El investigador sevillano analiza en Cope Córdoba los indicios forenses presentes en la Sábana Santa de Turín mientras la Mezquita-Catedral acoge una exposición basada en veinticinco años de estudios científicos sobre el lienzo
El misterio que rodea a la Sábana Santa de Turín vuelve a situarse en el centro del debate histórico y científico gracias a las reflexiones del escultor, imaginero y catedrático sevillano Juan Manuel Miñarro, considerado uno de los mayores especialistas españoles en el estudio de la Síndone. En una reciente entrevista concedida a Cope Córdoba, el investigador ha profundizado en diversos aspectos forenses relacionados con el célebre lienzo, defendiendo que las evidencias observables en la tela plantean serias dificultades a las hipótesis tradicionales sobre una posible sustracción del cadáver.
Las declaraciones cobran una especial relevancia en un momento de notable interés cultural para la ciudad de Córdoba, donde la Mezquita-Catedral alberga una exposición concebida para acercar al público los resultados de veinticinco años de investigación científica y creación artística en torno a la reliquia. La muestra ofrece un recorrido por los principales interrogantes históricos asociados a la Síndone y presenta además una reconstrucción tridimensional que permite contemplar el aspecto que habría tenido el hombre envuelto en el lienzo.
Las manchas de sangre, clave de la argumentación forense
Uno de los aspectos que más peso adquiere en el análisis de Miñarro es el estado de conservación de las huellas biológicas presentes en la tela. Según ha explicado durante la entrevista radiofónica, las manchas de sangre visibles en la Síndone permanecen íntegras y conservan a su alrededor los correspondientes halos de albúmina, un detalle que considera fundamental para comprender lo ocurrido.
El especialista ha recurrido a un ejemplo cotidiano para ilustrar su razonamiento. Cuando una persona herida retira un vendaje o un apósito después de varias horas, una parte de la costra suele permanecer adherida al cuerpo mientras otra queda desgarrada sobre el tejido. Sin embargo, en el caso de la Sábana Santa, los rastros biológicos no presentan señales compatibles con un desprendimiento de carácter mecánico.
A partir de esta observación, el investigador formula una de las preguntas centrales de su estudio. «Si no ha sido desprendido mecánicamente, ¿entonces qué ha pasado? Que el cuerpo se ha salido de aquí», ha señalado, poniendo el foco en la ausencia de alteraciones físicas que deberían haberse producido si el cuerpo hubiera sido retirado de manera convencional.
La imposibilidad física de extraer un cadáver sin alterar los lienzos
La interpretación defendida por Miñarro parte también del análisis de las condiciones en las que, según los relatos históricos y religiosos, fue depositado el cuerpo en el sepulcro. A su juicio, resulta extremadamente difícil explicar cómo un cadáver podría haber sido extraído de un conjunto funerario fuertemente cerrado y sujeto mediante vendas, sin dejar rastros evidentes de manipulación ni alterar las marcas conservadas en los tejidos.
Para el experto, esta aparente contradicción es precisamente la que conecta los estudios científicos contemporáneos con las descripciones recogidas en las fuentes evangélicas acerca del descubrimiento de la tumba vacía. Desde esta perspectiva, la observación de los lienzos adquiere una importancia determinante para interpretar lo sucedido.
El Evangelio de Lucas como referencia para comprender la escena
Durante la entrevista en Cope Córdoba, el investigador ha explicado que suele recurrir al texto del Evangelio de Lucas para ilustrar la lógica humana de aquel episodio. En concreto, se ha detenido en la reacción atribuida a Pedro cuando accedió al sepulcro.
Según el relato citado por Miñarro, el apóstol contempló los lienzos vacíos y caídos y, tras observar la escena, «se fue maravillado de lo que había visto». Ese detalle constituye para el estudioso uno de los elementos más reveladores de todo el episodio.
El asombro de Pedro frente a la lógica humana
El experto contrapone esa reacción a lo que, según sostiene, sería la respuesta natural de cualquier persona en una situación semejante. Desde una óptica estrictamente humana, argumenta que quien deposita el cuerpo de un familiar en un cementerio y regresa al día siguiente para comprobar que ha desaparecido no experimenta admiración ni maravilla, sino preocupación inmediata, alarma y voluntad de denunciar los hechos.
Precisamente por ello, Miñarro considera que el comportamiento descrito en el texto evangélico resulta especialmente significativo. A su juicio, el asombro de Pedro se explica porque aquello que encontró en el interior del sepulcro no apuntaba a un robo ni a una profanación ordinaria.
Lienzos “desinflados” y ausencia de señales de saqueo
La explicación propuesta por el investigador se centra en el estado en que habrían aparecido los tejidos funerarios. Según ha detallado, los lienzos no mostraban signos de haber sido revueltos o manipulados durante un saqueo, sino que permanecían conservando la misma disposición y las mismas ataduras que presentaban anteriormente.
En este sentido, Miñarro sostiene que los envoltorios funerarios aparecían «desinflados», manteniendo su forma original pero careciendo ya del cuerpo que habían contenido. Para el especialista, esta circunstancia constituiría la razón por la que Pedro interpretó que había sucedido algo extraordinario.
Una exposición que reúne ciencia, arte e investigación histórica
Todas estas interpretaciones forman parte del trasfondo científico e histórico que inspira la exposición instalada actualmente en la Mezquita-Catedral de Córdoba. La muestra se apoya en el estudio detallado de la fisonomía de la tela y en los trabajos desarrollados por equipos internacionales de investigadores que han intentado reproducir las características de la huella presente en la Síndone mediante procedimientos humanos.
Los resultados obtenidos a lo largo de años de estudio constituyen uno de los ejes fundamentales del recorrido expositivo, diseñado para acercar al visitante tanto los datos científicos como las principales hipótesis planteadas alrededor del lienzo.
Un objeto arqueológico que sigue desconcertando a los laboratorios
Para Juan Manuel Miñarro, la combinación entre la conservación íntegra de los flujos de sangre y la permanencia de la estructura de los lienzos constituye uno de los aspectos más desconcertantes del caso. Según ha expuesto, la coexistencia de ambos elementos continúa planteando interrogantes que los laboratorios modernos no han logrado resolver satisfactoriamente.
La permanencia de las manchas sanguíneas sin signos de arrancamiento y la imagen de unas vendas conservadas en su disposición original son, a juicio del investigador, factores que mantienen viva la singularidad de la Sábana Santa de Turín. Esa circunstancia es la que sigue convirtiendo a la Síndone en un objeto arqueológico único en el mundo, cuyos enigmas pueden ser examinados ahora de cerca por cordobeses y visitantes en el principal monumento de la ciudad.





