La Hermandad de las Misericordia ha acordado renovar su confianza en José Manuel Maqueda Estepa y a Enrique Garrido Montero como capataces de los dos pasos de la cofradía, el del Santísimo Cristo de la Misericordia y el de Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo. Una decisión que da buena muestra del buen hacer de ambos y de que el trabajo buen hecho tiene el reconocimiento explícito como recompensa.
Con la renovación en sus cargos de ambos capataces, la hermandad sale al paso de los rumores que aseguraban que Maqueda había puesto de manifiesto su intención de dejar un cargo de capataz del Cristo que lleva ostentando la friolera de un cuarto de siglo, en la creencia de que era el momento adecuado para poner punto y final a una exitosa etapa que se prolonga durante dos décadas y media. Una decisión que, afortunadamente, ha terminado reconsiderando.
Cabe recordar que Maqueda fue elegido hermano mayor de la Hermandad de la Misericordia el pasado mes de julio, tras haber ocupado el cargo de manera interina a causa del fallecimiento repentino de su predecesor, José Carlos Larios. Maqueda obtuvo el refrendo de la asamblea de hermanos de la corporación del Miércoles Santo por 53 votos a favor, ninguno en contra y ninguno en blanco, en el Cabildo General Extraordinario de elecciones que tuvo lugar el pasado 6 de julio en la Basílica de San Pedro.
Por su parte, Enrique Garrido, uno de los capataces más consolidados del actual panorama del costal en la ciudad de Córdoba, además de ejercer su labor en la cofradía de la Misericordia, es actualmente capataz del Cristo de la Conversión, la Hermandad Universitaria, la Reina de los Mártires y la Soledad de Santiago.





