Córdoba, Costal, Portada

Juan Berrocal formará parte del equipo de capataces de la Paz y Esperanza con motivo de su coronación pontificia

La Junta de Gobierno y el actual equipo de capataces de la cuadrilla de Hermanos Costaleros, han acordado que Juan Berrocal Peligros forme parte del equipo de capataces con motivo de la coronación de María Santísima de la Paz y Esperanza, «como muestra de reconocimiento por todos los años dedicados a nuestros Sagrados Titulares y su condición de Capataz de Honor de nuestra corporación», según se explica en el comunicado emitido al efecto por la corporación.

Hablar de Juan Berrocal es hacerlo de una de las figuras esenciales del mundo del costal contemporáneo en la ciudad de San Rafael, de uno de los capataces más importantes de la historia de las cofradías cordobesas, con una dilatada y contrastada experiencia al frente del martillo del paso de misterio de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, donde creó un estilo que muchos se han afanado por imitar.

Una figura insustituible, fundamental para comprender el universo de la trabajadera en Córdoba y un capataz irrepetible. Su legado comenzó a fraguarse en 1980 al frente del palio de María Santísima de la Caridad, la dolorosa de la Hermandad del Buen Suceso, y a partir de 1984 al frente de la cuadrilla de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, su gran creación. Dirigiendo a los hombres que tienen el privilegio de llevar sobre sus hombros al Humilde Rey de Capuchinos, estuvo Juan Berrocal hasta el año 2006 dejando tras de sí una huella imborrable y un estilo inconfundible e imperecedero que perdurará para siempre en los anales de la Semana Santa de Córdoba, en el alma de la Cofradía de La Paz y Esperanza y en el corazón y el orgullo de todos aquellos que han tenido la fortuna de servir bajo su mando.

A lo largo de todo este periplo, Berrocal mandó a las cuadrillas de la Hermandad del Buen Suceso, de la Virgen de la Palma, de Nuestra Señora del Rosario Coronada, de la Virgen del Socorro y del Señor de la Caridad. Desde 2010 asumió la responsabilidad de diseñar un proyecto sólido en la Hermandad del Resucitado, ejerciendo como capataz general de la cofradía y poniendo los mimbres precisos para erigir los cimientos sobre los que construir el futuro. Su elección permite hacer justicia con un capataz fundamental, y pone la quinta aún impecable historial al que la salida de la Virgen de la Fuensanta pone su broche de oro.