entre 1582 y 1586, que participó en las estaciones de penitencia de la hermandad entre 1940 y 1943 y que actualmente forma parte de la primera sala de la exposición.

También estarán presentes el Nazareno del Convento de San Antón, datado en la primera mitad del siglo XVIII y utilizado por la corporación en 1944; Jesús de la Bondad, obra del taller de Pedro de Mena realizada hacia 1650-1660 y que procesionó con la hermandad en 1948; y Jesús Nazareno de las Penas, atribuido a Felipe González en 1789, actual titular de la Hermandad del Santísimo Cristo de San Agustín y que formó parte de la estación de penitencia del Santo Vía Crucis en 1953.

El precedente de la exposición ‘Iesus Nazarenus’

La última ocasión en la que se produjo una experiencia similar fue la exposición ‘Iesus Nazarenus’, organizada con motivo del primer centenario fundacional de la Hermandad del Santo Vía Crucis.

Aquella muestra se celebró en la iglesia de San Juan de los Reyes entre el 27 de mayo y el 11 de junio de 2017 y reunió diversas imágenes vinculadas históricamente a la corporación. En aquella ocasión no pudo participar, por motivos de conservación, una de las tallas que sí estará representada ahora en Kerygma, mientras que sí formó parte de la exposición el Nazareno de Roldán de la Plata, custodiado en el Real Monasterio de las Comendadoras de Santiago.

Con este nuevo regreso a la Catedral, Jesús de la Amargura protagonizará uno de los acontecimientos patrimoniales y devocionales más destacados del año para la Hermandad del Santo Vía Crucis, recuperando temporalmente un escenario que formó parte de su historia durante décadas y propiciando, además, un singular encuentro entre las distintas imágenes que, a lo largo del tiempo, encarnaron la advocación del Señor para la corporación granadina.