El hermano mayor de la Hermandad de la Macarena, José Antonio Fernández Cabrero, ha valorado muy positivamente la concesión de la Rosa de Oro por parte del Papa Francisco a la Virgen de la Esperanza. En un comunicado difundido a los medios, el máximo responsable de la Corporación hispalense ha indicado que «hoy es un día de gran emoción para la Hermandad de la Macarena y de una tremenda satisfacción».
Fernández Cabrero ha añadido que «a la vez es un día de agradecimiento a Dios y a la Virgen de la Esperanza porque sin su mediación esto no hubiera sido posible». El hermano mayor explicado que «hace ya 7 años que iniciamos este proceso convencidos de que la Basílica como santuario mariano merecía este reconocimiento, pero no solamente por ser santuario mariano ni por la historia de la hermandad ni por cuántos hermanos macarenos han trabajado tanto en la misma y entregados a los demás y al culto a la virgen por supuesto también al Señor sino que esto es un poco el reconocimiento a todo esto y a la obra social de la Hermandad de la Macarena».
Fernández Cabrero ha incidido en que «cuando argumentamos ante su Santidad el Papa Francisco el por qué está petición que ya lo iniciamos en este mandato hace ya 7 años como anteriormente he dicho, sostuvimos que además del culto a la Virgen y al Señor nuestra vocación era una vocación de los pobres, de las necesidades de los más terminales, excluidos y necesitados, que fue cómo se fundó la hermandad, para asistir al Hospital de las Cinco Llagas».
«No podemos olvidar el trabajo inmenso de nuestro Señor Arzobispo, la implicación personal del mismo para atender la petición de la Hermandad de la Macarena, por su mediación, que él interviniera personalmente y lo ha hecho lo ha hecho, directamente y personalmente, en una entrevista personal con Su Santidad», ha subrayado.
«Por lo tanto -ha proseguido-, el inmenso agradecimiento a Don José Ángel Saiz Meneses, nuestro querido Arzobispo y nuestro hermano, es una catapulta que da fuerza a la hermandad para proyectarse en un mayor esfuerzo, en un mayor compromiso, en una mayor responsabilidad con los problemas de la sociedad actual y, desde luego, es un orgullo para todos los macarenos, para todos los que nos han precedido y nos han enseñado estos buenos caminos por los que transitamos».
«Los destinos de una hermandad si no son fraternos, caritativas y sociales no son destinos buenos», ha destacado, antes de concluir deseando «que la Virgen de la Esperanza, a todos a todos sin excepción, nos ayude a trabajar en estos fines más humanistas, más espirituales, más fraternos, que hace falta mucha la fraternidad en las hermandades y, sobre todo, como buenos macarenos, más Esperanza, ante las adversidades» y agradecer «a todos los hermanos macarenos, los que son hermanos, los que son devotos y los que se acercan por la basílica cada día», porque sin ellos «sin todos ellos, esto no hubiera sido posible».





