Resultaría absurdo pretender descubrir al público cofrade a estas alturas la figura de Juan Berrocal, uno de los capataces más importantes de las últimas décadas en la ciudad de San Rafael. A su dilatada y contrastada experiencia al frente del martillo de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, donde creó un estilo que muchos se han afanado por imitar, se une haber sido responsable de muchos otros llamadores, como el del Buen Suceso o la Virgen de la Palma, con lo que su experta opinión todo lo referente al mundo del costal resulta siempre de un interés particularmente relevante.
Ahora es la Hermandad del Resucitado, la que cierra nuestra Semana Santa, la que tiene la inmensa fortuna de contar con su sabiduría ya que ejerce en la corporación de Santa Marina como capataz general de la cofradía. Sin embargo, su nombre, añorado y recordado por muchos cada vez que suena el llamador en el corazón de Capuchinos, se encuentra íntimamente ligado a la historia de la Hermandad de la Paz y Esperanza. De ahí que hayamos elegido su figura para ser el personaje del Miércoles Santo. Estas son sus reflexiones. No pierdan detalle.
«Me siento querido y respetado, excepto por algunos que quieren reescribir la historia»
– Usted ha marcado época en las cofradías cordobesas, creó una cuadrilla única, irrepetible, construyéndola de la nada ¿Cree que se valora suficientemente lo que hizo? ¿Hay memoria en el mundo de las cofradías?
Mi mayor orgullo es el que mi nombre estará siempre unido a mi devoción, de forma general me siento querido y respetado, excepto por algunos que quieren reescribir la historia, a pesar de que la verdad triunfa siempre.
– ¿Cómo recuerda los preparativos de la estación de penitencia del Miércoles Santo?
La convivencia, desde décadas, éramos como una gran familia, con la única finalidad de darles cultos a nuestros Titulares. Todas nuestras diferencias se solventaban con el dialogo, y nunca fue necesario llegar a imponer nada, como ocurrió en mi última época. Sobre todo recuerdo con agrado la misa de preparación de la estación de penitencia, aquella en que me dieron el nombramiento de capataz de honor de la cofradía de la Paz, este reconocimiento me llegó y recibí en forma de aplauso de unos asistentes puestos de pié durante varios minutos.
«Los corazones limpios se fueron vendiendo, poco a poco, a cambio de cargos o por presuntos trabajos futuribles»
– ¿Qué es lo que más añora del Miércoles Santo?
Añoro a las personas que eran vigilantes del estilo puro de la cofradía, añoro la libertad de expresión, condenada y las bocas obligatoriamente cerradas a golpe de burofax y de expedientes disciplinarios. Los corazones limpios se fueron vendiendo, poco a poco, a cambio de cargos o por presuntos trabajos futuribles.
«Fue la misma fama la que cavó mi tumba, los celos son malos consejeros, y los que los padecen no soportan la sombra de nadie»
– ¿Dónde está el secreto para que un misterio de ande como debe?
El secreto es simple, está en el estilo que te marca la cofradía apoyado además en el propio estilo estético del paso, a lo que se añade la cantidad y en mucha mayor medida la calidad de la cuadrilla de costaleros; también como no, la naturaleza propia del capataz.
– ¿Se arrepiente de algo?
Sin ninguna presunción, fue la misma fama la que cavó mi tumba, los celos son malos consejeros, y los que los padecen no soportan la sombra de nadie.
Me hubiese gustado despedirme como Dios manda de la cuadrilla, pero fundamentándose en mi renuncia no me dejaron hacerlo de la forma adecuada, me sentí como el padre que marcha por trabajo para no volver; a partir de ahí el acoso y intento de derribo fueron constantes, usando incluso falsos testimonios.
Yo que creía en aquel proyecto, compruebo ahora como la historia me da la razón, creía en aquel proyecto pero no a costa de la perdida de tantas personas valiosas.
«Me hubiese gustado despedirme como Dios manda de la cuadrilla»
– ¿Siente que hay cosas que se podrían haber hecho de mejor modo?
Claro que si, las hermandades son asociaciones públicas para poder practicar nuestro catolicismo, luego en ellas todos los hermanos han de tener cabida y están obligados a una convivencia, y evitar que los que están en el poder desechen muchos de los conocimientos, del esfuerzo y trabajo, no por la calidad de estos, sino por algunas discrepancias.
– ¿Cómo vive ahora el Miércoles Santo?
Con el calvario que ya pasé, ahora con el perdón que nos tiene que unir, y pidiéndole a Dios su misericordia. La pasión en nuestras vivencias, donde necesariamente la piedad ha de imperar, pero, sobre todo con la humildad signo de nuestra vida cofrade y deseando como yo deseo con toda mi alma, la paz.
«Me gustaría llevar a Nuestra Señora de la Fuensanta, aunque me da la sensación de no estar aún a la altura, ya que han pasado por ese llamador capataces de mi época y algunos posteriores»
– En Santa Marina está haciendo un trabajo excelente. ¿Se plantea volver a coger otros martillos o tiene suficiente?
