El capataz y costalero Jesús López Mata ha pronunciado en la noche de este sábado, en la parroquia de la Trinidad, un intenso pregón del costalero dotado de originalidad, compromiso y enseñanza, elementos esenciales que no suelen proliferar en los tiempos que corren en este tipo de acontecimientos, en los que se multiplican pregones insípidos, carentes de sustancia, sin mayor aliciente para el gran público que ser capaces de detectar en qué se asemeja lo que está escuchando con otro pregón pronunciado con anterioridad.
No ha sido el caso de Jesús López Mata, que ha regalado al respetable un excelente pregón titulado «Paralelismos» en el que el capataz, a través de un singular hilo conductor, ha realizado una analogía entre la vida, el Camino de Santiago, que el protagonista de la noche ha recorrido en tres ocasiones «donde un cruce de caminos puede cambiarte la vida», y el oficio de costalero, a través de una metafórica igualá en la que cada trabajadera ha sido identificada con una condición que López Mata estima esencial en el desarrollo de un oficio al que considera un modo de vida. «12 palos como los 12 hombres que tuvo Él aquellos días a su lado, porque 12 son los principios que tengo en la vida y 12 son las advocaciones que hay en mi vida y con mi añejo costal he tenido la oportunidad de rezar junto a Dios y su Santa Madre y porque 12 son los momentos que en el Camino de Santiago han hecho mella en mi corazón» ha dicho López, concitando el interés del respetable, que no le ha abandonado en ningún momento.
Pero antes y después, el pregonero ha estado acompañado de la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora de la Saludo, la misma que le acompaña cada Martes Santo tras el paso de Misterio que manda bajo la Luna de Nisan y que ha vuelto a dejar testimonio de por qué la banda del Naranjo es una de las mejores de su género. Un magnifico repertorio que ha incluido piezas como «Macarena», «Calle de la Amargura», «Amaneceres» y «Salus Christi», al comienzo de la cita para concluir el acontecimiento con «Ave María» y «Sagrado Vía Crucis».
Ya metido en faena, y tras poner de manifiesto su pretensión de expresar lo que siente desde el corazón, y rememorar la primera chicotá bajo el Cristo de la Misericordia, donde al mando de Ángel María Varo, comenzó a vivir este sueño en el que desde entonces sueña, el capataz ha puesto sobre la mesa esos 12 principios esenciales en su modo de entender esta manera de vivir y una forma de sentir. la ilusión y la capacidad de aprender el oficio, el sacrificio -aprendido en aquella época en la que había más trabajo que costaleros-, la fe, el compañerismo, la honestidad, el significado de la palabra hermandad, el respeto, la amistad, la disciplina, la humildad, la gratitud y la capacidad de sentir. Elementos innegociables para este pregonero que por momentos ha destilado un verbo de altos quilates, no exento de considerables dosis de crítica cuando la ocasión así lo ha merecido, al referirse al egoísmo y al afán de protagonismo que en ocasiones prolifera bajo las trabajaderas, al mencionar a aquellos que llegan creyendo que todo lo saben, o cuando ha enfatizado que hay quienes te enseñan lo que hay que hacer y otros que te enseñan lo que no hay que hacer.
En la última fase de su magnífico pregón, López Mata, que ha subrayado que «por encima de todo soy y seré costalero de Dios y su Madre, ha querido hacer un sentido homenaje a su familias y amigos y a todos los que han estado a su lado en las chicotás más duras. dejando sobre la mes el regusto de las cosas bien, y la sabiduría de quien tiene las ideas meridianamente claras, ejerce con el ejemplo y no con las palabras y tiene la grandeza de pedir les a quienes deben escuchar que sean conscientes de la responsabilidad que tienen para forjar no solamente costaleros sino hombres de fe. Una responsabilidad que ha requerido a capataces y también a directores espirituales en el convencimiento de que forma parte de su labor y responsabilidad frente a unas cuadrillas que son una fuente inagotable de gente de buena fe. «Hoy en día veo cuadrillas macizas pero huecas de fe» ha dicho Jesús López.
Jesús ha tenido momentos para recordar que los verdaderos compañeros son los que están en los instantes difíciles; ese compañero que te ayuda con su mano en la cintura o cuando rectifica y te alivia. Porque ser compañero es dar sin esperar nada a cambio. Cuando el compañerismo falla aflora el egocentrismo, ha subrayado el pregonero. También para la honestidad, palabra de la que ha dicho que hay que saber cuando retirarse a tiempo y cuando recoger el costal e irte sin hacer ruido. Y es que en ocasiones el egoísmo no permite ser honesto bajo las trabajaderas, ha afirmado el capataz en una parte de su pregón.
También ha tenido tiempo para recordar la hermandad que surgió hace años entre las cuadrillas de la Agonía y el Nazareno, hermanamiento que fue incomprensiblemente criticado desde determinados sectores de la Córdoba Cofrade y del que López se siente extremadamente orgulloso. Un hermanamiento que volverá a recuperarse de algún modo este año, por la presencia de Javier Rodríguez Villalobos como capataz de Jesús Nazareno. Palabras de crítica que ha enfatizado al denunciar la copia por la copia perdiendo la propia esencia y mimetizándose en lo que no es precisamente el mejor de los ejemplos.
Jesús López Mata ha concluido su pregón diciéndole a sus hijos que aprendan a ser costaleros, a sentir y caminar juntos y agradeciendo a sus padres haberle enseñado a ser lo que es. y recordando su llegada a la Agonía y aquella primera vez en que el sueño de aquella cofradía se materializó en la llegada a Carrera Oficial. Un sueño que ya por aquél entonces tenía por culmen perfecto la presencia de la Virgen de la Salud que se convertirá en realidad en apenas unas semanas. Un emocionante final de una chicotá perfecta que ha llegado a su fin dirigiéndose a los costaleros, a todos los costaleros para que sean conscientes de que sentir y soñar han de ser los elementos esenciales de su caminar.





