José Antonio Maldonado anticipa un inicio prometedor con cautela a medio plazo para la Semana Santa de Sevilla 2026

La antesala de la Semana Santa hispalense se adentra en sus días decisivos, en ese tiempo de expectación contenida en el que las rutinas cofrades comienzan a repetirse con una cadencia casi ritual. Entre ellas, destacan dos prácticas profundamente arraigadas: la búsqueda del tradicional programa de mano, convertido en brújula imprescindible para orientarse entre cortejos y horarios, y la consulta constante de las previsiones meteorológicas, una cuestión que, año tras año, condiciona de manera determinante el desarrollo de la semana mayor.

En este contexto de vísperas de las vísperas, el calendario avanza hacia el inminente Domingo de Pasión, que este año se celebra el 22 de marzo, jornada en la que el Teatro Maestranza acogerá el pregón, acto que simboliza el arranque emocional de todo cuanto está por venir. Las hermandades, tanto de vísperas como de penitencia, intensifican su actividad mientras la ciudad se prepara para una celebración cuya espera se encuentra ya prácticamente agotada, en un clima de creciente efervescencia cofrade.

Un escenario estable para las jornadas iniciales

Las primeras estimaciones meteorológicas invitan a un moderado optimismo. Así lo sostiene el meteorólogo José Antonio Maldonado, quien apunta a un comienzo marcado por la estabilidad atmosférica. En concreto, de cara al Viernes de Dolores y al Sábado de Pasión —fechas que tradicionalmente sirven como antesala para calibrar el comportamiento del tiempo durante el resto de la semana—, las previsiones apuntan a un escenario favorable.

Según detalla, si las condiciones no sufren alteraciones significativas, se podrá disfrutar de las primeras procesiones en las calles de Sevilla bajo un tiempo estable, con temperaturas agradables y condiciones idóneas para el desarrollo de los desfiles procesionales. Este planteamiento refuerza la idea de un arranque esperanzador para la Semana Santa de 2026.

Incertidumbre en el horizonte meteorológico

No obstante, el propio Maldonado introduce un elemento de prudencia analítica al abordar el pronóstico a medio plazo. En relación con el periodo comprendido entre el 29 de marzo y el 5 de abril, reconoce que resulta «prácticamente imposible» establecer una previsión cerrada con garantías, debido a la inestabilidad atmosférica que se observa en la actualidad.

El experto subraya la presencia de diversos factores que dificultan una lectura precisa, entre ellos los temporales marítimos y, especialmente, la borrasca que afecta en estos momentos al archipiélago canario. Aunque su desplazamiento hacia la península no constituye el escenario más probable, tampoco puede descartarse por completo, lo que introduce un margen de incertidumbre que obliga a mantener la cautela.

Entre la esperanza de una semana plena y la vigilancia constante

A pesar de este contexto cambiante, las tendencias actuales permiten vislumbrar un inicio de Semana Santa en el que no se prevén alteraciones significativas en los primeros días. Maldonado insiste en que la estabilidad podría mantenerse al menos en el arranque, si bien evita concretar hasta qué momento podría prolongarse esta situación, lo que refuerza la necesidad de un seguimiento continuo.

Más allá del Martes o Miércoles Santo, el análisis entra en un terreno mucho más incierto, donde cualquier predicción adquiere un carácter provisional. El meteorólogo recalca la necesidad de esperar a fechas más próximas para ofrecer una visión más completa, consciente de que las condiciones actuales pueden evolucionar de forma imprevisible y cambiante.

En este escenario, no se descarta la posibilidad de una Semana Santa plena, con todas las hermandades en la calle, aunque dicha expectativa queda supeditada a la evolución de los sistemas atmosféricos en los próximos días. La situación, marcada por una notable variabilidad —con episodios recientes como el fuerte temporal en Cantabria o la citada borrasca en Canarias—, obliga a mantener una vigilancia constante.

El pregón, bajo la mirada del cielo

En cuanto al inmediato Domingo de Pasión, jornada del pregón en Sevilla, las previsiones apuntan, por el momento, a condiciones favorables. No obstante, Maldonado advierte que incluso en este caso conviene permanecer atentos a posibles cambios derivados de la evolución de la borrasca atlántica, cuyo comportamiento será determinante en los próximos días.

Así, Sevilla se adentra en su semana más esperada con un horizonte meteorológico que combina ilusión y cautela, en una cuenta atrás donde cada actualización del tiempo se convierte en un elemento clave para el devenir de la celebración y para el normal desarrollo de una de las citas más emblemáticas del calendario cofrade.