Tengo un equipo encabezado por mi hijo Juan Luís que me ha demostrado su capacidad de seguir trabajando desde los martillos, yo nunca me lo he planteado ni me planteo, estoy bien donde estoy. Bien es verdad que hay cosas que me gustaría hacer antes de mi retirada, por ejemplo llevar a Nuestra Señora de la Fuensanta, aunque me da la sensación de no estar aún a la altura, ya que han pasado por ese llamador capataces de mi época y algunos posteriores.
«Ser capataz es un trabajo pasional y vocacional que te satisface, o que te hunde»
– ¿Ser capataz es un privilegio?
El verdadero privilegio mío es ser cofrade antes que capataz, respeto mucho las opiniones, creo que es un trabajo pasional y vocacional que te satisface, o que te hunde.
– ¿Cuál es el paso más difícil que le ha tocado mandar? ¿Por qué?
Fue un reto igual que Humildad que se consumó con el tiempo. Me refiero al Palio de Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos Coronada, ya que por las circunstancias que se dieron tras la intervención de la cuadrilla de Cádiz, los componentes de mi queridísima junta de gobierno de aquel tiempo, mi equipo, y como no a los costaleros sacamos todos a una, como un único hombre, su bendito paso de palio, paso de palio lleno de belleza en su andar. Esa misma tarde-noche me sentí en la misma gloria junto a la Madre de Dios.
«Cada uno ha de tener su estilo perfectamente acotado, no copiando lo del vecino»
– ¿Qué opina de las críticas de determinados sectores a la Semana Santa en general y al trazado de la Carrera Oficial en particular?
Dígame usted algo que no se critique. Ya que ha costado tanto dar el paso démosle tiempo. Todos somos conscientes de las dificultades que existen y otros obstáculos físicos que ponen arbitrariamente como pasó el Lunes Santo en la Vuelta de Torrijos, de los errores solo se debe de aprender, de esta forma todo es superable.
– ¿Cree que se asentará la Carrera Oficial definitivamente o piensa que estas críticas terminarán teniendo algún efecto?
Es difícil predecirlo, todo dependerá de cosas como el aumento o disminución del número de nazarenos, de los costaleros, etc. Hay que tener en cuenta que hay un número mayor de cofradías con un recorrido extenso, también otras han de dar una “vueltecita” buscando permanecer un rato más en la calle, y ser vistas por Córdoba, en este aspecto creo que está más desequilibrado que antes.
En lo referente a los externos a las cofradías, habrá expertos que determinen la conveniencia de seguir utilizando esta parte de nuestra ciudad.
– ¿Qué desea de esta Semana Santa?
Mi deseo es que las cofradías evolucionen, progresen y prosperen pero sin necesidad de reinventarse, cada uno ha de tener su estilo perfectamente acotado, no copiando lo del vecino, solo porque me gusta, sin tener en cuenta si es o no mi estilo. La variedad de cada uno a lo suyo, es lo que terminará haciendo grande a nuestra Semana Mayor.
Esto no sucede cuando los que dirigen solo vienen a servirse de las cofradías, no a servirlas, clara falta de cultura cofrade.
«Un hermano mayor, respaldado por la junta de gobierno, determinó que los puestos que consideró de privilegio en la estación de penitencia serían asignados a golpe de dedo, saltándose para ello entre otras cosas la antigüedad»
– ¿Cree que, por parte de las hermandades y la Agrupación, existe suficiente autocrítica para asumir y solucionar los errores con el objetivo de mejorar en el futuro?
Personalmente conozco algunos de los miembros de nuestra Agrupación, y estoy totalmente convencido de que en un futuro no muy lejano, sabrán reconocer tanto lo bueno como lo regular.
– ¿Qué visión tiene de la realidad devocional de la Córdoba Cofrade? ¿Demasiadas ausencias en los cultos? ¿Se vive la Semana Santa con la religiosidad adecuada o tal vez detecta demasiada algarabía?
Te voy a contestar con una decisión de un hermano mayor, que respaldado por aquella junta de gobierno determinó que los puestos que consideró de privilegio en la estación de penitencia serían asignados a golpe de dedo, saltándose para ello entre otras cosas la antigüedad, y que determinó les serían entregados a los que más trabajasen en la cofradía, incluyendo sobre todo la Cruz de Mayo. He presenciado como hasta estos últimos cultos y a pesar de haber sido defenestrados de esta manera, sin causa alguna, siguen fieles a sus titulares y no abandonan su lugar como hermanos, es lo que creo no es un claro ejemplo del fomento de las obligaciones cofrades, por parte de la junta de gobierno, que demuestran unas valoraciones fuera de lugar.
– ¿Con qué ilusión afronta esta Semana Santa?
Que las cofradías sean una explosión de fe popular, dando ejemplo de nuestro cristianismo, que nos hagan sentirnos más unidos a nuestros titulares, a la Iglesia, a nuestros sacerdotes, que tanto están trabajando en cada una de nuestras cofradías. En general a nuestros hermanos, bajo la penitencia, cubierta por un antifaz, o de un costal, de un traje; o de un martillo. Afianzando, vuelvo a repetir, nuestra fe y particularmente con el Resucitado, que sus costaleros y hermanos lo demuestren con su compromiso, siempre para mayor gloría de Nuestro Señor y de su Bendita Madre.





