La composición, destinada a las agrupaciones musicales, aspira a convertirse en legado sonoro de un acontecimiento histórico en Córdoba
En el marco de los preparativos del Magno Vía Crucis que tendrá lugar el próximo 11 de octubre, la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba ha confiado al compositor cordobés Manuel Roldán la creación de una marcha procesional inédita, concebida expresamente para ser interpretada por agrupaciones musicales durante el solemne ejercicio piadoso que reunirá a las hermandades de la ciudad y de distintos puntos de la provincia.
Una elección con raíces cordobesas y compromiso artístico
La designación de Roldán no es casual: su dilatada trayectoria en la música cofrade y su estrecha vinculación con la vida religiosa cordobesa han sido claves para que la Agrupación vuelva a depositar su confianza en él. No en vano, el compositor ha colaborado en otras ocasiones con esta institución, y su firma es ya sinónimo de calidad, profundidad expresiva y fidelidad al lenguaje de la música procesional andaluza.
El encargo no solo pretende dotar de mayor solemnidad y riqueza estética al Magno Vía Crucis, sino también consolidar una aportación artística original que refleje el sentir de las cofradías cordobesas ante esta cita histórica.
Una marcha para el corazón de Córdoba
La nueva obra, que será estrenada en fechas próximas al acontecimiento —en un acto cuya fecha y lugar se anunciarán más adelante—, ha sido concebida para acompañar los cortejos procesionales que discurrirán por las calles de la capital en un ejercicio público de fe sin precedentes. En este sentido, la Agrupación ha destacado su intención de que esta marcha sirva como emblema musical perdurable del Magno Vía Crucis, de modo que su melodía quede vinculada para siempre a la memoria colectiva de esta jornada singular.
Compromiso con la cultura cofrade y la creación musical
Este encargo representa también una reafirmación del compromiso de la Agrupación con la creación contemporánea, el talento local y la conservación del patrimonio sonoro de nuestras cofradías. Al apostar por una marcha destinada a las agrupaciones musicales —formaciones que gozan de gran predicamento en Córdoba—, se busca dar voz y resonancia a un estilo que, lejos de limitarse a lo litúrgico, constituye ya una manifestación artística con identidad propia.
Así, mientras avanza la cuenta atrás para el Magno Vía Crucis del 11 de octubre, la ciudad se prepara también para recibir una nueva pieza musical que, desde el presente, aspira a dialogar con la tradición y a permanecer como testimonio sonoro de una jornada que será recordada durante generaciones.





