Reafirma la solvencia técnica y la ética profesional del restaurador, egresado de la Universidad de Sevilla
La Asociación Gremial Sevillana de Arte Sacro ha hecho público un comunicado oficial en el que expresa su “respaldo absoluto y su más firme apoyo” al restaurador Darío Ojeda, ante la denuncia recientemente interpuesta por la intervención acometida en 2021 sobre la imagen de Nuestra Señora del Dulce Nombre, dolorosa titular de la Hermandad de Bellavista.
En el escrito difundido por la corporación gremial, se subraya que Darío Ojeda —Graduado en Restauración de Obras de Arte por la Universidad de Sevilla— es un profesional ampliamente reconocido en el ámbito de la conservación del patrimonio sacro, y que su desempeño está avalado por una trayectoria marcada por la solvencia técnica, el rigor metodológico y una ética profesional incuestionable. En palabras literales del comunicado, la entidad afirma su «pleno convencimiento acerca de la solvencia técnica, el rigor metodológico y la ética profesional que caracterizan la trayectoria de Darío Ojeda».
La Asociación recuerda que el compromiso de Ojeda con la conservación del patrimonio ha quedado patente en numerosas ocasiones, “particularmente en el marco de diversas exposiciones organizadas por ésta y otras entidades”, donde su labor ha sido valorada de forma positiva por especialistas, medios de comunicación y asistentes. Este reconocimiento, insisten, ha sido sostenido en el tiempo y refrendado por distintos sectores del ámbito artístico y devocional.
En el cierre de su declaración institucional, la Asociación Gremial hace un llamamiento a la prudencia y confía en que “los hechos se esclarezcan con la mayor celeridad”, y que de esta situación resulte reforzado “el prestigio profesional de Darío Ojeda”, poniendo de manifiesto su deseo de que la controversia contribuya a poner en valor el compromiso con la calidad y la seriedad en la conservación del arte sacro.
Este respaldo explícito se suma a otras muestras de apoyo que el restaurador ha recibido en los últimos días, en un contexto especialmente sensible para las intervenciones patrimoniales sobre imágenes de devoción, donde la profesionalidad, la formación y la transparencia son claves en la protección del legado artístico religioso.





